
¿Gimnasia?, ¡qué aburrido!
Un régimen duro de ejercicios no es para todo el mundo. Mucha gente siente que pierde un tiempo precioso que podría dedicar a cosas más placenteras, como leer un libro. No obstante, ahora hay opciones incluso para los que detestan el gym
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LONDRES.– Ana Matonic, de Scissor Sisters, lo resumió muy bien. Cuando le pregunté si hacía gimnasia, contestó: “¿Por qué querría pasar por una rutina gimnástica cuando puedo sentarme a leer un libro?”
Una exacta descripción de mis sentimientos. La gimnasia y el entrenamiento nunca me han resultado particularmente estimulantes. Creo que lo que me mata es la repetición, la sensación de ser un hámster en una rueda, esforzándome en un camino hacia ninguna parte, atrapada en una fábrica que no produce nada.
Después, me acobarda el brutal enfoque disciplinario de casi todos los entrenadores personales, y la relación sadomasoquista que una entabla con un tipo musculoso al que le paga para que la mantenga en forma a latigazos. Me recuerda mi temor infantil a las clases de educación física, a ser la última en las actividades deportivas, a sentirme inadecuada, detestarme a mí misma y, más que nada, el aburrimiento que me embargaba.
Sin embargo, realmente necesitaba un poco de actividad. Era una gorda indolente. Sentía el cuerpo amorfo, mis músculos se estaban atrofiando. Ya no podía meter mis bracitos gordos en ninguno de mis vestidos de firma. Había dejado de usar pantalones, y nada parecía sentarme bien ni darme un apariencia atractiva.
Sin embargo, me daban miedo el aburrimiento y la picadora de carne del ejercicio. Tenía en el bolsillo una tarjeta de miembro de un gimnasio, sin costo, pero jamás me había dado una vuelta por allí. Entonces entró en mi vida Steve Agyei. Ex bailarín y coreógrafo de gente como Jennifer Lopez, Beyoncé y Victoria Beckham, había viajado por todo el mundo bailando con las estrellas del pop. Es el entrenador de Cherie Blair y, a veces, de Tony. Está a punto de abrir un gimnasio llamado Beyond Lifestyle, donde pondrá en práctica sus conceptos poco ortodoxos. Para él, nada de trabajos forzados de rutina, tres veces por semana. Le gusta mezclar las cosas.
“Me aburro, y lo mismo le pasa a casi todo el mundo –dice–. Creo que es importante personalizar el entrenamiento para adecuarlo a lo que uno siente en cada momento. Si uno se siente estresado y agresivo, un poco de box; cuando alguien está rígido, Pilates o yoga. Es como la ropa a medida.”
Así, me embarqué en el entrenamiento a medida de Agyei. Nada de interminables repeticiones ni de sacudidas, saltos y flexiones militares. En cambio, un programa que mezcla disciplinas y que ayuda a mi cuerpo (y a mi confianza) a desarrollarse de maneras que jamás había imaginado.
La primera sesión se desarrolla en una oscura noche de lunes. Hacemos 20 minutos de cardiogym: 10 minutos de marcha rápida en la cinta y 10 de carrera. Estoy toda transpirada y me siento exhausta. Después, un poco de acuclillarse y levantarse y esas cosas. Más tarde, un poco de elongación. Algunos ejercicios son graciosos: separar las piernas hasta ponerlas casi horizontales y después estirarlas y levantarlas como hacen los bailarines. Después hacemos un poco de pesas, algo más directo.
El día siguiente de mi primera sesión, mi estado es asombroso... me siento completamente rejuvenecida. El domingo, estoy en Miami por trabajo y, por sugerencia de Agyei, hago una sesión de yoga en la playa. La semana siguiente, vuelvo al gimnasio para un poco más de su poco ortodoxa mezcla de cardiogym, estiramiento tipo danza y pesas. Hacemos capoeira brasileña. Agyei incluso me pasa a buscar para ir a clase. Salimos a correr por Primrose Hill. Practicamos yoga. No hay nada aburrido ni sádico en todo eso. Mi estómago se reduce, mis músculos se tonifican. Pero, más importante, me siento brillante, fresca, renacida.
(Traducción: Mirta Rosenberg)
Para saber más:
www.serintegro.com.ar
www.dolarea.com
Sculpt & Yoga
En la revista de la Universidad Johns Hopkins, un artículo reciente da cuenta de una tendencia extendida: la de combinar disciplinas ancestrales con técnicas modernas de actividad física. “La gente puede elegir hoy entre numerosas clases, desde el step y el aerobics, hasta el Pilates o la combinación de sculpt y yoga”, dice Diane Kahler, entrenadora contratada por esa universidad. En la Argentina, esta última tendencia –la del sculpt & yoga– ya se implementó. “Busca una combinación integral y equilibrada para lograr bienestar psicofisico tonificando el cuerpo, incrementando su fuerza y generando también armonía emocional”, explica el licenciado Martín Córdoba, terapeuta psicocorporal, que junto con el personal coach Jorge Dolarea trabaja en esta nueva tendencia en fitness.
Según Córdoba, la idea es esculpir el cuerpo con entrenamiento aeróbico y localizado y, al mismo tiempo, trabajar con técnicas de estiramiento y relajación basadas en el yoga.
“Una clase de este tipo es sencilla, sin coreografías predeterminadas. La música es fundamental. En los Estado Unidos, el éxito de esta combinación se basa en lo simple que resulta su práctica y en los enormes beneficios que se obtienen. Descargando las tensiones de la vida cotidiana y el estrés, volvemos a nuestras casas energizados –afirma–. En la clase (son grupales, aunque también pueden ser individuales) se produce un amplio despliegue energético (una excelente alternativa de disminuir el riesgo de enfermedades) y se trabaja un final en calma, con ejercicios de mejoramiento postural, estiramiento muscular y relajación mental y corporal”.
La clave es la armonización corporal. En este mundo estresado, “es bueno trabajar nuestro sistema en conjunto y en armonía. Eso nos permite un bienestar mayor y una mejor calidad de vida”.
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