
Cómo hizo un abogado para convertirse en una de las figuras de la TV sin que el cuidado de la imagen se volviera una carga insoportable.
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Fotos de Mariana Roveda
La típica: un abogado acompaña a un amigo a un casting de noteros y termina quedándose con el trabajo. Así arrancó Darío Barassi: como ladero de Leo Montero y Verónica Lozano en AM. Su carisma gigante hizo el resto. Primero la rompió en Viudas e hijos del rock and roll (con nominación al Martín Fierro incluida) y hoy acompaña a Germán Paoloski en Nunca es tarde, el late show de Fox Sports. ¿Cómo se salta de un estudio de abogados a un estudio de televisión sin hundirse en una crisis de personalidad? Encontrando algo a lo que aferrarse más allá de los momentos. Por ejemplo, un corte de pelo. "Mi peinado me define", dice Barassi, más preocupado por su propia interpretación de sí mismo que por la mirada de los otros.
¿CÓMO DESCRIBIRÍAS TU PEINADO?
Es muy de villano de superhéroes, ¿no? Me gusta que esté para arriba, así que en general me lo achato un poco a los costados para formar una falsa cresta. En ese sentido, diría que es un peinado "careta", porque pretende ser natural y no lo es: estoy quince minutos con el secador de pelo antes de salir a la calle.
¿CÓMO SON ESOS QUINCE MINUTOS?
Voy regulando el calor del secador. Me gusta siempre arrancar a temperatura máxima, luego bajarlo un poco, y terminar de acomodar el peinado con aire frío. Creo que de esa manera llego a un resultado que es muy personal, muy mío.
¿ES UNA CARGA PARA VOS TENER QUE CUIDAR TU IMAGEN?
No, para nada, incluso lo disfruto. Soy consciente de que es difícil sostener que la imagen me importa cuando uno ve el cuerpo que tengo, pero de verdad me gusta cuidarme. Además, si yo salgo a la vida con mi pelo normal, parezco tres veces más goma, así que siempre le di bola a mi peinado. No es algo motivado por la exposición ante las cámaras, sino una costumbre que ya tenía de antes.
¿USÁS ALGÚN PRODUCTO?
No, para nada. Hay que estar atento, porque en la tele, cuando te sentás a que te maquillen y te peinen, si te descuidás te mandan cera, spray, lo que venga. Si me decís que tengo que grabar dieciocho horas de corrido, bueno, poneme spray para que el pelo me quede fijo, pero, si no, ni loco. Detesto la cera y esas cosas.

¿ES MOTIVO DE PELEA CON PELUQUEROS?
No, por suerte en todos los lugares donde trabajé me lo respetaron absolutamente. Y en Mala, que es mi peluquería de cabecera, ya saben exactamente lo que tienen que hacer. Voy desde que me vine de San Juan, hace más de diez años. Últimamente me corta siempre Ricky Cova, y le tengo tanta confianza que muchas veces incluso me duermo en la mitad del proceso.
¿QUÉ TAN IMPORTANTE ES ENCONTRAR UN PELUQUERO DE CONFIANZA?
En mi caso es fundamental, porque para cortarme me tengo que sacar los lentes, así que no veo nada. Y no me da lo mismo cómo me quede. Para mí el peinado es importantísimo, es algo que me define. Yo tengo una cara complicada: de la pera pasa al pecho, o sea que realmente necesito un corte que me estilice. Y encima tengo un tic, que es el de estar todo el tiempo acomodándome el pelo para arriba. Si no tiene el largo justo, quedo como un estúpido.
¿CÓMO ES TU PEINADO ANTES DE PASAR POR EL SECADOR?
En general cuando me despierto tengo el pelo achatado y pegado a la cara, lo que me da un look de gordo flogger que es imposible de remar. Parezco un personaje de Dragon Ball. Por eso decía que todo el proceso del secador no tiene que ver con que yo trabaje en la tele, sino que lo haría de cualquier manera. No hay grandes diferencias entre el Barassi público y el de entre casa, en ese sentido.
¿CUÁL FUE EL PEOR PEINADO QUE TUVISTE EN TU VIDA?
De chiquito tenía el típico corte taza que tanto les gusta a las madres. Ahora veo las fotos y me angustia: era una circunferencia por donde me miraras. Con una cara linda, sí, porque yo siempre fui bonito, pero con un corte muy difícil de llevar.






