
Eliana Melgarejo & Horacio Embóm: las diferencias
Se conocieron trabajando en televisión. Difieren en nacionalidad, religión y color de piel. Los igualan el amor y el respeto mutuos, y las ganas de cada uno de aprender del otro
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Ella vivía en Barracas. El, en Belgrano. Ella era maestra jardinera y, desde hace diez años, periodista recibida y en ejercicio. El es periodista de toda la vida. Ella es católica creyente y practicante. El es judío. Ella es uruguaya. El es argentino. Ella es negra. El es blanco. Podría parecer que son como el día y la noche, pero de esas diferencias, hace tres años, nació un amor de fin de siglo que hoy es un amor bello y contradictorio de siglo 21. La entrevista se realizó a principios de septiembre, cuando Eliana y Horacio estaban a punto de ser padres de Pablo, su primer hijo.
-¿Planean tener más hijos,después de Pablo?
Eliana Melgarejo: -Sí, claro. Queremos más.
Horacio Embón: -Sí, los que vengan. Otros mixtos. Ayer fuimos juntos a una iglesia y lo pedimos.
-¿Fueron a la iglesia?
H. E: -Sí, el 31 de agosto fuimos a la iglesia de San Ramón Nonato, el patrono de las embarazadas, en Floresta. Es la segunda vez que vamos.
E. M.: -Soy muy religiosa y Horacio me acompaña desde el corazón. El patrono te sigue durante todo el embarazo y cuando entrás en el último mes, en la iglesia te regalan un par de escarpines. Cuando el bebe nace uno tiene que concurrir con el niño y llevar otro par de escarpines como donación. Y también nos bendijeron.
-¿Te sentiste bendecido?
H. E.: -Sí. Y también muy emocionado.
-¿Practicás la religión judía?
-H. E.: -No en este momento. Diría que actualmente soy un incrédulo de aquellos dioses que castigan y promueven crímenes y pecados. En relación con el judaísmo, tuve diferentes etapas. Hice el bar mitzvá, fui mucho al templo, pero razones ideológicas me fueron alejando. Fui jefe de prensa de la AMIA hasta el momento de la voladura y, a partir de esa situación, no entendí las internas de la colectividad.
-¿Qué cosas dijeron, escucharon o se enteraron que se decía de ustedes dos, como pareja?
H. E.: -Uh, desde lugares comunes a cosas agresivas. Que a los negros tomar mucho sol no les hace nada a la piel , que los rusos como yo no son capaces de enamorarse.
E. M.: -Hubo momentos en que nadie lo podía creer. A todos les sorprendió la mezcla, pero también la clase de unión.O a lo mejor el amor. Y una de las preguntas que sabemos que más se hacen, no necesariamente a nosotros, es: el niño, ¿qué va a ser? ¿Judío o católico?¿Le van a hacer la circuncisión o lo van a bautizar? ¡Pero qué les importa!
-A lo mejor importa. ¿Qué es lo que decidieron?
H. E.: -Ni lo uno ni lo otro. Esperaremos a que pueda comprender, también para que primero entienda nuestro amor, que es lo que más nos importa.
-¿Y qué fue lo que más los sorprendió a ustedes?
E. M.: -A mí, darme cuenta de que ese señor que parecía no sacarse el traje y la corbata jamás podía verse distinto. Me sorprendió darme cuenta de que había otro Horacio, de quien me enamoré.
-¿Cómo, cuándo y dónde se conocieron?
H. E.: -Ella asegura que me marcaba cuando trabajaba de productora en América...
E. M.: -Es cierto. Un poquitito me había fijado en él en 1988, como diez años antes de que se concretara esta historia. El conducía el noticiero del mediodía en América y yo estudiaba periodismo en la escuela TEA y me iniciaba como asistente de producción en un programa que iba inmediatamente después del noticiero. He llegado a la conclusión de que yo me cruzaba con él, pero que él no sabía que se cruzaba conmigo. Después, hasta 1998 no coincidimos en ningún otro lugar hasta que nos reencontramos en el ex Canal 9, en 1998. Yo trabajaba en la producción del programa de Lía Salgado y al volver de mis vacaciones me encontré con que el que reemplazaba a Lía, de vacaciones, era Horacio.
