Sopa agripicante, llegó de la mano de una familia china y enamoró a los mejores cocineros del país con un sabor auténtico
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Un viaje a lo desconocido, una pasión por la gastronomía, la familia, el éxito, una crisis y el renacimiento. Así se puede contar la historia de Hong Kong Style, considerado por muchos como el mejor restaurante chino del país. El mismo restaurante que en medio de la pandemia debió cerrar sus puertas y que, para alegría de sus clientes habituales reabrió hace un par de semanas con nuevo local y una propuesta renovada. “Hong Kong Style nació hace 22 años. Papá (Cheuk Hung Lui, más conocido como Lui) nació en Macao, de familia hongkonesa. Mamá (Lih Lihn Hwang, a quien todos llaman Lili) vino desde Taiwán. Ambos llegaron muy jóvenes a la Argentina, se conocieron y se casaron acá”, cuenta Walter Lui. “La familia de papá era gastronómica. Cuando ellos vinieron al país, al principio comenzaron otros emprendimientos, pero en un momento papá se la jugó por lo que le gustaba, la cocina. El primer local estaba en la calle Juramente al 1600, por ese entonces se llamaba Nueva Chinatown, pero ahí es donde realmente comenzó todo”, continúa.

Corría el año 2000; el barrio chino ya era un punto de reunión de la colectividad -en esos años principalmente taiwanesa- que se acercaba a estas calles para comprar ingredientes en el supermercado Casa China o ir al templo de la calle Montañeses. Los restaurantes de la zona apostaban en su mayoría a los best sellers, esos platos turísticos que poco tenían que ver con lo que realmente se comía en la lejana Asia. Abundaban las empanaditas primavera, el arroz mixto salteado, los fideos terminados en el wok con salsa de soja y de ostras. “Papá tenía esos platos, pero a la vez siempre se diferenció por agregar recetas más representativas de la cocina cantonesa, con la que nosotros nos sentíamos más identificados. Esos platos eran los que intentábamos recomendar a los clientes, los baos al vapor, los dumplings, los langostinos salpimentados, la sopa agripicante, el pescado agridulce, el pato laqueado”.

Con esas especialidades Hong Kong Style comenzó a marcar un rumbo propio. Lui estaba en la cocina a cargo del wok, Lili se ocupaba de las cocciones al vapor, pronto Walter comenzó a dar una mano, primero los fines de semana, en el salón y en la cocina. “No imaginaba dedicarme a la gastronomía… Estudié Ingeniería en petróleo, al recibirme trabajé un tiempo en Edesur, pero luego la tradición familiar me trajo de vuelta al restaurante”, cuenta.

El primer gran cambio de Hong Kong Style fue cuando se mudó a Montañeses 2149; fue ahí donde adoptó su nombre definitivo y también donde se hizo conocido en el ambiente gastronómico. Buena parte de su fama se debió a Narda Lepes, clienta habitual. Tanto que durante un reposo obligado durante su embarazo, su pareja iba hasta ahí con un recipiente plástico a buscar la sopa agripicante para llevársela a casa. “Lo conocí hace unos 13 años”, recuerda Narda. “Un día vino mi papá y me dijo que había un restaurante chino buenísimo a la vuelta de su casa. Vinimos y nos enamoramos del lugar. Empezamos a venir todas las semanas hasta terminar forjando una relación con la familia”. Cuando uno encuentra un buen lugar, nada da más placer que recomendarlo a sus amigos; eso es lo que hizo Narda: pronto Hong Kong Style se convirtió en un restaurante para gastronómicos, con decenas de cocineros, pasteleros, sommeliers y bartenders yendo a pedir los famosos langostinos de la casa.

Caída y resurrección
En mayo de 2020 la noticia circuló rápido por redes y diarios: poco antes de su 20º aniversario, Hong Kong Style cerró puertas de manera indefinida. La pandemia significó un duro golpe para la familia Liu. “Poco antes de la pandemia yo había decidido dejar el restaurante, para abrir la cabeza y encontrarme a mí mismo. Precisaba un cambio. Pero entonces vino la cuarentena y nos cambió todo. El local tenía gastos muy grandes, las primeras semanas intentamos hacer delivery pero nos dimos cuenta de que no tenía sentido. La única opción para poder pensar algo a futuro, sin perder todos los ahorros, era cerrar ya mismo. Y eso hicimos, sin saber si alguna vez íbamos a poder volver a abrir. Fue muy duro para todos, en especial para papá: Hong Kong Style era lugar que él había creado de la nada”.

En abril de 2021, Walter sintió que era hora de volver. Por respeto a la historia, por respeto a sus padres y también por él. Imaginó un local más pequeño, más personal, que retome lo mejor del Hong Kong Style original, pero con propia mirada, más joven y actual. Un restaurante donde sus padres pudieran supervisar todo sin tener que pasar jornadas completas en la cocina. “Que puedan disfrutarlo”, explica. Tras varias charlas y definiciones, alquilaron un nuevo local el 31 de julio del año pasado, el día del cumpleaños de Walter, en una señal de buena fortuna. La ubicación volvía a ser la calle Montañeses, pero ya no en el barrio chino sino algo más lejos, en la frontera de Belgrano con Núñez.
Para Walter, la esencia de Hong Kong Style siempre fue la calidad de la comida, con un toque familiar presente. Eso se conserva intacto, los platos se preparan en el momento y van de compras al mercado cada día. A partir de ahí de esa base, se permitió varios cambios. “Quería que HKS sea más yo. Me alejé de los colores rojos y los clásicos diseños asiáticos. También modifiqué cocciones: antes nuestro mayor problema era que la comida demoraba mucho en salir porque todo pasaba por el wok. Como ingeniero me gusta mejorar procesos. De más de cien platos, ahora tenemos poco más que veinte. Algunos se sirven fríos, otros salen al vapor, pronto sumaremos una parrilla para brochetes. Claro que el wok sigue siendo primordial, por eso es mi posición en la cocina”.
Porteño hasta la médula
Lo que une a Walter con su historia familiar es, justamente, la gastronomía, esos sabores llegados de Hong Kong, de Taiwán. “Es lo que está en mi memoria, por eso quiero defenderlo, que siga siendo lo más original posible. Los nuevos platos los estamos haciendo con papá, él propone algo, mamá lo toca, yo luego le hago algunos cambios”, explica.
En el nuevo HKS (así, en siglas, es el logo) están los platos clásicos del restaurante (los langostinos, la sopa, los dumplings, los baos), y se suman otros como las berenjenas con confit de ajo y salsa de hongos, los refrescantes fideos fríos de batata con pepino japonés o el vacío braseado con soja y 13 especias. Por ahora solo se puede ir con reserva previa a través del Whatsapp. En pleno servicio se los ve a los tres ahí, en el restaurante, los padres observando y caminando, Walter moviendo el wok sobre la intensa llamarada de fuego. “Papá sería el DT del restaurante, mamá la MVP, la que está en todas tapando los huecos”, dice con una sonrisa plena. Una sonrisa que muestra la felicidad de saber que está continuando una historia familiar con tanto respeto como futuro.
Instagram: @hongkongstyleba
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