
Emergencias
de Leo Maslíah
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Como se trataba de una emergencia, había que actuar con rapidez y descorrer la cortina. Al hacerlo, lentamente, descubrimos que se trataba de una emergencia, y actuamos con rapidez. Debimos haber actuado con rapidez, al descorrer lentamente la cortina y descubrir que estábamos ante una emergencia. La emergencia estaba ante nosotros y reaccionamos con rapidez, al descorrer lentamente la cortina. La rapidez de nuestra acción era una respuesta a la emergencia presentada por la lentitud de la cortina. "¡Qué rapidez!", respondimos todos al presenciar la lentitud con que se descorría la cortina frente a una tal emergencia. No había duda: estábamos frente a la cortina y la emergencia había quedado atrás, corriendo lentamente. Todo sucedió muy rápido: la cortina, la duda, la emergencia, la reacción y la lentitud. Atrás quedaban ahora la rapidez, la cortina lentamente descorrida y las acciones transcurridas. Fue un verdadero suceso: la emergencia, sin duda, lentamente se había desplazado atrás de la cortina corrida. Pero la verdadera emergencia, sin duda, estaba en la cortina que corría lentamente sin desplazarse. Nosotros nos desplazamos con rapidez. Descorrimos la cortina y nos descubrimos frente a una duda verdadera: ¿emergencia o lentitud? Se trataba de correr, pero estábamos enredados con la cortina. Una duda emergió, desplazando la verdadera rapidez de la respuesta descubierta. ¿Había sucedido verdaderamente todo esto? La rapidez de las acciones se enredaba con la lentitud de nuestras respuestas. Toda reacción era desplazada por el descubrimiento de que nuestra carrera loca no podía conducirnos más allá de la cortina. Nos estábamos quedando cortos ante la lentitud de los descubrimientos que emergían ante nuestra red de dudas y verdades desplazadas. Corríamos como locos y los sucesos quedaban rápidamente atrás, sin respuestas verdaderas ni dudosas. ¿Y quién conducía nuestro descubrimiento? ¿El principio de acción y reacción? La duda es lenta; la verdad se desplaza rápidamente. Lo corto se descubre antes. ¿Nos habíamos vuelto locos, o la cortina estaba verdaderamente descorrida? Lentamente, entramos en acción. Toda duda se disipó. Descubrimos una red, y atrás estaba la verdad. Todo el tiempo la habíamos estado conduciendo nosotros, que desplazados por la emergencia, no reaccionábamos. Aunque no hubiéramos estado corriendo, la lentitud de esa conducción nos habría dado la respuesta. El descubrimiento desplazado no transcurre verdaderamente hasta que se presenta una emergencia. Y la que estaba ante nosotros disipaba toda acción. Había un principio, sin duda. La carrera era lenta, pero teníamos todo el tiempo transcurrido. Todo conducía a esa red de cortinas desplazadas, y nos estábamos quedando al descubierto. Quien corría rápido al principio reaccionaba peor después. El presente no tenía respuestas. Todo transcurría más allá. Los sucesos quedaban atrás, y se disipaba nuestro descubrimiento. Antes, la lentitud nos había desplazado. Después, el principio nos dejaba sumergidos. La verdad era muy corta y ya no estaba ante nosotros. Había que volver atrás. No quedarse sin actuar, pero responder de frente y cuanto más rápido, peor. No había dudas, ni tiempo, ni conducción. Sólo emergencias sumergidas y desplazamientos que en principio no corrían. Vimos la cortina y no sé quién la quiso descorrer. Reaccionamos como si una nueva emergencia hubiera disipado la anterior. Si el tiempo hubiera desplazado la verdad, nuestra respuesta habría conducido lentamente a descubrir ese principio. La carrera estaba en nosotros y nada sucedía sin dejarnos más allá. ¿Qué duda podía correr más rápido que un principio desplazado por sucesos disipados? El presente no volvía, y aunque un descorrimiento temporal hubiera descubierto la emergencia verdadera, no la habríamos visto, enredados como estábamos en las respuestas que quedaban. Lo peor sucedió después, cuando desplazada por el tiempo, nuestra acción se hizo presente. Este descubrimiento no era nuevo, pero transcurrió. Y la duda anteriormente enlentecida, entre emergencias, respuestas y verdad, se quedó sin nosotros.
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