H. E.: -Recuerdo una primera mirada, en medio del trabajo. ¿Cómo te explico? Alguien que te acerca un papel y luego de leerlo uno levanta la vista y dice: "Y esta piba, ¿quién es?" Y algo lo lleva a pensar que no necesariamente es la que escribió este informe y le agarran ganas de decir, entonces contame quién sos. Ya desde ese momento me parecía una mujer diferente, linda.
-¿Y ahora no está linda?
H. E.: -Está hermosa. Supe enseguida que no debía ser convencional con ella y mucho menos armar estrategias para llamarle la atención. Por eso tardé un rato, pero desde el primer día en que la dejé en la casa yo pensé: "Esta piba se tiene que venir conmigo".
-¿Cómo se llamaba aquel programa?
E. M.: -Se llamaba Hablemos claro.
-Eso es lo que hicieron.
E. M.: -Nosotros, siempre. Y también se atrevió a hablar claro Laura Baldino, una compañera de la producción y amiga que fue la primera en poner en palabras que entre Horacio y yo pasaba algo. Un día, al advertir algún cruce de miradas reiterado lo encaró a él y le dijo: "Che, basta de mirarla a mi amiga, a ver cuándo la invitás a almorzar". Yo acababa de terminar una relación larga con otra pareja y al darme cuenta de que las miradas iban y venían me dije: "Uy, Eliana, no aprendés más". Y terminé enganchada con este señor tan complicado, o más, que el anterior.
-¿Una fecha aniversario?
(Los dos coinciden): -El 19 de febrero. De 1998.
E. M.: -Fue el día que Horacio me invitó a desayunar por primera vez.
H. E.: -Era un momento de muchísimo trabajo para los dos y se nos hacía muy difícil encontrar un hueco en la agenda.
E. M.: -Qué ridículo, pensé yo. Tanto que tardó en decidirse y al final me cita en Santa Fe y Juan B. Justo, a mí que vivo en Barracas, a las ocho y media de la mañana. La verdad es que estaba impresionada porque antes nunca nadie me había invitado a desayunar.
H. E.: -Fuimos a un lugar en los arcos de Palermo y si a lo mejor los dos nos preguntábamos qué estábamos haciendo ahí, después del segundo café y una media hora inicial difícil, los dos pensamos qué bien habíamos hecho en ir.
-¿Ya lo llevaste a conocer tu Uruguay?
E. M.: -Sí, fuimos en muchas ocasiones.
H. E.: -Yo amo Uruguay y viviría gustoso en Montevideo. Te digo más: se me había puesto en la cabeza que quería que el pibe naciera en Uruguay, pero por distintas razones, entre ellas algunas médicas, fue imposible. Gracias a ella, conocí muy bien cosas como las llamadas del carnaval de Montevideo.
E. M.: También fuimos fue a Isla Negra, en Chile, a un motelito que queda al lado de la casa de Pablo Neruda. Creo que allí elegimos el nombre de nuestro hijo. Antes de vivir juntos, hicimos pequeñas lunas de miel: viajamos al sur de España y a Marruecos. Y al regresar me instalé definitivamente en su casa.
-Horacio, la productora,¿te quiere producir la vida?
H. E.: -Ella tiene una fascinante tendencia a la organización y piensa en una vida que tiene, incluso, estructura de programa: con apertura, primer bloque, segundo bloque, tercer bloque, cierre. Ahora está junto a un tipo que quiere que produzcamos en conjunto. Pero ella vive con su agenda. Lo único que le falta instalar en casa es la luz roja del "Estamos en el aire". La personalidad de productora no se abandona nunca. ¡No sabés como ha organizado la llegada de Pablo!
E. M.: -Creo que nosotros somos un símbolo de la eterna lucha entre producción y conducción.
-Eliana, el conductor ¿pretende conducir tu vida?
E. M.: -Lo intenta, y la productora hace como que lo deja, pero sigue produciendo. (Risas.)
-¿Existió entre ustedes algo similar a una declaración formal de amor? ¿De quién?
H. E.: -Ella me ha agasajado tanto consiguiéndome cosas que nunca tuve o que había tenido y perdí, que podría tomar esas accione como una declaración. O más. Gracias a ella tuve desde un video de la película Milagro en Milán hasta un Gardel dibujado por Sábat o una caja de acuarelas que me regaló el otro día. Y tantas cosas más.
E. M.: -No recuerdo que haya existido una declaración. En cambio, estoy segura de que hubo un beso a partir del cual no dejamos nunca de estar juntos.
