Espacios inolvidables

Diseños y ambientaciones originales, según creativos que se animan a romper la convención del rojo y verde navideño
Cecilia Nigro
Mariana Rapoport
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22 de diciembre de 2013  

La Navidad, revisitada por Martín Huberman

"Esta intervención, apodada Bancada e instalada en Parque Los Andes, está realizada con 150 bancos plásticos que forman una estructura hexagonal circular de 4,5 metros de diámetro y alrededor de 2,30 metros de alto en su parte más alta, que interpreta un cristal de nieve. El trabajo es parte de la familia Espacios Materiales, una serie de investigaciones basadas en identificar elementos cotidianos, existentes, que en su forma contienen una potencial espacialidad."

Martín Huberman

Arquitecto, diseñador, artista, resignifica objetos de uso diario en magníficas instalaciones públicas

Martín Huberman es una cruza fascinante de arquitecto, diseñador, artista, profesor y curador. Sus creaciones, hechas a partir de la repetición de objetos de uso cotidiano, se han transformado en piezas magníficas que rompen los límites del diseño para encontrarse con el arte. Su primer objeto fetiche conocido por el público fue el broche para colgar la ropa: primero funcionó como piel para una originalísima lámpara colgante y, tiempo después, le dio cuerpo a impactantes instalaciones que adornaron la apertura de la tienda insigne de H & M Home Londres, en 2011.

Martín Huberman se formó en la Facultad de Arquitectura de Buenos Aires y tiene posgrados en la Universidad Di Tella y en la Escuela de Arquitectura de la Arizona State University. Además es cabeza del multidisciplinario estudio Normal™ y fundador-director de Monambiente, una microgalería de Arquitectura y Diseño Experimental, en Parque Los Andes. "Soy arquitecto de profesión, diseñador de espíritu, profesor por vocación y curador por idealista. Pero si hay algo que resume todo lo previo es que soy hacedor. Me gusta hacer, y todo lo demás son desprendimientos de ese mismo sentimiento", se define.

Recién recibido y cursando un posgrado en la Di Tella comenzó a explorar con elementos de uso cotidiano. "La idea, en un principio, fue identificar una pieza ordinaria y cotidiana, como el broche de ropa que es un elemento accesible. Y cuando empecé a experimentar, descubrí que había descubierto un nuevo lenguaje: que el elemento inicial era un medio para crear un nuevo concepto. A través de la repetición y de una estudiada disposición, podía generar una nueva superficie que terminara por cambiar la estructura lógica de la pieza original, tomando diversas formas."

Así es como aplicó el mismo abordaje con las perchas de plástico negro, que serpentearon las calles de Barcelona. Más tarde, le echó el ojo a los canastos de plástico que transformó en bellas esferas y hasta las tejas de construcción dejaron su uso habitual para convertirse en asientos públicos. En lo que va del año, junto con Tomás Dieguez de Punga, lanzó el Proyecto Chear, una familia de productos –silla, sillón y banco– a bajo costo. También fue convocado por la Gallery S. Bensimon, de París, para participar en una muestra de diseño argentino. A principios de diciembre curó Sobremesa, en la galería Praxis, una muestra de diseño con piezas únicas y series limitadas, desarrolladas por destacados diseñadores argentinos y chilenos. Además se encuentra dándole las puntadas finales a BKF+H Torre, una torre multicolor que se estructura mediante la repetición de 96 sillas BKFs, el icónico sillón argentino, que en breve será instalada en algún punto neurálgico del municipio de Tigre.

La ceremonia del comer

P ¿Un recuerdo de su primera Navidad?

R Creo que el recuerdo más lejano es el de una Navidad que pasamos con mis viejos y sus amigos en Buzios, Brasil, a mediados de los 80. Yo tenía alrededor de 5 o 6 años y la verdad es que no me acuerdo mucho, pero la imagen mental de Brasil se me impregnó para siempre en ese momento. Debe ser por la combinación de las playas, la vegetación, el color del aire brazuca mezclado con la magia del espíritu navideño creole de Buzios. Hoy si pienso en Brasil, pienso en ese combo mágico de sensaciones.

P ¿Cómo le gusta celebrarla?

R Siempre aprovechamos esos motivos religiosos o culturales para juntarnos en familia, más allá de creencias o religiones. Lo que más disfruto es cuando lo paso con los más cercanos, mi novia, mi familia o mis amigos de siempre. Disfruto más que nada esa gran cena donde se juntan todos, la ceremonia del comer que se extiende por horas. Comer y pasarla bien con gente que quiero, nada muy alocado.

P ¿Sus deseos?

R Parafraseando al Diego, mis deseos son dos, mi primer deseo es jugar en el Mundial, y el segundo es salir campeón. Aunque nunca hayan sido una verdadera posibilidad, creo que me voy a morir deseando eso…. Creo que mi deseo más ferviente es el de poder seguir haciendo lo que me gusta. Seguir teniendo ganas de jugar.

P ¿Con quién la pasa este año?

R Con mis viejos, mi hermano, su mujer y mis dos sobrinos, los hermanos macana.

