
Geishas: la belleza, el misterio y el sacrificio de una tradición que perdura
Aunque cada vez son menos y sus costosos servicios no son tan requeridos, adolescentes japonesas aún anhelan esta vida única
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¿Por qué parecen ocultar siempre algo? ¿Qué hay detrás de esos rostros blanquecinos? Las geishas son mujeres sensuales y muy cultas, de pasos cortos y rigurosos quimonos de seda; eternas embajadoras de las tradiciones de Japón. Muchos las confunden con mujeres de vida ligera, aunque ellas sólo quieran seducir con su arte. Cualquier turista moriría por fotografiarlas, aunque rara vez lo logren. El mundo de una geisha es complejo y misterioso. No todas las mujeres de Japón anhelan transformarse en geishas, porque saben que no todas llegarían a serlo.
En la actualidad, las geishas han disminuido su número significativamente. Es una vida llena de sacrificios y gran parte de las mujeres de hoy se plantean otros desafíos personales, muy diferentes a los de sus antepasados. Las jóvenes que sueñan con ser geishas deben abandonar su nombre, su familia de origen y olvidarse del matrimonio; y sólo podrán ser desposadas una vez que decidan alejarse de este mundo y jubilarse.
Durante 400 años han sido las fieles guardianas de las artes más tradicionales de Japón; de hecho, la palabra geisha significa literalmente "persona de las artes" o "artista". Sin embargo, diferentes tipos de mujeres de vida ligera han intentado adueñarse del prestigio que las rodea para promocionar sus servicios sexuales, tomando prestado su vestimenta y hasta su nombre; pero no hay que confundirse, una verdadera geisha no vende su cuerpo, sino su arte.
La edad promedio de las chicas que deciden entrar en el mundo de las maikos (aprendices de geishas) es entre 16 y 18 años, una vez finalizada la secundaria elemental y obligatoria, como lo estipula la ley. Sólo una de cada tres jóvenes culmina transformándose en geisha debido a la rigurosidad del aprendizaje, comparable al de una bailarina o una cantante de ópera. Los lugares por excelencia donde pueden encontrarse es en Kioto y en Tokio, en los llamados hanamachis o distritos de geishas. Estos barrios concentran la gran mayoría de maikos y geishas de todo el país.
Una nueva estructura social espera a cada principiante una vez que comienza su aprendizaje en una okiya o casa de geishas; allí formarán una nueva familia. La okasan , o madre, es la dueña de la okiya y será quien tome todas las decisiones y también quien afronte los gastos de educación de la nueva integrante de la casa. La onesan , o hermana mayor, es la geisha más experimentada y la que genera el sustento de la okiya . Por último, la imoto , o hermana menor, que será el lugar que ocupe la aspirante a maiko .
Una vez ingresada, se comienza con 10 meses, aproximadamente, de aprendizaje de reglas básicas de cortesía y de vida colectiva en una okiya , ayudando a la okasan y la onesan . En esta etapa, a las principiantes se las llama Shikomisan .
Luego, deben rendir un examen para chequear el nivel de geigoto o arte de entrenamiento y mediante una ceremonia llamada Osakazuki se convierten en Minarai . En esta ceremonia, la okasan y la onesan las presentan en sociedad. Luego de unos 20 días están listas para debutar como maikos .
Aquí es donde empieza el aprendizaje más intenso. Durante 5 o 6 años, las novatas concurren a diario para su entrenamiento a escuelas de maikos . Higashiyama Women's College, por ejemplo, es una de las tres escuelas de Kioto. Allí se dedican a estudiar instrumentos musicales como el tambor, la flauta o el shimasen (instrumento de cuerdas) y las danzas tradicionales de Japón. También estudian caligrafía japonesa, decoración floral, ceremonia del té, el arte de la conversación y cómo vestir adecuadamente un quimono. La onesan es la responsable de la educación en las artes de entrenamiento y cortesía, pero los gastos de estudio, participación de eventos y de alimentación corren por cuenta de la okiya . Dependiendo de la edad de ingreso, el período de aprendizaje varía.
