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Comer & Beber

Gastronomía. Patios y terrazas para comer afuera en invierno

María Paula Bandera
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24 de junio de 2019  

¿Querés desafiar las leyes de la hibernación y desterrar el encierro? Te proponemos cuatro lugares que ofrecen experiencias gastronómicas al aire libre:

La Panadería de Pablo

Un sitio elegante y sobrio en la zona ribereña de Olivos.
Un sitio elegante y sobrio en la zona ribereña de Olivos. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

El restaurante de Pablo Massey, pionero en establecerse en esta zona ribereña de Olivos, es ideal para disfrutar de una comida al aire libre en pleno invierno. Su deck tiene una generosa cantidad de calefactores de pie y también entregan ponchos cuando no es suficiente. Pero, sobre todo, porque permite estar en el exterior sin emular estéticas veraniegas: la decoración es sobria, gobernada por el negro y los detalles en dorado, nada de nostalgia playera.

La comida, además, es suculenta. Hay que empezar por remojar el pan de masa madre en aceite de oliva. Después, seguir por las entradas: imperdible la provoleta grillada con dulce de tomates y gremolata.

El restaurante de Pablo Massey es ideal para disfrutar de una comida al aire libre en pleno invierno. Su deck tiene una generosa cantidad de calefactores.

Otro clásico reversionado es la burrata, que trae jamón crudo, rúcula, pickles de zanahoria, aceite de hierbas y pistachos tostados, lo que le aporta una textura interesante ($530).

Diferentes colores y texturas de verduras asadas y ahumadas.
Diferentes colores y texturas de verduras asadas y ahumadas. Fuente: Archivo

A la hora de los principales, dos caminos seguros: las carnes y las pastas. Estas últimas se amasan en el local de manera diaria. Los fetuccini con espinaca salteada, langostinos y crema de limones ahumados deleitan con una interesante conjunción de sabores: lo agrio y dulce del limón quemado se lleva muy bien con los mariscos.

Las carnes provienen de vacas Black Angus criadas a pastura; ofrecen ojo de bife ($750), entraña ($720) y picaña ($690). Todas cocidas en la parrilla Josper, con quebracho y leña.

Quienes quieran llamar la atención de otros comensales deberán pedir la milanesa. Se trata de una pieza entera de bife de chorizo que aplastan hasta afinarla lo suficiente, luego la apanan en panko y pan rallado, la fríen y la terminan en el Josper.

La carta de cócteles lleva la firma de Lucas López Dávalos y puede acompañar platos exquisitos.
La carta de cócteles lleva la firma de Lucas López Dávalos y puede acompañar platos exquisitos. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

Recomendados: provoleta, fetuccini con espinaca, langostinos y crema de limones.

La Panadería no cierra nunca; por la tarde, las puertas están abiertas para el café y, a partir de las 18, ofrecen una imbatible -por precio y calidad- propuesta de after office: snacks y cócteles a $150 cada uno. Entre los primeros, fishcake con alioli cítrico o fainá crocante; entre los segundos, el Green Cobbler es una gran opción (ron, gin, pepino y jengibre), ligero, fresco y apenas picantito, va muy bien con las comidas.

La carta de cócteles lleva la firma de Lucas López Dávalos. Usan destilados de corte de primera calidad y se bebe con la tranquilidad de saber que el despacho está a cargo de unas manos expertas como las de Marcelo Gil.

Corrientes 421, Olivos (Complejo La Palmera) / 15-3583-0439

Trade Sky Bar

Inaugurado hace pocos días, está emplazado en un edificio histórico de la ciudad: el Comega.
Inaugurado hace pocos días, está emplazado en un edificio histórico de la ciudad: el Comega. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

De cuando en cuando, el mapa gastronómico se agita con una apertura que se transforma en el "place to be" de la ciudad. En lo que va de 2019, ese título se lo lleva Trade; un día antes de inaugurar, ya no había reservas disponibles para las tres semanas siguientes.

La fascinación tiene su lógica. En primer lugar, sus hacedores -Andrés Rolando y Pablo Fernández- son especialistas en generar éxitos, como The Harrison y Uptown. Además, Trade es el único bar de alta coctelería que cuenta con una terraza descubierta en un edificio histórico: el Comega, que ostentaba el título de rascacielos hasta que el Kavanagh lo destronó. Vale aclarar que el resto de los rooftop bars porteños son semicubiertos u ofrecen otro tipo de cócteles.

