¿Es aconsejable retirar las varillas de las orquídeas?
Una especialista explicó cuándo conviene dejar las varillas y en qué casos es mejor retirarlas para favorecer un nuevo crecimiento; todas las recomendaciones en esta nota
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La Phalaenopsis es una de las orquídeas de interior más regaladas. Suele llegar a casa erguida y perfecta, con la vara floral amarrada a pequeños tutores de bambú mediante pinzas. Sobre eso, una especialista en plantas explicó que las varillas que agarran a la orquídea se colocan por motivos de transporte y logística, no por necesidad de la planta. Al llegar al hogar, recomienda retirarlas para que la vara floral caiga de forma natural, reparta mejor la energía y, con el tiempo, brinde floraciones más equilibradas y sanas.
De acuerdo con Nena Van Flow, esos tutores no responden a una exigencia estética ni botánica de la orquídea. Se usan porque facilitan el embalaje y permiten que las plantas “ocupen menos en la caja” sin romperse en el trayecto. La finalidad, por tanto, es logística y de seguridad: las varas florales son frágiles y, si viajaran con su curvatura natural, podrían quebrarse con facilidad antes de llegar al punto de venta o al hogar.
Una vez en casa, la recomendación es liberar la vara floral de esos soportes. Al hacerlo, la planta recupera su caída en cascada, fortalece tejidos y distribuye mejor la energía, lo que se traduce en floraciones más armónicas en el futuro.
La experta subrayó que esta caída natural no es un defecto, sino parte de la belleza propia de la orquídea. Por ende, permitir que la vara se arquee es clave para mantenerla vigorosa y respetar su forma de crecimiento.
No obstante, existen situaciones domésticas en las que puede tener sentido usar un tutor de manera puntual: zonas de mucho paso, riesgo de golpes, o ramas que se cruzan con persianas o cortinas.

Sobre la duda de qué hacer con la vara tras la caída de las flores, la experta dio a conocer varias prácticas válidas según el estado de la planta: cortarla solo si está completamente seca; dejarla si sigue verde para aprovechar rebrotes desde los nudos; recortar por encima de un nudo para favorecer nuevas varas y floraciones más equilibradas; o cortar desde la base cuando la planta esté debilitada y necesite concentrar energía en recuperarse.
La conclusión es sencilla: entender a la orquídea y actuar según su momento. Las varillas fueron una muleta temporal del transporte, pero, en casa, el objetivo es acompañar su forma natural y decidir (entre belleza libre o sujeción puntual por seguridad) lo que mejor convenga al espacio y a la salud de la planta.
*Por Jaider Felipe Vargas Morales
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