Su pastelería Les Croquants se vistió de fiesta para anticipar la Navidad.

Pastelera y artesana de 30 años, se ocupó de diseñar y coser las guirnaldas de papel con forma de mariposas, estrellas y lunas. También armó su propia feria de papel que llenó de macarons, mooncakes y bombones, revisitando el parque de diversiones de Coney Island.

"Todos los proyectos que emprendo están signados por la atención al detalle y la mirada inocente y un poco infantil. Más que trabajar, juego a trabajar." 

Noe Arata

Pastelera y artesana refinadísima, todo le sale bello y rico. Propone un mundo más feliz

Noe Arata es uno de esos personajes adorables que habita esta Tierra. Inquieta, generosa, emprendedora. Creativa en extremo. "Tozuda y perseverante", sumará ella al hablar de sí misma. Su faceta más conocida es Les Croquants, una encantadora pastelería que timonea junto a Gaby Caligaris, su pareja y socio, y que con una fórmula secreta en la que se intuyen manos perfeccionistas y una materia prima de primera calidad, hornean deliciosos macarons que no tienen nada que envidiarle al francés Pierre Hermé (acá rebautizado el Picasso de la pastelería). Les Croquants se ha convertido en un lugar de culto para los sibaritas locales: en una soleada esquina de Colegiales, está ambientado por Noe con preciosas guirnaldas, casitas, calesitas, pequeños tesoros de papel en tonos pastel que crea con sus manos. Esa escenografía tan estudiada, que combina embriagantes olores dulzones, dispara una de las sensaciones más anheladas por el ser humano: una suerte de promesa de que allí adentro, en esa pequeña pastelería, existe un mundo feliz. "La estética que manejo es la consecuencia directa de cómo encaro los proyectos: a través del juego. Sin una intención muy definida, desde la intuición, siempre termino evocando esa felicidad ingenua y sin vueltas de la niñez. En la pastelería exploramos eso desde los sabores y las texturas. En mis otros trabajos, desde los materiales, colores y las formas. Siempre está presente la búsqueda por generar la sorpresa y la alegría de cuando, de niños, probábamos una golosina nueva, tocábamos un material sorprendente, descubríamos un nuevo modo de hacer las cosas. Creo que va por este lado: seguir haciendo el mundo desde la mirada ingenua y aniñada", dice Noe.

A los 30 años, la diversidad de su currículum la pinta de pies a cabeza (dicho sea de paso, le sienta muy bien su cabellera teñida, por ella misma claro, hoy en un tono violáceo). Estudió Diseño de Indumentaria en la UBA y, más tarde, pastelería. Aprendió en su propio emprendimiento que la misma combinación de ingredientes "puede tener mil y un resultados diferentes". En paralelo, cuando no está en Les Croquants se zambulle en las labores, una pasión que cultiva con frenesí. Una abuela le enseñó a bordar y la otra, a tejer. "Soy autodidacta y aprendo equivocándome. Mi padre y mi abuelo no conciben la idea de contratar especialistas para arreglar cosas. Como ellos, yo también creo que puedo."

Si no tiene tiempo para ir físicamente a un taller se sumerge largas horas en la web y aprende de tutoriales y videos. "Me gusta mucho entrar a ciegas, por mi cuenta, a una disciplina. Una vez que me siento a gusto con los materiales, busco maestros que me puedan corregir errores y resolver dudas." Otra de sus pasiones es alimentar Dobleufa, el nombre de su blog personal y el nombre de todos los pequeños proyectos que realizó estos últimos años: juguetes de tela, quilts y guirnaldas de papel, animalitos de tela que ella laboriosamente corta y cose. Todos y cada uno están hilvanados por un mismo espíritu: inocente, refinado y sutil, tal cual es Noe.

CON GANAS DE JUGAR

P ¿Un recuerdo de su primera Navidad?

R Mis primeras navidades se festejaban en casa de mis abuelos paternos. Recuerdo esa mezcla de miedo y emoción cuando se acercaban las 12. Mis abuelos no armaban árbol, entonces los regalos aparecían siempre en algún lugar diferente de la casa. De adolescente ya no quedaban niños en la familia y la emoción de la Navidad se había pasado, hasta que nació mi hermana Fiore, y hubo excusa para volver a decorar toda la casa y esconder regalos por todas partes.

P ¿Cómo le gusta celebrarla?

R Si bien disfruto mucho de la reunión familiar, lo que más me emociona es la preparación: elegir la ropa, envolver regalos, elegir decoraciones, preparar la mesa. Me encanta preparar eventos grandes, pero no participar de ellos. Mi Navidad perfecta fue la del año pasado: una pequeña reunión familiar, comida rica y, después de las 12, un rato de pileta con el agua a la temperatura perfecta.

P ¿Sus deseos? R Creo que mi deseo más ferviente es poder seguir haciendo lo que me gusta. Seguir teniendo ganas de jugar.

P ¿Con quién la pasa este año?

R Será mi primera Navidad en casa de la familia de mi novio. A diferencia de las celebraciones con mi familia, muy tranquilas y llenas de platos tradicionales, su familia prepara platos diferentes todos los años. Este año hay consigna: cada participante tiene que preparar una pequeña performance.

