Familias viajeras: historias de una vida itinerante

Como la autora de esta nota, ellos decidieron dejar sus casas, sus trabajos y la escuela de sus hijos para vivir de manera rodante. Cómo es la vida en la ruta y en familia.
Como la autora de esta nota, ellos decidieron dejar sus casas, sus trabajos y la escuela de sus hijos para vivir de manera rodante. Cómo es la vida en la ruta y en familia.
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16 de febrero de 2016  • 13:40

Por Desireé Jaimovich

En la antigua Grecia, el destierro era uno de los mayores castigos y uno de los peores finales para un ciudadano. En la actualidad, dictaduras y guerras condenan a miles a elegir entre el exilio y la muerte. ¿Por qué, entonces, algunos deciden no atarse a ningún sitio y ser ciudadanos del mundo? Son los que encuentran en el destierro la posibilidad de escaparse de las sociedades modernas y sus rutinas, que dejan poco lugar para la tarea de cumplir sueños, muchas veces improductiva. Ellas (nosotros), las familias viajeras, no se resignan (no, no lo hacemos) a quedar atrapadas en ese engranaje y salen (salimos) a buscar un mundo sin límites.

Atrapa tu sueño

"Poné fecha". Todavía retumba esa frase que me dijo Herman Zapp (46) cuando, casi un año atrás, fui a entrevistarlo junto a su esposa, Candelaria (44), para que me contaran sobre la odisea que los tiene en ruta hace quince años y que los llevó, hasta ese momento, a recorrer cuatro continentes a bordo de un auto de 1928 que no supera los cincuenta kilómetros por hora.

Si bien era la primera vez que los veía en persona, su historia no era nueva para mí. Los seguía en las redes sociales y había devorado Atrapa tu sueño, el libro donde cuentan ese primer viaje iniciático que hicieron en 1999 cuando decidieron dejar sus trabajos y recorrer América. Aquel proyecto de viajar por seis meses se convirtió en un estilo de vida y ya superaron la década y media rodando. Empezaron solos, pero en el camino sumaron cuatro hijos, todos con diferente nacionalidad: Pampa (12, Estados Unidos), Tehue (9, Argentina), Paloma (7, Canadá) y Wallaby (5, Australia).

Conocerlos fue enfrentarme con la prueba viva de que la libertad es una decisión y no tiene precio. Les conté que tenía el sueño de hacer algo como ellos pero que por una cosa u otra siempre debía posponerlo. "¿Por qué no ahora? Los sueños se empiezan a cumplir con el primer paso. Poné fecha", me interpeló Herman. Él y Candelaria salieron a la ruta cuando ya habían superado la barrera de los 30, así que otra de mis excusas se desmoronaba. "Arrancamos con 4.000 dólares y la idea de que volvíamos en seis meses, y acá nos tenés. Nunca fuimos buenos para los cálculos", reflexionó Herman con un mate en la mano.

El verdadero viaje, dicen, comenzó cuando se quedaron sin fondos en plena travesía. Candelaria vendía cuadros propios y él hacía changas. Con el tiempo surgió la idea del libro para compartir sus experiencias y alentar a otros a que se animaran a inventarse sus vidas a su antojo. Ahora, Atrapa tu sueño, que va por su décima edición (se puede leer en argentinaalaska.com), es su principal fuente de ingresos. "Al viajar no tenemos gastos fijos de luz, gas, alquiler o prepaga. Nunca pasamos más de cuatro días en un mismo lugar y, por lo general, nos hospedamos en casas de familia", resumió en ese entonces Candelaria.

El tesoro del Dante

Había que dar el salto. Dejar que el idilio se convirtiera en realidad. Lo hablamos con mi marido y con mi hijo, Dante. Con más miedo que certezas, le hicimos caso a Herman y pusimos fecha: 10 de agosto. Ese fue el primer día de un viaje por Europa que ya lleva cinco meses. Vamos tras un tesoro que no encontraremos en un lugar particular. Creemos que las experiencias que se viven cuando uno sale de la zona de confort son el mayor tesoro. "¡Qué buena noticia!", me dijeron los Zapp, desde Jordania y camino a Europa, cuando les conté que habíamos iniciado el viaje.

