
Glamour y buen vivir
Relax de famosos, elegancia y esplendor a la carta a orillas del lago Leman
1 minuto de lectura'
Evian Les Bains.– Además de lo que solemos asociar con agua mineral, Evian es un spa de lujo casi novelesco. Aceites esenciales, cremas, sales y lodo del Mar Muerto, brisas glamorosas y agua perfumada. En Evian se habla otro idioma, muy décontracté, ni un gramo de stress, blanco y ocioso, como los sillones del centro de relax.
En este elegante spa francés a orillas del lago Leman todo apunta al buen vivir, al cuidado del cuerpo, a la belleza á la carte, a la armonía.
En el parque lleno de árboles y senderos de cuentos de hadas, con ardillas y jardineros siempre trabajando, están los dos hoteles que conforman el lugar.
Construido en 1909, en honor al rey Eduardo VII, el hotel Royal todavía conserva detalles de la belle époque y las habitaciones suntuosas nos remiten a los bon vivants de Francia y del mundo.
Nijinsky, Isadora Duncan, el sha de Persia, príncipes y princesas por docenas, todos pasaron por aquí.
Desde la terraza del hotel Hermitage, al mejor estilo campiña inglesa, rústica pero con estilo, se tienen las mejores vistas del Leman y de Lausanne, en Suiza.
Los huéspedes se dedican al cuidado de su cuerpo, prueban las piletas, juegan al tenis o al golf y comen en alguno de los tres restaurantes. Sin duda, el más novedoso es el de cocina sinergética, un invento del chef Michel Lentz. Gourmet, baja en calorías y rica en energía, esta cocina se basa en el uso de alimentos complementarios según la estación. "Muchas veces no es tan rico ni tan abundante como unas pastas rellenas o una carne, pero es un mal necesario para los que quieren adelagazar", explica Lentz, con un gorro blanco alto y 17 años de cocina en Evian.
Los huéspedes también se hacen masajes. Y prueban técnicas, y dicen que no hay como la de Odile Girod. Ella habla suave, tan suave como sus manos se ocupan de un pie. Lo toma como si fuera oro, lo masajea, lo sacude, lo levanta, lo presiona, lo levanta más alto, lo estira. Y pasa al otro. A los brazos, al cuello, a la nuca. Cada tanto le indica al paciente que inspire mientras le provoca vibraciones al tiempo que se libera el aire. Ufff, ¡qué alivio! Odile tiene unos 50 años, ojos claros, ropa cómoda y paz. Tiene la mirada en paz. El masaje que ella practica se llama relajación coreana y es una suma de distintas técnicas indias, japonesas y de Tailandia. Después de casi una hora bajo sus influjos uno queda estacionado en una dimensión desconocida, leve como una pluma en el viento.
Representante de spa en la Argentina y el exterior. Willie Carballo, 4371-0324/4372-2142.






