En el último año del secundario se enamoró de su profesor diez años mayor
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En el Instituto Almafuerte de Rafael Calzada un profesor y una alumna se enamoraron. Sin quererlo ni pensarlo, con personalidades opuestas y diez años de diferencia. El amor les llegó de casualidad ¿Sería para siempre?
Para Araceli León Agis (17) ir al colegio era aburrido. Nunca le gustó y no había forma de que alguna materia la hiciera cambiar de opinión. No era de muchas amigas, ella no era así, solo tenía una amiga desde toda la vida, esa incondicional que vale por cien.
Nicolás Rivas (27) es profesor de Filosofía, en ese momento dictaba la materia Trabajo y Ciudadanía a los alumnos de último año de secundaria. Era (y lo sigue siendo) el profesor al que todos los alumnos quieren, el más querido y del que nadie habla mal. "Es re simpático, amoroso, todo el que lo conoce lo adora. Nuestra relación era común, yo lo trataba de usted, él hacía chistes pero como con todos los alumnos, así es su personalidad", lo describe Araceli. Él no hacía ninguna preferencia por ella, era una alumna más de todas las que tenía, la relación era la de docente - alumna y no más que eso. Araceli, lejos de sentir admiración y amor por su profesor se sentaba con mala cara porque estaba enojada, definitivamente no le gustaba ir al colegio.

El día que algo cambió
Llegó el último día de clases y se organizó una fiesta de Educación Física. Araceli no participaba porque era una materia en la que le iba mal así que se sentó como espectadora. Delante de ella estaba sentado su profesor Nicolás y sin pensarlo mucho le dijo "Ay Rivas, tiene canas". Nicolás nervioso se puso rápido de pie y exclamó "¡No, cómo voy a tener canas!". Ambos se rieron y pasaron el rato hablando y haciendo chistes.
Esa misma tarde Araceli llegó a su casa y le envió solicitud de amistad. Empezaron a hablar y la mamá de ella empezó a sospechar de que alguien había entrado al corazón de su hija, "Me preguntó con quién estaba hablando y le dije que con un profesor. Me preguntó cuántos años tenía porque ella se imaginaba que era un profesor de cuarenta y pico de años. Cuando le dije que tenía 27 se quedó un poco más tranquila", recuerda Araceli entre risas.
Primeras citas fuera de lo convencional
Sus primeros encuentros están lejos de ser la tradicional salida a comer, tomar algo, ir al cine o simplemente dar un paseo.
Para su primera cita Araceli no le contó a nadie y acordó encontrarse con Nicolás en una plaza cerca de su casa en Rafael Calzada. El encuentro se dio de a tres: Araceli, Nicolás y su hijo Bautista que apenas empezaba a caminar. Los tres juntos estuvieron hablando en la plaza, caminaron un rato y después cada uno se volvió a su casa.
La segunda cita fue en la casa de Araceli, "como toda madre, mi mamá lo llenó de preguntas", recuerda Araceli un interrogatorio por parte de su madre en donde no quedó pregunta sin responder. Ese día también se dieron el primer beso, fue chiquito, sencillo y rápido, fue lo que muchos llamamos "piquito". Sucedió en la puerta de la casa apenas llegó Nicolás, cuando Araceli lo recibió lo saludó dándole el beso. Ella decidió tomar la iniciativa porque sabía que él era muy tímido y no se iba a animar.
A partir de ese día empezaron a verse prácticamente todos los días.

Repercusiones en el colegio
Su relación empezó al terminar las clases y se fue afianzando durante lo que duró el verano.En uno de sus paseos alguien los vio, sacó una foto y la difundió entre los profesores. Nicolás fue quien se enteró de que la foto andaba dando vueltas: "Cuando yo me reincorporo para las mesas de exámenes de febrero un profesor me comunica que habían difundido fotos mías entre un grupo de profesoras donde se me veía con una ex alumna. Le dije que era cierto, que era mi novia y lo hablaría con la directora", cuenta Nicolás que era de perfil bajo, iba al colegio a hacer su trabajo y se volvía a su casa. Si discutía con algunos colegas era por cuestiones políticas porque no coincidían, "ese fue como una especie de castigo de ese grupo de profesoras, pero cuando hablé con la directora y le comenté todo, de qué manera se dio y que la familia de Ara estaba al tanto la verdad es que nunca tuve problemas con ese tema", explica Nicolás. Lo cierto es que ellos habían empezado a salir una vez que terminaron las clases, lo que significaba que Araceli era egresada y ex alumna, ya no había ningún inconveniente ni estaban rompiendo las reglas.
Entre familia y amigos tampoco hubo problemas. Las familias lo tomaron bien, la amiga de Araceli también. Por su parte Nicolás tiene muchos amigos pero más que algunos chistes acerca de la diferencia de edad no tuvo que soportar.
Diez años menor
Araceli admite que la diferencia de edad se sentía en que ella era muy inmadura, "tenía 17 años, nunca había tenido una relación muy seria y él venía de una separación y de tener un hijo, nada que ver una vida con la otra, quizás yo era más aniñada", reconoce. Esa inmadurez que describe la notaba en que ella enseguida quería tener un noviazgo, después ya quería convivir, quería todo rápido, un paso atrás del otro. Por su parte Nicolás prefería ir un poco más despacio, venía de una separación con un hijo muy chiquito de por medio y no era un momento fácil para él.
"Ahora ya se acomodó todo eso porque yo maduré, ya tenemos un hijo juntos que lo buscamos y lo deseamos", cuenta orgullosa Araceli convertida en mamá. Son padres de Enzo de un año y cuatro meses. Su historia de amor lleva seis años y el 21 de febrero, un mes antes de que comenzara la cuarentena se casaron y pudieron hacer una fiesta con todos sus seres queridos.

Felices con su historia, cuentan que a pesar de las típicas peleas tienen una muy linda relación, se tratan bien y no pueden estar separados, pero aclara Araceli que no de una manera tóxica sino desde el amor que se tienen "desde el día que vino a lo de mi mamá no nos volvimos a separar, uno no puede estar sin el otro, él es muy compañero y me acompaña a todos lados para cuidarme y que no me pase nada", describe una Araceli enamorada.
Por ejemplo se acuerda de un día en que estaban enojados y ella empezaba a trabajar en un bar en un restaurante, ninguno de los dos sabía a qué hora terminaba la jornada laboral porque era su primer día de trabajo. Cuando Araceli terminó y salió para su casa se encontró con Nicolás sentado arriba del auto esperando en la puerta del trabajo para llevarla y que no se volviera sola tan tarde.
Padres hace poco más de un año, Araceli afirmó en Nicolás al mejor papá que podría haber elegido para formar una familia, "fue a cada turno con el obstetra, cada ecografía, presenció el parto, para mí es el mejor papá, desde el primer día cambió pañales todas las noches, tiene más paciencia él que yo. Es un padrazo, todo el mundo lo quiere", concluye con todo el amor su ahora esposa.