Las otras historias

Guillermo Errea y Rosana Kozac son de La Pampa, están en pareja desde 2001 y, junto a sus mellizos de 7 años, Alma y Quintín, quieren dar la vuelta al mundo. Arrancaron en abril del año pasado en Italia, donde tenían guardada su casa rodante.

Ambos eran viajeros antes de conocerse. El destino los juntó en 2001 en su ciudad natal, General Pico. Rosana estaba en la ruta, con algunas pausas, desde 1997. Guillermo venía de recorrer Latinoamérica durante dos años. "Un año después formamos Zircaos, nuestra compañía itinerante, y comenzamos a trabajar con los espectáculos de circo en diferentes lugares del mundo. Por más de doce años hicimos base en Ibiza, pero decidimos cerrar el ciclo", dicen.

Llevan visitados 45 países entre Europa, Asia y América. Sus viajes en soledad nunca superaron los diez meses y, desde que están con sus hijos, no pasaron más de cuatro alejados de su ciudad. Ahora se animaron y esperan poder dar la vuelta al mundo. Si bien no se pusieron una fecha, estiman que les demandará un año y medio. Ya hicieron Italia, Croacia, Bulgaria, Grecia, Turquía y ahora están en Irán. El plan es atravesar Paquistán, India y el sudeste asiático, donde buscarán embarcar la motorhome hasta algún puerto en América, para continuar el recorrido hasta su ciudad natal.

Al igual que en los últimos quince años, se financian haciendo teatro de calle y trabajando en eventos. Además están los ahorros y el patrocinio de varias compañías que se sumaron al proyecto digital: suben un capítulo semanal de sus hazañas en su canal de YouTube.

¿Por qué espiar un pedacito de mundo desde la ventana de una oficina? Eso pensaron Aldana Chiodi y Dino Feldman cuando decidieron convertirse en trotamundos. Fue a fines de 2009. Ella tenía 34 años y él 39. Desde entonces recorrieron más de cuarenta países de los cinco continentes. Aldana, que trabajaba para una editorial, sigue escribiendo, pero su nueva oficina es cualquier rincón del mundo. Dino cambió las computadoras por la magia. "Muchas veces cambiamos noches de hostel por espectáculos de magia. Además, vendemos imanes con imágenes viajeras. Y también vendemos ejemplares de Magia es viajar, nuestro primer libro y nuestra primera forma de sustento", subraya Dino.

Hasta 2015 viajaban solos y a dedo sin itinerario fijo. Pero la llegada de Tahiel, que tiene dieciocho meses, cambió las reglas del juego. "Tuvimos que cambiar el chip y entender que se trata de otro tipo de viaje, que estamos para disfrutar en familia, para ver crecer a Tahiel en otro ambiente, rodeado por otras personas, para deslumbrarnos con cada reacción y con su capacidad de adaptación. Recién ahora, lo estamos logrando. Pero no es fácil", concluyen.

NOSOTROS EN LA RUTA

A mediados de noviembre viajamos desde Europa hasta Buenos Aires para visitar amigos y familia y sumar energías para echarnos a rodar nuevamente. Ayer volvimos a la ruta rumbo a Uruguay para hacer una experiencia de trueque: trabajar en un hostel en La Pedrera a cambio de hospedaje. Sin duda, nuestra vida es menos cómoda y predecible que hace ocho meses, pero no nos arrepentimos: elegimos el camino con el corazón. Y eso siempre vale la pena.

ESCUELA ON THE ROAD

"¿Y los chicos dónde estudian?". Esa suele ser una de las dudas más comunes al ver viajar a familias con niños en edad escolar. El Ministerio de Educación de la Nación ofrece un Servicio de Educación a Distancia (SEAD) que permite a los chicos continuar el plan de estudios oficial mientras viajan. Una vez inscriptos, interactúan en una plataforma virtual con otros chicos en la misma situación y reciben tareas en una especie de aula cibernética. Cada dos meses deben rendir evaluaciones en el consulado argentino más cercano.

COMO SEGUIRLOS

Los Zapp actualmente están en Israel camino a Europa y se los puede acompañar de manera virtual a través de su Facebook o del blog argentinaalaska.com.

Después de nueve meses en Europa, los Magia es Viajar regresaron a Buenos Aires para pasar las fiestas y ya están planeando su próximo destino. Se los puede seguir en Twitter o en Facebook con el mismo nombre.

Los Zircaos están en Pakistán. Los encontrás en Facebook o en YouTube

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