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Si diciembre tiene olor a jazmín, noviembre tiene olor a frutillas. Los puestos están llenos de cajones de esta deliciosa fruta, que está en su temporada de mayor oferta y calidad. Sin duda, es el momento de sumarlas al menú familiar.
Los beneficios que se asocian a las frutillas son varios. Son buenas para combatir el estreñimiento, ayudan a reducir la retención de líquidos, previenen el envejecimiento y, alguna vez en consulta, me han dicho que “los diabéticos no las pueden comer porque suben el azúcar”. ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Cómo las aprovecho?

Lo primero que hay que considerar es que las frutillas son fuente de fibra, lo que favorece el tránsito intestinal, regula la digestión y facilita la eliminación de colesterol malo. También aportan vitamina C, en 100 gramos suman unos 60 mg.
Bajas en calorías, resultan grandes aliadas para regímenes para bajar de peso. La referencia es una frutilla de tamaño mediano tiene unas 5 calorías y cuando hablamos de gramos, cada 100 gramos (aproximadamente ocho frutillas medianas) se consumen solo 40 calorías (y con su consumo sumaste vitaminas, antioxidantes y fibra: ¡tremendo negocio!).
Gracias a su aporte de vitamina C, potencia el sistema inmune, además de ser un excelente antioxidante que ayuda contra diferentes tipos de enfermedades. Además, contribuye a fijar el hierro, por eso es bueno sumarlas a las dietas vegetarianas y veganas.
Es cierto que favorecen la eliminación de líquidos, debido a su elevado aporte de agua. Aprovechá esta fruta de estación en diferentes formas: natural, batidos o jugos. Recordá que siempre es mejor consumirlas crudas, ya que al cocinarlas pierden las propiedades antioxidantes de la vitamina C.
Esta época es buena para aprovechar la oferta y estoquearte de frutillas, existen dos formas de congelarlas y guardarlas, ya sea entera o la pulpa.
Para congelar la pulpa: se lavan bien las frutillas, se le retiran los cabitos y se procesan hasta que se hagan jugo. Se colocan en bolsas herméticas, sacándole todo el aire posible. Anotá la fecha y guardá. Si las querés más dulces, agregale 1 cda de azúcar a la mezcla.

Congelar frutillas enteras: lavás, retirás los cabitos, secás bien para que no quede agua entre ellas y las colocás en un recipiente donde no se toquen. Si preferís guardarlas juntas, podés tener “frutillas apelmazadas en bloque” y usarlas perfectamente para licuados todo el año.
Un truco que podés utilizar es guardarlas en una cubetera (una frutilla por cubito con agua alrededor). Así podrás utilizarlas como hielo y darle un toque dulce al agua que consumas, especialmente ahora que las temperaturas aumentan y las bebidas frías ganan terreno.
Más allá de un rico licuado o jugo, donde las frutillas siempre se lucen, te presentamos cuatro ideas para consumirlas. Probalas y verás que esta fruta va bien en cualquier plato.

Por Lorena Balerio, para El País de Uruguay.



