
Esos escotes seductores
La cirugia de aumento mamario es la estetica mas solicitada por las argentinas. Las claves que aseguran una decision adecuada
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La cirugía estética de mamas es una de las más solicitadas por las mujeres. La gran mayoría consulta al especialista cuando ha concluido su período de crecimiento, o luego de amamantar.
A las argentinas les gusta lucir un buen escote. Por eso las consultas a los cirujanos plásticos son cada vez más frecuentes. ¿Cualquier mujer puede hacerse una intervención de este tipo? ¿Qué factores se deben tener en cuenta? Un buen punto de partida es considerar los motivos que impulsan a aumentar el tamaño de las mamas, ya que muchas veces pueden ser de índole psicológica, explica el doctor Horacio García Igarza, ex presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires.
Es importante evaluar con cuidado cuáles serían el volumen y el formato más adecuados del implante que se colocará, para elegir aquel que más armonice con la figura, teniendo en cuenta la contextura física, la altura, el tamaño del tórax y el diámetro de la base de las mamas. Los recomendados son los de gel de silicona, que pueden estar recubiertos por diferentes membranas (texturizadas, lisas o de poliuretano). Todos son importados, ya que no existen de fabricación nacional. Es imprescindible que estén autorizados por la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) y por la FDA (por sus siglas en inglés, Food and Drug Administration), en Estados Unidos, o la CE (Comunidad Europea) en Europa.
Existen prótesis redondas con diferentes tipos de proyecciones (más altas o más bajas), y otras que imitan la forma de la mama natural. Se pueden colocar por delante o por detrás del músculo pectoral, pero en mujeres muy delgadas es preferible que sea retropectoral para evitar que los bordes se marquen en la piel y quede un aspecto poco natural. El doctor Pablo Curutchet, cirujano oncólogo y ex jefe del Departamento de Cirugía del Hospital de Clínicas, al igual que su colega, recomienda la colocación detrás del músculo. No sólo porque luce mejor, sino porque también se disminuye el riesgo de encapsulamiento. Y además, cuando están ubicados en esa zona, se facilita la realización de la mamografía.
En cuanto al sitio de la incisión, García Igarza explica que puede hacerse en distintos lugares, dependiendo de las características anatómicas de cada mujer: en el semicírculo inferior de la aréola del pezón, en el surco inferior de la mama o en la axila. Esta última es menos frecuente.
En algunos casos, después de la intervención puede ocurrir pérdida de la sensibilidad, pero casi siempre se recupera en unos meses, salvo en raras ocasiones.
Muchas mujeres se preguntan si las prótesis pueden interferir con la lactancia, pero lo cierto es que los cambios en la glándula y en la producción de leche serán iguales con o sin ellas.
La anestesia más utilizada es la local, con apoyo de una sedación (realizada siempre por anestesista), aunque también puede aplicarse anestesia general.
A las pocas horas de realizada la intervención es posible deambular, aunque los esfuerzos físicos deben limitarse por una semana cuando la prótesis se coloca detrás de la glándula mamaria, y de doce a quince días si está detrás del músculo.
Por último, una buena charla con el cirujano elegido para realizar la intervención despejará todas las dudas y será indispensable para aunar criterios y arribar así a un resultado satisfactorio.






