
"Jamás mezcló política con amistad"
Con la proscripción del peronismo, el creador de Adán Buenosayres se llamó así mismo el poeta depuesto; para sus hijas, fue politizado de forma excesiva tras su muerte
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María de los Ángeles, docente, y Malena, realizadora teatral y orfebre, son hijas de Leopoldo Marechal (1900-1970) y creadoras de la fundación que lleva su apellido. María de los Ángeles realiza un minucioso trabajo de archivo de todos los textos y artículos de su padre, así como una laboriosa tarea por mantener viva la obra de un artista clave de nuestras letras. Se dedica a testimoniar la vida de este escritor que amó la justicia social, como ellas explican, y de echar por la borda los mitos que se tejen en torno del autor de una obra cumbre de nuestra literatura: Adán Buenosayres. Malena ha llevado al teatro varias obras de su padre: La batalla de José Luna y las adaptaciones de los textos ¡Sátiro! y Rueda Adán en Buenosayres con sus azules tapas. Ambas lograron después de una ardua investigación rescatar los textos inéditos de su padre, que permanecían ocultos, y gracias a esta labor este año pudo ver la luz por primera vez la obra de teatro Alijerando. Las dos reconocen que aún hay mucho desconocimiento sobre los textos y las ideas de su padre, a quien llaman Marechal, y quien se bautizó a sí mismo como el poeta depuesto, a partir de la proscripción del peronismo. Él se dedicó a hacer universal nuestra cultura y, además de novelista, ensayista y dramaturgo, fue, esencialmente, un poeta exquisito.
En El síndrome de Ulises, del colombiano Santiago Gamboa, un personaje marroquí en París dice: "Siempre, al caer la noche, siento una imperiosa necesidad de releer alguna página de Adán Buenosayres, y esta necesidad, con el tiempo, dejó de ser sólo intelectual y se convirtió en física". Marechal sigue alimentando a lectores y almas más allá de nuestras fronteras y de nuestras ideologías.
¿Les pesa llevar este apellido? Calles y escuelas tienen el nombre de su padre...
Malena : Todos los días. Desde que dirijo teatro, no salió ni una sola nota donde no se aclarase Malena, hija de Leopoldo Marechal. Me pesó mucho hace un tiempo. Durante 14 años no quise dirigir ni una sola obra de mi padre, y después me di cuenta de que lo mismo daba que hiciese una exposición con mis joyas o una obra. Así que monté de su autoría La batalla de José Luna, en Río Cuarto, Córdoba.
¿Cómo fue su infancia? ¿Cómo era papá Marechal?
Malena : Tenemos recuerdos suyos de cuando éramos niñas. Después él convive con otra señora [Elvia Rosbaco] y hay una distancia muy grande, y su actitud de padre es inexistente. Viví con él unos meses cuando fui más grande. Él tenía un enorme rigor por el trabajo. Se encerraba en su escritorio y no salía ni se lo molestaba hasta las 21. Leía, fumaba, pensaba o escribía, pero no se lo molestaba. En eso se emparenta con Roberto Arlt, con la prepotencia del trabajo, porque no hablaba de la inspiración del artista, sino de un trabajo arduo de creación.
María de los Ángeles : Nuestra infancia se quebró cuando murió mamá. Después de vivir 3 años con nuestra abuela paterna fuimos pupilas a un colegio. A mi hermana la pudo sacar luego mi abuela, pero yo me quedé allí hasta que me recibí de maestra. La compañera de Marechal no nos quería y ni siquiera nos pasaba el teléfono para hablar con él. Siempre considero que tuvimos un papá, un verdadero papá, hasta la muerte de nuestra madre.
La escritura de Adán Buenosayres fue un proceso complejo para él.
