
Hasta el agua de los floreros
Hay expresiones que pueden ser más o menos populares, pero engloban la filosofía y las costumbres de un determinado pueblo o región. El mundo de las bebidas es muy amplio, y para quienes nos consideramos parte de la cadena, nos enorgullece reconocer estilos, variedades, tendencias, marcas, historias y leyendas detrás de cada una de ellas.
Sobre el vino, la Argentina puede publicar varios títulos ya que nos ubicamos entre los países de mayor trayectoria. A su vez, por ser un país productor de cereales y con inmigración alemana, la cerveza no nos fue ajena. Las opciones continúan con los aperitivos. El imbatible es el vino espumante, pero para ampliar la oferta podemos incluir los vermús, algunos bitters y la Hesperidina, el primer bitter o tónico nacional.
También los digestivos, como destilados y licores, ofrecen una enorme diversidad.
Lo más interesante es que no se puede hablar de ninguno de ellos sin hacer referencia al país de origen y la mejor oportunidad de consumo.
Cuando se habla de whisky, el primer dato documental se lo lleva Escocia que ofrece la mayor amplitud y estilos.
Si pensamos en los aguardientes de uva, tenemos el cognac, el brandy o el Pisco como opción latina; y las derivadas de los hollejos de la uva, como la grapa (tan querida por nuestros abuelos), el marc francés y los orujos españoles.
Volviendo a los granos o cereales podemos mencionar el gin y la ginebra, que siempre despertarán pasiones; y el vodka, infaltable en cualquier barra. Para destacar los destilados con base de caña, el ron ha sabido ubicarse, en estos últimos años, entre productos extraordinarios.
Retomando el título de la nota, éste hace alusión a la idea de que alguien bebió todo y cuando ya no hubo más en la botella, buscó el agua del florero. Sin embargo, para quienes disfrutamos de la diversidad que hoy ofrece el mundo del vino y las bebidas, esta frase es la más sincera invitación a los consumidores para descubrir y beber con moderación este abanico de opciones.