Tras varios años de aprendizaje las maikos se convierten en geishas. A través de una ceremonia llamada Erikae cambian su manera de vestir, lo que indica que han madurado. Dejan de usar el Eri (cuello del quimono) de color rojo y lo cambian por uno de color blanco. Modifican sus peinados, el estilo del quimono y hasta la manera de maquilarse.
A medida que se van consolidando como maikos , éstas acompañan a sus onesan a las casas de té, lugar donde se realizan los banquetes. Allí tocan el shamisen , cantan y bailan, sirven té verde o sake y practican el arte de conversar con sus clientes. Nada de lo que suceda durante el banquete será develado por una geisha porque la confidencialidad es una de sus premisas. No llaman a sus clientes por su nombre, sino que se refieren a ellos como onisan , o hermano mayor.
Los servicios de una geisha están cargados de un alto grado de sensualidad, pero nunca implican actividad sexual. Si una geisha decide tener una relación con alguno de sus clientes será fuera del plano laboral.
Hay un detalle en su atuendo que separa a una geisha de aquellas que intentan imitarlas. Una verdadera geisha usa su obi (faja ancha que utilizan en la cintura) anudándolo en la parte posterior del quimono, a diferencia de las orian , cortesanas de la antigüedad, o las geishas de onsen , actuales trabajadoras sexuales, que están obligadas a desvestirse varias veces por día. Estas utilizan un simple lazo anudado por delante del kimono para facilitar su labor.
Para llegar al interior de este sofisticado mundo es necesario contar con una buena cantidad de dinero y, sobre todo, tener algún contacto que pueda allanar el camino. Los costos de los servicios de una geisha son altos. Según la Kyoto Dento Gigei Shinko Zaidan (Fundación para la Promoción de artes tradicionales de entrenamiento de Kioto) el costo promedio en los cinco hanamachis por dos horas de servicio es el siguiente: 30.000 yenes (unos 330 dólares) como honorarios de cada geiko o maiko; 15.000 yenes (165 dólares) de bebida y comida (por persona); más 10% de servicios y 5% de impuesto de consumo.
Cuando una geisha decide retirarse de la vida pública, se realiza la última ceremonia dentro de su vida como geisha. La ceremonia se denomina Hiki-iwai . Los motivos pueden ser varios: que la geisha haya alcanzado la edad avanzada para las labores propias de una geisha, porque se quiera retirar definitivamente, por motivos matrimoniales, o porque decida abrir su propia ochaya , okiya o incluso otro tipo de negocio dentro del hanamachi .
¿Cuántas mujeres en la actualizada estarían dispuestas a dejarlo todo por convertirse en geisha? Pocas, cada vez menos. El alto costo de sus servicios, la disminución de niños en Japón y el aumento de chicas que deciden estudiar una carrera universitaria son los principales motivos.
La tendencia decreciente de la profesión es un hecho. En el Japón de hoy su encanto y femineidad no parecen ser suficiente. Sin embargo, el desafío no ha cambiado: mantenerse vigente a pesar de todo sigue siendo el mayor propósito de una geisha.
Diferencias entre geisha y maiko
VESTUARIO
- Maiko : llevan coloridos quimonos con mangas que llegan casi hasta el suelo. El obi (faja ancha que se lleva sobre el quimono y se ata por la espalda) es muy ancho y largo
- Geisha : utilizan estilos y diseños de quimonos más apagados con un corte más elegante. Según van avanzando de edad y nivel en la profesión, las mangas se tornan más cortas y el obi, más angosto
MAQUILLAJE
- Maiko : la base blanca cubre la cara, el cuello, el pecho y las manos, con dos o tres líneas sin pintar (formando una W o V) cerca de la nuca; de esta manera se acentúa la zona erótica y se crea la ilusión de una máscara.
- Geisha : si bien también maquillan su rostro de blanco, su apariencia es más natural
PEINADO
- Maiko : usan su propio pelo con una gran cantidad de horquillas decorativas llamados kanzashi
- Geisha : utilizan un katsura o peluca de pelo natural
Mariana Trigo Viera