-¿Cómo llaman al vínculo que tienen?
H. E.: -Es mi pareja, yo la siento plenamente mi mujer.
E. M.: -No me siento su esposa. Me siento su mujer y su compañera, y lo siento mi hombre y mi compañero. La única vez que pensé en legalizar el vínculo fue a partir de la existencia de Pablo. Esta pareja que hicimos no es para nada tradicional. Nosotros no lo somos. Mi mamá siempre supo que yo no iba a hacer una pareja tradicional...
H. E.: -Claro, no te ibas a enamorar de un negro basquetbolista de la NBA.
-¿Fuiste discriminada por el color de tu piel?
E. M.: -No lo fui al nivel de: "Vos aquí no entrás". Pero sí tuve la discriminación de ser diferente en un país de gente mayoritariamente blanca. Eso lo viví desde los 5 años, desde que los maestros y los chicos me tocaban el pelo para ver si se sentía algo distinto y me preguntaban si bailaba, porque todos los negros bailaban muy bien. Me tocó entenderlo durante la adolescencia y, después, análisis mediante, lo entendí y lo capitalicé. El año último, mi mamá y mi sobrina sufrieron un episodio de mucho maltrato en un supermercado. Una persona empezó a agredirlos verbalmente y les dijo en voz alta, amenazadoramente, que a todos los negros habría que matarlos de chiquitos, a la edad de éste (señalando a mi sobrino, que tenía un año y medio). Fue horrible, intervino el Inadi, hay unos juicios cruzados que todavía nos perturban.
-¿Qué hace que una pareja sea justamente eso: pareja, y qué la vuelve despareja?
H. E.: -Se vuelve despareja cuando se deja de soñar en la misma dirección. Ella me da la seguridad de construir juntos el futuro.
E. M.: -Mentiría si dijera que somos iguales, pero tampoco somos tan diferentes. Tenemos una esencia común, maneras de ver la vida muy parecidas y un modo similar de plantarnos frente a la realidad.
H. E.: -Eliana es para mí la posibilidad de la libertad.
-¿Son de hacerse reclamos?¿Se trata de reclamos hablados o más bien silenciosos?
H. E.: -Sí, permanentemente. Y con respecto a qué clase de reclamos, depende del momento. Cada uno sabe cuándo es oportuno el silencio para permitir que el otro proclame su bando.
E. M.: -Creo que casi todos los reclamos son hablados. Aunque antes pueda dominar el silencio. Lo que aprendimos es a encontrar el momento para reclamar.
-¿Cuál dirían que es el reclamo más común?¿Y cuál el más divertido o el más conflictivo?
H. E.: -Desde ella, seguro, el reclamo debe tener que ver con mi proverbial sentido de la inoportunidad. A veces creo que estoy todo el día en el aire. Desde mí, le reclamo que intente no ser tan perfecta y también le pido que se quiera más de lo que se quiere.
-¿En qué cosas ya saben que son el uno para el otro y en cuáles piensan de formas llamativamente opuestas?
H. E.: -En temas sociales y políticos pensamos muy parecido. En otras cosas, tenemos unos tironeos que, me parece, pueden ser generacionales: lo que tiene que ver con los modelos de parejas, con los modelos de familia. Ayer hablábamos de Chubby Checker y ella me preguntó si yo sabía bailar el twist. "Pero, ¿cómo? -le dije-, si en mi bar mitzvá limpié el piso bailando el twist".
E. M.: -En algunas cosas somos muy diferentes: yo soy muy familiera, con mi gente e incluso con las hermanas de él. Y Horacio, no tanto.
-¿El amor hay que cuidarlo?
H. E.: -Si las personas son vulnerables, ¿por qué no lo va a ser el amor?
E. .M: -Cuidamos mucho nuestro amor, puertas adentro de la casa.
H. E.: -Pasamos situaciones difíciles que pusieron a la pareja en terapia intensiva. Pero resistimos. Cuando pienso en cómo somos como pareja, me vienen a la cabeza los trapecistas: uno da la vuelta, pero el que le da el envión es el otro. La nuestra es una pareja complementaria: a veces toca dar la vuelta y a veces pegar el empujón.
-¿Cómo les va cuando trabajan juntos?
H. E.: -Evitamos y resistimos entrar en proyectos comunes, pero cada vez que lo hicimos nos fue bárbaro. Ella es un enorme capital en materia de televisión, da muy bien, llega con lo que dice.