María de los Ángeles : Tardó 18 años en escribirla. Marechal dice que la rehízo tras la muerte de mi madre, María Zoraida. No fue así. La pulió el último año. Incluso hay una nota de enero de 1948, en la revista Leoplán, donde señala que dio la novela al editor. Ahora tengo algunos de sus manuscritos. Entrevisté a sus amigos y me contaron cómo los trabajaba, llevaba a todos lados el que usaba. Siempre fueron cuadernillos cuadriculados con espiral, arrancaba una hoja entera cuando algo no le gustaba y volvía a reescribir el contenido definitivo. Él fue creciendo con ese texto que le resultaba tan difícil. Mientras, publicaba poesía y ganaba premios. Como poeta era más ágil.
Considerado el poeta del peronismo, a causa de esta simpatía y dentro del mismo partido se le cerraron muchas puertas, ¿es así?
Malena : Sí. Decide llamarse a sí mismo el poeta depuesto. Había un gran desconocimiento por entonces, en torno del peronismo. Hubo un gran silencio alrededor suyo debido a su filiación política, algo que es ridículo porque él no era político, él era un poeta.
María de los Ángeles : Cuando mi padre publicó Cuaderno de navegación, en 1966, estaba Onganía en el poder. Tras recuperar sus manuscritos, el 30 de septiembre de 2008, encontré que había trabajado un texto, El poeta depuesto, para ese libro. De allí que en la última edición pedí a la editorial que lo incorporara y ahora puede leerse. Escribió una objetiva crítica sobre el movimiento peronista. Hay muchos mitos erróneos en torno a mi padre. Por esa razón estoy realizando una biografía suya documentada. Pongo esta documentación a disposición de quien la solicite.
¿Cómo vivió esos años de proscripción?
María de los Ángeles : Se retrajo en su casa de la calle Rivadavia. Pero nunca dejó de escribir. Sus amigos pintores no le dieron la espalda como sí lo hicieron algunos escritores. Los primeros entendían que era peronista y lo respetaban a pesar de que ellos no lo fueran. Decía: "Hay que temerles a los plumíferos", es decir, a los que escriben. Jamás mezcló la política con la amistad.
Malena : En mi opinión, él tuvo dos períodos: uno que va desde su juventud y hasta que murió mi mamá, en 1947, donde escribe el Adán, y otro, el segundo, la época de su aislamiento.
¿Creen que ahora hay un contexto político más propicio para reivindicar su figura?
Malena : Posiblemente. Pero la importancia que está adquiriendo su obra ahora se debe al peso mismo que ésta posee, porque es extraordinaria, por mérito propio.
María de los Ángeles: Siempre se lo leyó aisladamente, en forma constante. No hubo ningún movimiento pro Marechal para ubicar su obra, en sus justos valores. Fue politizado en forma excesiva tras su muerte, debido a su última compañera. Sus libros padecieron los avatares políticos. Hubo textos prohibidos. Y sus manuscritos fueron muy difíciles de recuperar.
¿Cuál es la tarea que realizan desde su fundación?
María de los Ángeles : Soy una aprendiz de escritora que intenta testimoniar la vida de mi padre. Trabajo desde hace 21 años en la fundación y con sus inéditos, desde 2008, para que se puedan conocer en el futuro. Junto desde antes de la creación de la fundación no sólo sus textos, sino también todo lo que está escrito sobre él. Me asusta hablar de fundación, porque no tenemos un peso, ni presupuesto ni subsidios y se va haciendo todo a pulmón. El tema de archivo está muy activo, lo hago yo. Hay estudiantes extranjeros que vienen aquí a preparar su doctorado y les doy el material que requieren. También estoy en contacto con estudiosos de distintas partes del mundo.
¿Cuál creen que fue el mayor legado que dejó su padre a nuestra cultura?
Malena : Su pensamiento tiene una dimensión donde no deja de lado ni el aspecto social ni el devenir espiritual.
María de los Ángeles : Por ejemplo, como docente escribió textos donde destaca que hay que darles a los niños determinado tipo de enseñanza para no anularles la creatividad. Él quiso universalizar las esencias argentinas. Por eso, entre otros textos, nos deja un Don Juan litoraleño, una AntígonaVélez y ese Adán, que son tan nuestros. Creo que lo logró.






