
Hablar en público, un doble desafío
Frente a un grupo de pares, en una clase, el trabajo o el casamiento de nuestro mejor amigo, sentimos que el cuerpo se sofoca con desesperación cuando tenemos que hablar ante otras personas. Aquí, claves para agilizar la comunicación verbal y no verbal
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La visión científica dice que una rápida descarga de adrenalina acelera el pulso, eleva la presión arterial y libera glucosa proporcionando una potente fuente de energía extra que nos hace sentir súbitamente acalorados. Hablar en público siempre es un doble desafío en el que se ponen a prueba tanto el cuerpo como la mente.
- SENSACIONES. Los psicólogos y psicoanalistas distinguen el miedo de la angustia. El primero consiste en una reacción normal frente a un peligro que realmente existe, mientras que la angustia siempre está más vinculada con el miedo sin objeto real. "Es necesario conocer nuestras sensaciones para poder comprenderlas y dominarlas: lo que sentimos al enfrentar un auditorio no es angustia, es el miedo saludable de asumir un compromiso en el que se juega nuestro prestigio", dice Ignacio Di Bartolo, autor de Cómo hablar en público, manual de oratoria contemporánea (Corregidor).
- LOGROS. Para lograr el éxito de una charla, muchos detalles tienen valor además de las palabras: el movimiento de las manos, los pies, la ubicación frente al público, los gestos y hasta la iluminación suman puntos (ver recuadro).Según los especialistas, la comunicación verbal no puede separarse de la no verbal porque ambas están estrechamente vinculadas. La vista y el oído están integrados en el mensaje que se quiere transmitir y quien lo recibe, consciente o inconscientemente, integra las sensaciones y las interpreta.
PRESENCIA. Los psicólogos aseguran que pasear frente al auditorio mostrando el perfil y no el frente de nuestra cara es una forma de evasión. Más fácil de comprender es el afán de evadirse estando de espaldas al auditorio, ya sea con el pretexto de escribir en el pizarrón o de mirar las diapositivas.
Cómo comportarse
1- Personalidad: tratar de ser uno mismo y no imitar a otros.
2- Claridad: no tener miedo de ser sencillo.
3- Palabras: antes de hablar, piense cuál es el sentido de usar determinada palabra y no otra.
4- Mirada: mirar al público a los ojos con sencillez y normalidad, cambiando de interlocutor.
5- Vitalidad: si su discurso no tiene vida, probablemente será aburrido. El entusiasmo debería acompañar al orador desde sus primeras palabras.
6- Dicción: no se deben disimular tonadas o fallas de dicción, ya que ayudan a configurar la identidad del orador.
7- Ritmo: lo correcto es ajustar la velocidad al tipo de pensamiento que se quiere transmitir.
8- Movimientos: pararse simultáneamente sobre los dos pies, sin balancearse y sin subir y bajar poniéndose en puntas de pie. Sólo si la circunstancia lo impone, hay que hablar sentado.
9- Gestos: deben ser espontáneos y naturales. Son útiles para reforzar ideas y mantener el diálogo con los oyentes.
10- ¿Qué hacer con las manos? Olvidarse de ellas. Se las puede dejar colgando, cruzarlas atrás o ponerlas en los bolsillos.
Datos útiles
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