E. M.: -Me encantaría, pero siempre y cuando yo esté detrás de cámara. Realmente no sé si lo que quiero es conducir.
-¿Es posible amar al otro tal como es?
H. E.: -Entre nosotros, es esencial el amarnos como somos.
E. M.: -Lo amo incluso con las cosas de él que me molestan, pero no aspiro a cambiarlo. Porque si lo modificara, me encontraría con otro, y no quiero.
-¿El matrimonio es para toda la vida?
H. E.: -Siempre me lo pregunto así:¿esto será para un rato más?
-¿Son celosos?
H. E.: -Soy recontraceloso, de lo que creo que es propio y nunca será ajeno. Pero, o ganás la guerra y compartís territorio o invadís, levantás muros y te convertís en vigía y custodio inútil.
E. M.: -Con Horacio, descubrí que soy más celosa de lo que creía. A veces me molesta andar del brazo por la calle con un señor al que todos se sienten con derecho a parar para hablarle o preguntarle algo, o comprobar que algunas mujeres lo miren de un modo malicioso.
H. E.: -Juro que en cualquier caso son chicas grandes, digamos... mi target. Nunca una colegiala.
E. M.: Mmmm...
-¿ Cuál es la definición de amor que más les gusta?
(Los dos piensan.) H. E.: -¿Sabés que vamos escribiendo un libro del amor? No para publicar, para llevar registro, para hacer memoria. Y desde que quedó embarazada, Eliana le abrió otro libro para Pablo y hay un tercer libro: de recetas de comidas con amor.
E. M.: -Soy muy de escribir las cosas. El libro del amor corresponde a nuestro primer año en pareja. El origen es una agenda de Horacio a la que fuimos llenando cada día del año con papelitos, mensajes, notas. El de Pablo fue para no olvidar nada de los meses de embarazo, todo lo que pensamos, todo lo que pasa a nuestro alrededor. Para leérselo cuando entienda, o cuando quiera enterarse. Y el de cocina tiene que ver con que nos gusta mucho cocinar y, por supuesto, comer.
H. E.: -Cocina delicioso.
-¿Ya aprendiste alguna comida judía?
E. M.: -Sí, justamente este fin de semana ensayé hacer un guiso con carne, papas y cebolla, muy elaborado, que se llama yarcoie.
-¿Una frase que repiten o con la que se sientan identificados?
(Los dos piensan mucho.) H. E.: -Vos creés que producís.
E. M.: -Vos creés que conducís.
-¿Quién maneja el control remoto del televisor?
E. M.: -El señor.
H. E.: -Pero aclará que con tu complacencia.
E. M.: -La verdad es que no me molesta.
-¿Hay una lógica emboniana de hacer zapping?
H. E.: -Tal vez copie algo que me ocurre adentro y es que carezco de una imagen sostenida, miro a la vida como un permanente zapping. Pero tengo la ilusión de que el nacimiento de Pablo me ayude a mirar las cosas por ratos mucho más largos.
Puntos y puntas salientes
Nombre completo: Eliana Patricia Melgarejo De Souza
Edad: 32 años
Nacionalidad: uruguaya, del barrio La Unión, en Montevideo. De padre brasileño y madre uruguaya. Vino a vivir a la Argentina a los 5 años
Actividad profesional: maestra jardinera y periodista
Matrimonio número: uno. Anteriormente había vivido en pareja poco tiempo
Hincha de: Independiente
En la intimidad ella le dice: Horacio ("Porque en la vida profesional, para todo el mundo es Embón"), Solcito o Amor.
Ultimo trabajo: en el programa Memoria (Azul Televisión), como productora y movilera.
Puntos y puntas salientes
Nombre completo: Horacio Daniel Embón
Edad: 49 años
Nacionalidad: argentino
Actividad profesional: periodista
Matrimonio número: dos. Con dos hijas del primero, Carolina (24 años) y Romina (25)
Hincha de: Boca y Atlanta
En la intimidad él le dice: Elita ("Para su familia, es Patricia")
Trabajos actuales: en televisión, Zona Infinito, señal de cable Infinito, diario, a las 23; desde octubre próximo, por la misma señal, un nuevo programa de debate, y en la señal de cable Política y Economía (PyE), Sin límites, martes, a las 19. En radio: Embón a la vuelta, FM de Radio de la Ciudad, diario, de 18 a 20





