En equipo. Así rescataron, rehabilitaron y reinsertaron a un carpincho amenazado por cazadores
1 minuto de lectura'

Cuando esa mañana Cristian Gillete, recibió un llamado por un carpincho perdido que circulaba en una zona cercana a la autopista en la localidad de Escobar, supo que tenían que actuar de inmediato. "¿No habrá salido del lago?", le preguntó al señor que se había comunicado preocupado por el animal. "Si salió del lago, temo por su vida porque acá siempre hay cazadores que los matan", le dijo el hombre. Entonces juntos decidieron que lo mejor era dejar al carpincho en un lugar seguro hasta que pudieran ir a buscarlo. Lo llevaron a las caballerizas del country donde vivía quien había dado el aviso en la zona de Ezeiza y allí permaneció hasta que el equipo de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre de Fundación Temaikèn llegó.

"Al animal se lo veía muy bien en términos generales. Lo trajimos, ingresó al hospital veterinario, allí se le hicieron chequeos médicos, se tomó una muestra de sangre, se le hizo una placa porque los carpinchos pueden tener enfermedades pulmonares, se le revisaron los ojos, la boca y su estado general. Y pasó un período de observación en cuarentena por si manifestaba alguna enfermedad", explica Gillete.

Son cada vez más frecuentes los casos en que la fauna autóctona se ve afectada por contingencias ambientales o acciones del ser humano. El Delta del Paraná, un ambiente con altísima biodiversidad, sufre problemáticas como el tráfico ilegal, el mascotismo, la cacería, la presencia de especies exóticas y el crecimiento urbano no planificado. En tanto que el carpincho está categorizado como un vertebrado de valor especial, su rescate simbolizaba un plus para los defensores de los derechos de los animales. "Si bien a nivel nacional e internacional no es una especie amenazada, la población de carpinchos que habita la zona del Delta está hostigada y reducida. Haberlo encontrado es un excelente indicador de la salud el eco-sistema", detalló Lucas Gómez Ríos, a cargo de Áreas Protegidas de Temaikèn.

También se evaluó su comportamiento, fundamental para detectar si un animal había sido víctima del mascotismo o estado demasiado expuesto al contacto con seres humanos. "Pudimos comprobar que no había estado encerrado en una casa en forma ilegal porque detectamos comportamientos típicos de silvestría. El animal no se acercaba a la gente, era esquivo con los cuidadores, no aceptaba ningún tipo de alimento artificial y únicamente comía plantas naturales", detalla Gillete.

Pasado el período de observación en un recinto adaptado a sus necesidades y aislado del contacto con los humanos, una vez que el carpincho tuvo el alta sanitaria, médica y comportamental, se determinó una zona segura para su reinserción.
"Detrás de la persona que da el alerta hay un montón de buenas intenciones y esta es una oportunidad única para que los vecinos tomen conciencia sobre la importancia del cuidado de la fauna autóctona y tomen participación activa en su protección", dice Martín Falzone, supervisor del hospital veterinario de la Fundación que en los últimos años, recibió más de 11.100 animales y logró la reinserción de más de 4.200.
Es que cada rescate brinda información y casuística sobre la salud del medio ambiente. El trabajo en red, la decisión de involucrarse, el buen funcionamiento de las redes nacionales de rescate y de los organismos gubernamentales de control hacen que cada rescate signifique mucho más que un animal más rehabilitado y reinsertado. Cada uno de los animales representa un recurso natural de la Argentina. "Queremos que cada rescate se convierta en un puente para que la gente se conecte con la naturaleza y descubra que no vivimos solos ni a espaldas de la fauna silvestre que habita, también, la provincia de Buenos Aires y alrededores", dice con esperanza Gillete.
1El mineral que los cardiólogos recomiendan tomar después de los 50 y casi nadie conoce
2El “impostor” más querido: fue a una entrevista de trabajo y terminó siendo presentado por error como un “experto en tecnología” en la BBC
3Por qué las personas que crecieron sin hermanos desarrollan este rasgo de personalidad tan particular
4Tuvo ansiedad social, atracones y más, pero a los 28 conoció a una psicóloga y empezó de cero: “Hay una vida en la próxima orilla”






