
Hacer hablar a las paredes
Donde otros ven un muro, ella encuentra el lienzo perfecto. Sus dibujos cosechan miles de admiradores. Sólo se la conoce como Pum Pum
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Su melena mezcla dos tonos de rubios que caen en tiras lacias sobre sus hombros. Los dedos manchados, igual que las suelas de sus zapatillas, son una constante en sus horas de trabajo. Entallada en colores oscuros, Pum Pum contempla una pared blanca, hace una base celeste con un pincel ancho y luego elige el color negro para delinear dos pajaritos de cuerpo redondo que, al final de dos largas patas, calzan unas botitas muy coquetas.
Jimena es su nombre y también lo único que dirá de su identidad. "No creo que mi rostro o mi edad sean importantes. Para mí, es como un accesorio quién sos o cómo sos. También se ha creado un misterio que me divierte. Me gusta que sea mi trabajo el que hable de mí", se presenta ante la Revista en el lanzamiento del Street Art Project, una iniciativa de Google para conservar de manera digital el arte callejero (ver recuadro). Así, esta mujer detrás del seudónimo Pum Pum se ha convertido en un ícono del arte callejero de los últimos años en Buenos Aires.
¿Seguís algún esquema de trabajo, por temas, días u horarios?
Soy bastante caótica. Hay veces que voy con la bicicleta por una calle y algo me llama la atención y freno a pintar y el día cambia sobre la marcha. Me gusta darme ese permiso que creo que le da a la obra también su impronta. No ando con bocetos. Miro los colores que tengo y me adapto a eso.
Tuvo etapas de experimentación y soledad en las que se animó a probar técnicas, a encontrar sus trazos, sus colores, sus personajes. Antes subía sus ilustraciones a un fotolog o hacía stickers a mano y los pegaba en la calle. "Ése fue el primer contacto con lo público", asegura. A raíz de eso conoció a muchos artistas callejeros que le propusieron salir a pintar.
Así, un día hace diez años salió con algunos pinceles a la calle, más accidentalmente que de manera pensada, y le encantó. Eligió adoptarla como su gran atelier al aire libre. "Me gusta pintar mucho en la calle sabiendo que lo que hacés puede durar sólo unos días, porque así son las reglas, pero también disfruto el trabajo de taller: el pincel, la tinta china y el papel y la computadora cuando diseño", describe. Su trazo singular de grandes dibujos de niñas, pájaros, gatos y conejos se empezó a hacer un lugar en las calles e hizo sonar su onomatopéyico seudónimo en el ambiente grafitero.
Pum Pum observa todo desde su bicicleta. Lo que para muchos es un simple tacho de basura, para ella es un lienzo que pide a gritos un dibujo. Donde muchos ven sólo una pared, ella ve el marco de su próxima obra. Es diseñadora gráfica, se considera ilustradora y la gente la reconoce como grafitera o muralista. Y con todas esas definiciones, dice, se siente cómoda. Como pinta con pincel y demora bastante, suele buscar paredes abandonadas o pide permiso. "Por lo general a la gente le gusta la propuesta, ya que prefiere tener un dibujo y no una pintada política", dice.
Sobre la evolución de su trabajo, festeja haberse animado a decirles que no a muchos pedidos que "intentaban que los personajes dijeron tal cosa o hicieran tal otra", porque sentía que traicionaba la esencia de su trabajo. Pero desde hace unos años la llaman para que haga lo suyo. Entonces, la libertad es total y así se pueden encontrar hoy dibujos en hoteles boutique de Palermo, en los mingitorios de un bar, en agendas y, claro, en murales callejeros.
Las redes sociales han amplificado su obra y ya son más de 39.000 lo seguidores que esperan su expresión diaria en Facebook. "Intento transmitir cómo estoy ese día o simplemente veo qué surge compartir. Lo que me devuelve la gente es muy fuerte, agradecen y me cuentan qué les generó cada dibujo."
Sus personajes no tienen nombre porque, reconoce, les cuenta nombrarlos. La inspiración llega para Pum Pum desde la naturaleza, de su propio reflejo y también desde los sentimientos o simplemente el humor de cada día. Hay un personaje, al que llama la flequilluda, que es como una caricatura de sí misma. "Me gusta porque puedo meterme a través de ella en un universo de personajes medio raros. Creo que nació en base a una idea de hacerme a mí misma como caricatura conviviendo con bichitos", dice. Después están los conejos, los gatos y los pajaritos con botas. Como amante de la música, muchas veces elige una estrofa de una canción y la pinta junto con alguno de sus personajes.

Por ejemplo, en un frío día de lluvia, los seguidores de Pum Pum se pueden encontrar con una taza humeante de café sostenida por la flequilluda o unas bellas hojas de otoño cayendo de un árbol otoñal. "Ver algo que te guste e inventar una pequeña historia con los personajes... Yo creo que a muchas personas les transmite algo distinto dependiendo de su historia."
En el país, las intervenciones urbanas recomenzaron a fines de los años noventa cuando distintos grupos de artistas decidieron salir de sus talleres y sacar a la calle sus producciones. Hoy existen hasta tours por las calles porteñas que recorren los circuitos más grafiteados de la ciudad, entre los que se visitan varios trabajos de la artista. El mundo de Pum Pum se está agrandando. "Se vienen algunas cosas relacionadas con la indumentaria y los accesorios que espero pronto estar ofreciendo en una tienda online", cuenta.
¿Qué te imaginás haciendo en cinco años?
Espero estar pintando y dibujando. Me gustaría hacer cursos de ilustración con alguien que haga algo muy distinto a lo que yo hago, para nutrirme. Pintar en una ciudad de playa y con mucho sol. Eso sería lo ideal.
Plataforma digital
La tecnología puede jugar un rol clave en preservar el arte urbano, permitiendo a la vez nuevos modos de interacción con las obras. Ésa es la ambiciosa búsqueda con la que el Instituto Cultural de Google lanzó la iniciativa Street Art Project, una colección de imágenes y exhibiciones de arte urbano, curadas por 30 expertos de 15 países, y que ya está disponible online y con varias obras argentinas. El peso de América latina dentro de esta colección es muy importante: 1175 de las 5000 imágenes incluidas corresponden a arte urbano de la región, con obras provenientes de las calles de la Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México. Entre los artistas locales hay murales callejeros de Pum Pum, Cabaio, Leandro Frizzera y Bater, entre otros. La plataforma está disponible en g.co/streetart y también ofrece videos con los artistas contando el detrás de escena de sus obras.
Agradecimiento Muvin soluciones de movilidad www.muvin.com.ar






