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Encuentro. Una argentina, un búlgaro y un dolor que los acercó de manera especial

Señorita Heart
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3 de julio de 2020  • 00:32

Siempre supo que su destino estaba fuera del país y lejos de Buenos Aires. Aunque su adolescencia no fue fácil, María Belén apostó a su sueño y, cuando en diciembre de 2018, obtuvo su título como Traductora Científico Literaria, no dudó en armar las valijas y probar suerte en el Reino Unido. Sí, precisamente ese era el lugar que siempre había ansiado conocer y ahora la oportunidad estaba a un vuelo de distancia.

Un work and travel en un hotel en el sur de Gales fue su pase de entrada para el inicio de una aventura que la conectaría con los momentos más difíciles de su paso por el colegio secundario. Como mesera del alojamiento para turistas, María Belén, debía cumplir un esquema de horarios y turnos y convivir en una casa con otros jóvenes que formaban parte del equipo. "Uno de mis colegas era un búlgaro de nombre Slavi, seis años mayor que yo. Con el tiempo empezamos a pasar más tiempo juntos; Slavi incluso me ayudó a comprar un celular nuevo". ¿Fue amor a primera vista? ¿Cómo saberlo? Ella no tenía experiencia en otras relaciones y todo significaba una novedad.

- Te atás las zapatillas como una bailarina, le dijo una tarde mientras se preparaban para salir a su turno en el hotel.

"Creo que ese fue el momento en que me empecé a enamorar de él. Me di cuenta de que prestaba atención a detalles minúsculos. Porque es cierto, ato mis zapatillas de una forma especial: paso los cordones por la parte de atrás del tobillo antes de atarlos por delante. En ese entonces no estaba interesado en mí, pero igual era observador y se daba cuenta de cosas que otros no".

Con sabor casero

A principios de mayo, en un día que los dos tenían libre, María Belén y Slavi fueron a pasar la tarde a un pueblo cercano al que llegaron en bus. Ella ya estaba completamente enamorada de él, y no hacía ningún esfuerzo por esconderlo. "De regreso en la casa, me sorprendió con un plato casero típico de Bulgaria, llamado bánitsa -un bollo de queso y hojaldre-. Al día siguiente, él estaba libre, pero yo tenía que trabajar. Cumplí mi turno a la mañana pero cancelaron mi turno de la tarde, así que Slavi y yo caminamos hasta el río junto al hotel y hablamos durante horas".

Entre otras cosas, en esa charla, María Belén le contó con dolor a Slavi que en la secundaria había sido víctima de bullying. Durante los recreos, todo el curso le revisaba la mochila, en la que ella guardaba un cuaderno con historias que escribía y las publicaba en Twitter para burlarse. De modo que se cambió de colegio. Y, entre lágrimas, lo que descubrió con esa confesión fue que Slavi también había pasado por situaciones similares. Por "diversión", sus compañeros le pegaban en medio de la clase y se burlaban de él. Eso no fue todo, una tarde, mientras jugaban al fútbol y un chico lo amenazó con un cuchillo diciendo que, si no lo dejaba meter gol, lo iba a apuñalar. Los maestros confiscaron el cuchillo pero las medidas no avanzaron más allá de ese accionar.

"Creo que fue una de las cosas que nos ayudaron a volvernos más amigos, porque nos comprendíamos el uno al otro. Volvimos a la casa y miramos series en mi laptop hasta la medianoche. Antes de irnos cada uno a su cuarto nos dimos nuestro primer beso".

Italia y Cardiff para dos

Fue una noche larga. Pero a la mañana siguiente Slavi no hizo esperar su deseo y le propuso a María Belén vivir juntos. Él ya había hecho planes para volver a Sofía, la capital de Bulgaria, donde residía. "Mi respuesta, que desde luego fue positiva, significaba que volvería a Gran Bretaña para estar conmigo. Pasamos junio separados. Hablábamos todos los días durante horas. En julio nos encontramos durante una semana en Italia, y al volver a Gales avisé que me iría en agosto. Mi plan inicial era trabajar en el hotel durante un año, pero estaba decidida a irme antes para estar con Slavi, porque había esperado toda mi vida por él. Él nunca había estado en una relación, y yo tampoco. Mis padres estaban preocupados cuando les conté, pero después de conocer a Slavi por videollamada durante nuestras vacaciones en Italia y ver que no era algo pasajero, se pusieron felices por mí".

En agosto, al volver a Gran Bretaña, Slavi pagó por un Airbnb en Cardiff en el que se instalaron durante dos semanas, hasta poder alquilar el propio departamento. Encontraron trabajo como bartenders. Ella en un pub y restaurante, y él en un boliche. Y, lentamente, fueron construyendo una vida y un hogar. El febrero pasado pasaron las vacaciones en México y ahí Slavi conoció a los padres de María Belén.

Sus planes para 2020 incluían pasar su primer aniversario en Escocia y viajar a Bulgaria durante el verano europeo para que ella pudiera conocer a sus padres en persona. Pero, con la cuarentena las ideas cambiaron de rumbo. "Esperamos poder concretar nuestros planes pronto, pero por ahora somos muy felices porque, después de tanta espera, nos encontramos el uno al otro. De vez en cuando le digo a Slavi: ¿Alguna vez pensás en que cada pequeña decisión que tomamos en nuestra vida nos llevó hasta acá? ¿No es loco que haya tenido que cruzar un océano entero para conocerte?"

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