Por todo eso, no importa que haya abierto en junio: la vedette es la terraza y su vista única de la Ciudad de Buenos Aires (y también un poco más allá, ya que con el cielo despejado se vislumbra la costa uruguaya). Cuando el frío aprieta demasiado, te dan ponchos.

Y si bien la fama se la lleva la terraza, donde el menú es relajado, vale la pena conocer cada uno de sus espacios. El piso 19 es un bar y restaurante; de la cocina salen varios platos para tapear -como la burrata, $450; el pulpo confitado, $590 y la provoleta de crottin y parmesano, $490- y también seis principales: risotto con puré de limón y langostinos salteados, entraña marinada con puré de papas. Es decir, sabores bien familiares para los paladares argentinos con la vuelta de tuerca que les da el chef Dante Liporace.

Trade Bar. Beber en las alturas.

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Recomendados: Super Tai, pulpo confitado en oliva y provoleta de crottin y parmesano.

En el piso 20, la propuesta es muy original: Crudos Omakase. Allí, el menú degustación es de 15 pasos y, como indica su nombre, todo lo que se come es crudo y a elección de la casa.

Toda la propuesta de coctelería está bajo el mando de Lucas López Dávalos.
Toda la propuesta de coctelería está bajo el mando de Lucas López Dávalos. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

Toda la propuesta de coctelería está bajo el mando de Lucas López Dávalos, reconocido por aplicar técnicas de vanguardia, muchas provenientes de la cocina, en sus creaciones. Un camino de ida es el tonic del Norte (gin, cordial de Torrontés, pomelo y tónica), imposible parar de beberlo. En el piso 19, imperdible el Super Tai (ron Zacapa 23, horchata de pistacho y mix de cítricos, $320), una reversión de luxe del clásico Mai Tai.

La sutileza es la norma de la casa, desde la decoración elegante hasta las luces bajas -para que no interfieran con la vista- y los cócteles de sabores amables, en los que el protagonista es la bebida y no los recipientes donde se la sirve.

Av. Corrientes 222, CABA / @tradeskybar

Casa Cavia

El patio está calefaccionado y tiene varias mesas cubiertas para los días de lluvia.
El patio está calefaccionado y tiene varias mesas cubiertas para los días de lluvia. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

Desde que abrió sus puertas, luego de una puesta en valor, Casa Cavia tiene título de uno de los patios más bellos de la Ciudad de Buenos Aires. Se emplaza en una casona construida en 1927 por el noruego Alejandro Christophersen y en toda la propiedad se observan detalles de la Belle Époque, sin perder diálogo con la actualidad.

Emplazada en una casona construida en 1927 por el noruego Alejandro Christophersen, donde se observan detalles de la Belle Époque.

El patio está calefaccionado y tiene varias mesas cubiertas para poder disfrutar de su calma también los días de lluvia. Sobre las sillas reposan unas mantas tejidas, abrigadísimas.

Cavia es gastronomía de estación: cada temporada renuevan la carta de cócteles y cocina con los productos que da la tierra, y también con un eje temático diferente; en esta oportunidad, el cine. Así, inspirada en el film Forrest Gump nace una generosa entrada de huevo crujiente, yema de huevo -cocida al vacío durante una hora-, langostinos salteados en ajo y hierbas frescas ($740); mientras que la adorable Amélie y su famosa frase "hasta los alcauciles tienen corazón" es la musa de una burrata con, por supuesto, alcauciles ($800).

Sobre las sillas reposan unas mantas tejidas, abrigadísimas, por si el frío apremia.
Sobre las sillas reposan unas mantas tejidas, abrigadísimas, por si el frío apremia. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

Recomendados: Forrest Gump (huevo crujiente, yema de huevo, langostinos salteados).

A la hora de los principales, una historia de amor perruno enamora el paladar. La dama y el vagabundo trae a la mesa unos tallarines caseros con manteca avellanada, albóndigas y hierbas ($850). El nivel de detalle es tal que Julieta Caruso, la encargada de los fuegos, busca incluso paletas cromáticas que combinen con la temporada. Este otoño invierno, los platos se visten en tonos ocres.

