
En cine, los espejos también cuentan
Los films pueden ser una buena fuente de inspiración a la hora de elegirlos
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En el diseño de interiores, los espejos suelen usarse para generar una sensación de mayor amplitud, aumentar la luminosidad o, simplemente, realzar un rincón mediante un marco atractivo. No son muy diferentes las aplicaciones que se les encuentran en el mundo del cine. En una película clásica como La Loba (William Wyler, 1941), por ejemplo, un elegante espejo rectangular preside una reunión en el comedor de la imponente vivienda sureña donde transcurre la historia. Su presencia no busca únicamente señalar el estilo decorativo en esa región de los Estados Unidos hacia 1900. También le sirve al director para otorgar profundidad a la puesta en escena. Gracias a un estratégico encuadre, la imagen gana perspectiva y sugiere un espacio tridimensional.
Por otra parte, las realizaciones enroladas en el llamado film noir (o policial negro) los usaban con razones más expresivas. En este tipo de películas era crucial generar atmósferas ambiguas, un clima de permanente sospecha que afectase a cada uno de los personajes. Por esa razón es frecuente que en sus escenografías aparezcan superficies bruñidas, que reflejan imágenes proclives al engaño y la confusión. Su intención es aludir a un mundo narrativo en el que nada es lo que parece ser, salvo la permanente amenaza de la traición. ¿Un caso descollante? La dama de Shanghai , película de Orson Welles, estrenada en 1947. Allí aparece una memorable persecución a través de un palacio de espejos, en la que el juego entre apariencia y realidad se lleva al límite. La ambigüedad cede lugar a la melancolía en un sugerente espejo presente en El Padrino , parte III (Francis Ford Coppola, 1990). Se trata de una pieza enmarcada en madera, con tenues raspones y manchas que acusan el paso del tiempo. Frente a ella se encuentran Michael Corleone (Al Pacino) y el joven Vincent Mancini, interpretado por Andy García. Mientras este último se encarga de afeitar dedicadamente al veterano jefe del clan Corleone, ambos mantienen un tenso diálogo. Los dos parecen presentir la tragedia que se cierne sobre ellos. Los espectadores, también.
Claro que estas superficies reflectantes pueden aparecer en situaciones más placenteras. En La insoportable levedad del ser (Philip Kaufman, 1988), un modelo de pie, ovalado y móvil, ofrece sus insinuantes reflejos a la Sabina interpretada por Lena Olin. La reproducción fílmica del ambiente que rodea a uno de los personajes más seductores se corresponde con los climas concebidos por Milan Kundera, autor de la novela.
El listado podría seguir, pero mejor detenerse. Lo que resta ahora es buscar un modelo que, más allá de los resplandores cinematográficos, aporte su cuota de magia a la vida de todos los días.
Reflejos de película
No sólo se trata de soñar en la sala oscura.
También es posible evocar los ambientes creados por el séptimo arte por medio de recursos que se emplean en la vida de todos los días. A continuación, algunas propuestas fáciles de encontrar en los negocios especializados.
- Espejo antiguo ovalado, con pie realizado en hierro: $ 270 (Cat Ballou).
- Rectangular con marco de hierro, 0,70 m x 1 m: $ 248 (Cat Ballou).
- De mesa, con marco de madera: $ 290 (Cat Ballou).
- Modelo de 0,40 m x 0,40 m, marco de madera lustrada: $ 100 (Muros).
- Biselado, con marco enchapado en raíz, 1,20 m x 0,70 m: $ 450 (Muros).
- Versión con marco realizado en contramarco de puertas antiguas, 1,40 m x 0,70 m: $ 160 (La Lumbre).
FUENTES CONSULTADAS: Cat Ballou: Costa Rica 4184; 4866-2626. Muros: Arenales 1649; 4814-0294. La Lumbre: Arenales 1836; 4811-5761.





