Hombres y perlas: una conjunción que todavía no encuentra quién la impulse

Javier Arroyuelo
Javier Arroyuelo LA NACION
(0)
25 de agosto de 2019  

De entre todos los elementos ornamentales, las perlas son el que el inconsciente patriarcal más de inmediato asocia a la idea de feminidad. La perla es mujer, según los códigos binarios: suave, leve, oronda, plácida, pero vistosa, sensual con pudor, oriental, angelical. Nace, además, en circunstancias singulares -un fragmento foráneo se introduce en una ostra y alrededor de la irritación que crea se va formando la preciosa criatura- que evocan extrañamente aquel asunto de la penetración que lleva a una concepción.

Una idea tan sugestiva cautivó tal vez a Henry Cyril Paget, quinto Marqués de Anglesey, personaje de finales de la era victoriana, muerto en bancarrota, a los 30 años. Las perlas eran primordiales en su estrategia de estilo de altísima teatralidad, que requería joyas extraordinarias y trajes delirantes. Uno supone que amaba las perlas por sus intrínsecas cualidades femíneas, por la gracia y ligereza que poseen, su sofisticación redonda y plena y que de algún modo creía que todos estos dones se transmitirían a su persona. En todo caso, se cubría de perlas, con la loca, desesperada dadivosidad del narcisista incurable.

El cantante norteamericano Pharrell Williams utilizó collares de perlas durante un evento de Chanel en 2016
El cantante norteamericano Pharrell Williams utilizó collares de perlas durante un evento de Chanel en 2016

Como los metales y las piedras, también las perlas están supuestas cargar oscuros poderes: Kokichi Mikimoto, el hombre que inventó su cultivo masivo, decía que el secreto de su longevidad era la ingestión de dos perlas, todas las mañanas, en ayunas. Se puede conjeturar con melancolía que de haber adoptado ese régimen el Marqués de Anglesey hubiera podido vivir los Roaring Twenties, época tan acorde con su personalidad extravertida. Quién sabe qué efectos perlados su presencia hubiera operado sobre la historia de la frivolidad.

En el limitado repertorio de la joyería para hombre, las perlas aparecen como un sutil complemento de lujo, en gemelos y alfileres de corbata, jamás prepotentes, una nota apenas. La cantidad de perlas que un hombre -exceptuados excéntricos ingleses- puede llevar pareciera limitarse a dos a la vez. En principio, superar esa cuota significa no solo cruzar las fronteras del gusto considerado bueno y asumir una militancia decidida con no menos decidida audacia. La conjunción hombres y perlas exhala un embriagante perfume de divina decadencia y una marcada voluntad de mostrarse diferente, dos conceptos que en nuestra sociedad solo pueden ser defendidos con las perlas bien puestas.

Si bien hace ya decenios que vemos desfilar en las pasarelas del prêt-à-porter para hombres faldas,corsés, boas, tacos aguja y también perlas, por ejemplo en constelaciones bordadas sobre chaquetillas y boleros, la certeza final por excelencia del vestuario masculino medio sigue siendo la combinación de un par de jeans con una campera de cuero. Y, sin embargo, cuánto glamour le aportaría, qué golpe le daría a esa fórmula, que ya aburre, una estupenda vuelta de perlas, llevadas con total naturalidad al puño o en ribete de la camiseta.

Hace ya casi 20 años, escribiendo sobre este mismo tema con estos mismos argumentos, concluí esperando que aparecieran pronto los primeros muchachos emperlados, confiando en que ellos marcaran tendencia e ilusionándome con que la tendencia se hiciera moda. Renuevo el deseo. Pero esta vez sí me pondré a ahorrar para tener mis perlas propias.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.