En cuanto a las bebidas, la jefa de barra, Flavia Arroyo, aprovecha las primeras mandarinas otoñales y prepara El gran Gatsby (gin, vinagre de verbena, óleo de limón y mandarina y soda de hojas y mandarina). Lo mismo se repite con otros cócteles de la casa.

La jefa de barra Flavia Arroyo crea cócteles inspirados en películas.
La jefa de barra Flavia Arroyo crea cócteles inspirados en películas. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

La carta de vinos se renovó hace muy poco, bajo la firma de la sommelier Sorrel Moseley Williams, y ofrece alrededor de 100 etiquetas que evidencian un buen balance entre la búsqueda de perlas de pequeños productores y de grandes vinos de bodegas con larga trayectoria.

Y, aunque la billetera esté medio vacía, hay alternativas para sentarse aquí a la hora de la merienda con variedad de cafés: espresso ($110), latte ($140), tés y bebidas sin alcohol, como la pomelada ($180). Para acompañar: scones con manteca, queso crema y dulce casero ($200), y torta húmeda de chocolate belga y naranjas ($260), entre otras opciones.

Cavia 2985, Barrio Parque / 4809-8600 / @casacavia

KOI Beer & Dumplings

La clave: fusión de cocina asiático-argentina y variedad de cervezas y tragos exóticos.
La clave: fusión de cocina asiático-argentina y variedad de cervezas y tragos exóticos. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

Koi empezó con la cocina asiática cuando esta todavía no generaba el furor actual; abrieron a comienzos de 2017 y decidieron especializarse en dumplings, buns, baos y ramen y sumarle una tendencia que ya estaba más afianzada: la cerveza artesanal.

Y no solo la carta hizo lo suyo, la terraza también fue clave para que se convirtiera en un éxito. Por eso, las mesas en altura se preservan todo el año: el ambiente está climatizado con un sistema de calefacción eléctrico y con paneles corredizos.

Hace poco sumaron a la oferta de 10 canillas de cerveza de productores artesanales (Minga, Belsh, etcétera.) coctelería de autor. "Siempre escuchamos a nuestros clientes y ellos pedían coctelería y vinos; empezamos con una pequeña carta de vinos y luego con una propuesta de cócteles de autor de impronta asiática", cuenta Juan Manuel López, socio del lugar. Un buen ejemplo es el Houblon Roux (gin macerado en hibiscus, sake, almíbar de lúpulo y jugos exprimidos de naranja y limón, $220).

Baos, buns y dumplings acompañados con chips de papas y batatas.
Baos, buns y dumplings acompañados con chips de papas y batatas. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

Recomendados: Shawarbun (con ojo de bife, panceta y bondiola) y bao de hongos.

A la hora de comer, los baos vienen de a dos unidades, el favorito es el de hongos (que combina champiñones, portobellos, shiitakes y maní tostado, $200); entre los buns, la variedad es bien amplia, desde el relleno de tofu ($240) hasta el Shawarbun, con ojo de bife, panceta, bondiola, cebolla caramelizada, lactonesa, tahine y menta ($260).

Los dumplings se pueden ordenar al vapor o fritos y la porción trae seis unidades. Infaltables los de cordero y los de langostinos. También versiones vegetarianas, como el bun de vegetales ($240) o los baos veganos ($180) que cambian de ingredientes cada mes.

Además de sus sabrosos platos, la terraza fue clave para que se convirtiera en un éxito.
Además de sus sabrosos platos, la terraza fue clave para que se convirtiera en un éxito. Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

"Hacemos cocina fusión asiático-argentina; el argentino tiene empatía con las masas y usamos carnes nacionales como el cordero, hasta hicimos un bao de chorizo. Tratamos de darle esa vuelta de rosca para llevar algo nuevo al público a través de sabores conocidos", explica López.

La estética es otro punto fuerte del lugar (amantes de feeds de restaurantes busquen su perfil en Instagram) y se refleja tanto en la ambientación como en el modo de presentar los platos, que llegan calientes a la mesa y con la humedad justa gracias a las vaporeras de bambú que utilizan.

En mayo de este año, abrieron una nueva sucursal (Lavalleja 1387) que ofrece la misma propuesta gastronómica, pero sin terraza.

Ángel J. Carranza 1591, Palermo / @koidumplings

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