Fútbol nostálgico. Furor por los partidos viejos

Claudio Paul Caniggia y Diego Maradona, en un viejo Boca-Lanús
Claudio Paul Caniggia y Diego Maradona, en un viejo Boca-Lanús Fuente: LA NACION - Crédito: Archivo
Laura Reina
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29 de mayo de 2020  

El partido fue promocionado como el encuentro de los dos mejores equipos alemanes de la última década: Borussia Dortmund vs. Bayern Munich. El segundo contra el primero. El joven maravilla Erling Haaland, contra el inoxidable Robert Lewandowski. Prometedor para cualquier futbolero, más un martes al mediodía sin mucho para ver en estos tiempos donde el fútbol local está parado y sin fecha cierta de regreso. Sin embargo.

"En lo personal, es el momento de mi vida en el que el fútbol menos me importa. Es como hubiera caído en un agujero negro, no me mueve el amperímetro para nada", reconoce Andrés Burgo, periodista y escritor, autor de River para Félix y La final de nuestras vidas y, obviamente, fanático del equipo millonario.

Si hay algo que caracteriza a Burgo es su interés por todo lo que ocurre adentro de una cancha. Pero él, como tantos otros hinchas, reconoce que el fútbol en medio de la pandemia pasó a un segundo o tercer plano, y está lejos de despertarle interés. "No vi ni tres minutos de la Bundesliga ni creo que lo haga porque me resulta muy lejano -dice-. Por supuesto entiendo que es una forma de retomar la normalidad y de salvar la industria. Saludo que se pueda arrancar acá siempre y cuando estén dadas las medidas sanitarias. Pero aun ahí no sé: a mí me gusta ser hincha, no espectador", admite.

En esa misma dirección, el periodista y comentarista Gustavo Lombardi, agrega: "Se pensaba que la Bundesliga iba a generar algo de expectativa después de tantos meses sin fútbol. Pero no fue así. Entre el miedo al contagio propio o de algún familiar, la incertidumbre sobre la economía y el empleo y la casa, con los chicos tomando clases y haciendo tarea, no hay mucho tiempo ni ganas de ponerse a ver un partido de una liga que además no es de las más atractivas para los argentinos -plantea-. Probablemente será distinto con la española, que empieza la semana que viene o la Premier League cuando vuelva. Sí noto mayor interés por las repeticiones de partidos viejos, tanto de la selección como de los clásicos locales. Y me parece que tiene lógica porque al mirarlos te trasladan hacia momentos mejores, te disparan recuerdos, buenas sensaciones."

En efecto, lo que apunta el ex jugador de River y de la selección podría resumirse en dos palabras: fútbol nostálgico. En medio del aislamiento, se percibe cierto furor por las repeticiones de partidos viejos y esos simpatizantes que pasan de largo cuando ven en pantalla el Leverkusen jugando contra el Wolfsburgo, por ejemplo, se quedan colgados viendo la final de todos los tiempos que River le ganó a Boca en Madrid (repetida en varias oportunidades durante el aislamiento), o el increíble Argentina-Brasil de Italia 90 y el partido donde Martín Palermo se vistió de héroe y convirtió, después de volver de una larga lesión, el gol con el que Boca eliminó a River en de la Copa Libertadores hace exactamente 20 años (famoso también por el caño que Román Riquelme le hizo a Mario Yepes).

Pero no solo se ve lo que ofrece la televisión por cable. Las redes sociales, especialmente YouTube juegan un papel central gracias a que muchos usuarios suben partidos viejos para combatir la abstinencia. Burgo cuenta que organizó un Zoom con dos amigos para revivir un partido especial. "La final Ferro-River de 1981 apareció entera por YouTube y me junté virtualmente con dos amigos, Joaquín y Eduardo, para verla. También vi una hora seguida al River del 96/97 porque además de que era un equipazo, es un recuerdo de mi juventud. Y por supuesto la final de Madrid, a la que volvería a ver una y otra vez, con o sin fútbol en actividad porque además quiero que Félix, mi hijo de 4 años, se vaya enganchando. De todas maneras siempre recuerdo los partidos viejos porque es una forma de recordar cuando éramos jóvenes. Hay un hilo invisible que nos une con esos partidos y te lleva a recuerdos con tus viejos, que ya no están, y a otros momentos también."

El estreno reciente en Netflix del documental Especial Fútbol de primera 20 años, el legendario programa conducido durante dos décadas por la dupla integrada por Enrique Macaya Márquez y Marcelo Araujo, también es todo un guiño a la nostalgia. ¿Quién no esperaba con ansiedad el domingo a la noche el resumen del partido de su equipo al que solo podía ver en vivo en la cancha o seguir por radio porque en ese momento no había transmisiones en vivo? ¿Quién no se acuerda del Telebeam, una novedad tecnológica para la época para marcar posiciones adelantadas? Con dos episodios de 55 minutos cada uno, el documental, uno de los más vistos en la plataforma por los usuarios argentinos, es una puerta a la emoción de todo fanático de ley.

Efecto positivo

Para Diego Murzi, sociólogo investigador del Conicet, docente y vicepresidente de la ONG Salvemos al Fútbol, el hecho de que la gente se conecte con partidos viejos es uno de los efectos positivos de la falta de fútbol. "Nos permitió salir de la actualidad permanente y revistar momentos que incluso cobraron nuevos sentidos e interpretaciones. De alguna manera, la pandemia anuló la dictadura de la actualidad, y nos está obligando a mirar al pasado. Se dio particularmente con los partidos de los Mundiales que la gran mayoría de nosotros solo vimos en directo", destaca.

Respecto de la Bundesliga, el docente sostiene: "Es para las personas muy amantes del fútbol como hecho televisivo, pero no creo que los argentinos estemos desesperados por ver fútbol alemán. A mí personalmente me interesó como espejo para ver el fútbol post COVID 19. Y lo que vi fue un espectáculo desabrido, donde la falta de público y los protocolos ocuparon el centro de la escena mucho más que el fútbol", se lamenta.

De todas maneras, Murzi destaca como el gran evento deportivo de la pandemia The last dance, sobre los Chicago Bulls y Michael Jordan. "Si observamos bien el concepto es el mismo: a los que crecieron viendo básquet en los 90 les permitió revivir viejas épocas", analiza.

Acerca del fútbol nostálgico, el psicólogo deportivo Ricardo Antonowicz amplía: "Por definición, se sabe cómo empieza un partido pero no cómo termina. Hay un factor sorpresa, una capacidad de asombro en el espectador. En las repeticiones esa capacidad de asombro por el desarrollo o el resultado no está. Es como esa película que uno ve una y otra vez aunque conoce el final. Pero no se pierde el interés porque te genera placer. Te lleva a lugares que te conectan directamente con el goce", plantea, y agrega que eso no se da mirando los partidos de otra liga. "Quien mira un partido de afuera lo hace por distracción, no con un real interés. Es un espectador pasivo y esa pasividad hace que no haya placer alguno", agrega.

Como nunca antes, el aislamiento nos pone a prueba. Como padres, como, como hijos, como pareja y también como hinchas. Porque a falta de fútbol, muchos se redescubrieron festejando un caño, un gol, o sufriendo por algún tiro en el palo. En momentos de tanta incertidumbre, a muchos de estos hinchas nostálgicos los mueve una sola idea: volver a fundirse con sus seres amados en un interminable abrazo. De gol.

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