Una electronavidad, por Horacio Gallo

"Ornamentar no es lo que me sale: mi statement es no-adorno. Esta intenta ser una electronavidad, sólo brillo blanco electrónico, de bombitas diminutas, LED y tiras luminosas chinas. Encontrar lo mejor entre lo peor. Sin considerar un inconveniente, que están en el mostrador de un bar. Reformulados, estos artefactos fatales son en sí un discurso pop. Lo barato puede entonces ser abundante, profuso, excesivo y finalmente alcanzar el estado de estilo a través de la exageración y repetición de un solo recurso."

Horacio Gallo

Diseñador multifacético, le ha dado a Buenos Aires los restaurantes más glamorosos de lo último años

Horacio Gallo describe dos epifanías que lo marcaron a fuego en su trabajo. La primera, a los 10 años, cuando fue a tomar el té con su madre a la casa de Carlos Schlieper, célebre director de cine argentino. Recuerda, como si fuera hoy, un departamento de arquitectura racionalista frente al Botánico. En el living, un sofá de terciopelo marrón y las paredes cubiertas de espejos color cobrizo. "Lo vi y dije ¡esto es el buen gusto!" Dos años después su segunda revelación sucedió en su primer viaje a Bariloche. Frente al lago Nahuel Huapi exclamó: "¡Esta es la famosa belleza!" Estas escenas –cargadas de equilibrio, proporciones, texturas, luz, sobriedad y armonía– son las que incansablemente busca este personaje versátil, diseñador gráfico, director de arte, escenógrafo, diseñador de equipamiento y director conceptual que ha conseguido dotar a Buenos Aires con algunos de los restaurantes más originales y refinados de los últimos tiempos. Hablamos de Olsen y de Tegui (que realizó codo a codo con Germán Martitegui); de Fifí Almacén, en Palermo Viejo; de Piso Tres, en San Telmo, y de Oporto Almacén, una rotisería-vinería, restaurante que a poco de abrir descolla en Núñez y que ha saltado a ocupar las primeras páginas de Wallpaper, una revista inglesa, suerte de biblia de lifestyle internacional.

Buceando en su niñez y adolescencia, hay mucho material revelador que pinta su ADN. Niño precoz, a los 8 años diseñó su primer restaurante bajo el agua. "Era una caja de vidrio dentro de una piscina llena de agua y de tiburones. Hoy haría lo mismo." A los 13 y 14 se rateaba del colegio y pasaba horas en un bar, disfrutando de un café cortado, viendo a la gente pasar. "Era un niño raro. Muy inquieto y con convicciones e intereses muy marcados. Me interesaba mucho el diseño de autos, barcos, zapatos, muebles. Diseñaba, hacía mix de estilos." Criado por una madre que vivía a dieta, el salvataje a tanta austeridad culinaria lo proporcionaba su padre, productor de teatro que lo llevaba a comer, a los restaurantes porteños más tradicionales: Loprete, La Emiliana, Pepito.

Pasó por la Escuela de Bellas Artes, pero se reconoce, ante todo, un autodidacta. Diseñó tapas de discos (Charly García, Los Twists, Los Cadillacs). Realizó escenografías para teatro under convocado por su amiga, la directora de teatro Vivi Tellas. La apoteosis fue una escenografía para el Teatro Colón, una obra de John Cage en la que montó sobre el escenario, el lobby del Gran Rex con 28 puertas dobles de cuero negro racionalistas y una pared gigante blanca con una raja. "Una cita al Gran Rex, un homenaje al arquitecto Alberto Prebisch. Fue fabuloso, me encantaba, pero era muy polémico. ¡Mucha gente nos insultaba!" Le gusta trabajar con un repertorio de materiales nobles: madera, cuero, algodón, vidrio, hierro y, en los últimos tiempos, se re enamoró del azulejo blanco porque "tiene belleza, es más barato, es funcional, limpio, duradero". Detesta las imitaciones y jamás se lo verá usando el voile ni el porcellanato. ¿Cuál es el estilo Gallo? "Según Andy Fogwill, punk chic. Pero aunque me encanta esa definición marketinera, creo que hago clásicos vivos, clásicos revividos, sin adornos. En mis trabajos no hay decoración, hay buen diseño de equipamiento."

Salud, dinero y amor, o viceversa

P ¿Un recuerdo de su primera Navidad?

R En nuestra casa de Villa Allende, Córdoba, descubrí que en pleno verano se podía prender el fuego. Ese año hacía mucho frío. Los regalos y esa sensación agradable de ser engañado sin muchas certezas de que así fuera, pero con esa protección familiar que parecía salvarme de todo.

P ¿Cómo le gusta celebrarla?

R No me interesa determinado estilo de festejo.

P ¿Cuáles son sus deseos?

R Los clásicos, en diferentes órdenes, me vienen muy bien: salud, dinero y amor o amor, dinero y salud o...

P ¿Con quién va a pasar este año?

R Donde estén mis amores y pueda llevar a mis dos perras.

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