Jim Caviezel, en la piel de Jesucristo
El actor, ya conocido por su participación en La delgada línea roja, es quien interpreta al Mesías en el film de Gibson. Aquí cuenta los sufrimientos que padeció durante la filmación y niega que su director sea antisemita
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Cuando Mel Gibson le ofreció interpretar el rol de Jesús en su polémico film La pasión de Cristo, le advirtió a Jim Caviezel que ese papel tal vez acabara con su carrera. Por lo que parece, sin embargo, no será así. Caviezel, que interpreta las últimas doce horas de vida de Jesús con gran coraje, ha soportando más dolor que cualquier actor, pero no lamenta en absoluto haber aceptado el personaje.
El film empieza en el jardín de Getsemaní, donde Jesús fue a orar después de la Ultima Cena. Traicionado por Judas Iscariote, es arrestado y llevado de regreso al interior de las murallas de la ciudad de Jerusalén, donde los líderes de los fariseos lo acusan de blasfemo y lo condenan a muerte. Luego, ante el gobernador romano Pilatos, Jesús no recibe clemencia. Es entregado a los soldados romanos, que lo flagelan y torturan indescriptiblemente.
Y lo mismo le ocurrió a Caviezel. Un actor que interpretaba a un torturador romano abrió un tajo de 30 centímetros en la espalda de Caviezel durante las escenas en las que Cristo es azotado. Además, sufrió la caída de un rayo y padeció el peor de los dolores de cabeza imaginables.
Cuando nos encontramos en un hotel de Beverly Hills, el apuesto, amable y tímido actor vestía jeans, una remera y lucía el cabello corto. Sus penetrantes ojos azules parecen mirar hacia adentro cuando habla de Cristo. Su relación con él es profundamente personal.
-La discusión acerca del antisemitismo del film ha sido muy intensa. ¿Cuál es su postura al respecto?
-El film es perfectamente fiel a la Biblia. Tuvimos que hacer un movimiento de fondo e ir directamente al Vaticano, a entrevistar al secretario del papa Juan Pablo II, y pedirles que se expidieran. Su Santidad, obviamente, ha hecho más por las relaciones judeo-cristianas que cualquier otro papa en la historia. Si hubiera tenido problemas con este film, los habría manifestado. Y no lo ha hecho.
-Se ha alegado que Mel Gibson es antisemita.
-Puedo decirle que Gibson no es para nada antisemita. Jamás me pareció. Pregúntele a Maia (una actriz del film. Interpreta a María), que es judía. Ella le dirá que jamás tuvo un gesto antisemita. Sus padres fueron víctimas del Holocausto. Hable con ella. Había actores rumanos y judíos en este film, y todos dicen claramente que no es una película antisemita. Si él me hubiera dicho al principio: "Voy a hacer una película antisemita, ¿quieres unirte a mí?", yo no habría aceptado. Hubiera sido una traición a mi fe y un pecado mortal. Creo que las acusaciones de antisemitismo contra Mel Gibson son injustificadas.
-¿Cómo es Gibson como director?
-Es muy bueno. Hizo Corazón Valiente hace unos diez años y ganó el Oscar. La gente ya se ha olvidado de eso. Cuando nos reunimos, me habló del guión. Y yo dije, obviamente, esto no es antisemita. Es la Biblia. Y era algo que yo deseaba hacer. Si hubiera sido un film en el que Jesús iba, por ejemplo, a una pizzería y hacía algo creativo, no me habría interesado. No me habría importado quién era el director si se hubiera basado en la Biblia. Un film sobre Jesús es algo muy personal para mí. Y también lo es para Gibson.
-¿Cómo lo seleccionaron para el papel?
-Bueno, me citaron para una audición, me dijeron que era para un film de surf. Pero después entró Gibson y empezó a hablarme de la Biblia. Así que, al rato, le dije: "¿Usted quiere que encarne a Jesús?", y él me respondió: "Así es".
- ¿Lamenta haber aceptado el trabajo?
-No, en absoluto. Es el papel más grande que haya tenido nunca. Sería ridículo no trabajar con alguien como Mel Gibson.
-¿Fue muy duro aprender arameo y latín para el papel?
-No fue lo más difícil. La parte física fue mucho peor. Tuvimos un buen profesor y al poco tiempo ya era como una segunda naturaleza decir nuestra parte en arameo o en latín. El latín me impresionó mucho porque lo conozco de misa.
-¿Qué significa para usted la figura de Cristo?
-Estamos frente a alguien que fue llamado Cordero de Dios, que murió por nuestros pecados. Era alguien muy profundo. Hasta la muerte dijo: "Sí, yo soy Dios, soy el Mesías". Y lo mataron por eso. Y su figura atraviesa toda la historia. Sigue siendo una figura polémica. Un místico dice que la Virgen María le advirtió: "Si verdaderamente sigues a mi hijo, el escándalo te perseguirá cada día de tu vida". Y ahora no es diferente. Eso no ha cambiado en 2000 años.
-¿El hecho de interpretar el papel profundizó su fe?
-Es inevitable que así sea. Mel no me contrató porque yo fuera religioso o no. Pensó que era el tipo adecuado para el rol. Mi fe actuó en un momento muy importante. Cuando estaba haciendo el film, era importante que rezara. Cristo probablemente rezaba. De modo que lo hice.
-Usted ha sido intensamente identificado con el rol de Jesús. ¿Qué siente al respecto?
-Me saludaron como Jesús en Roma, y fue algo muy embarazoso para mí. Nunca me sentí cómodo. Al mismo tiempo, había otro grupo al que no le importaba en absoluto, y un tercero que me dijo claramente que no me metiera en su terreno.
-La clase sacerdotal judía está pintada con rasgos de gran severidad y crueldad. Eso ha inflamado las llamas del supuesto antisemitismo.
-Seguro. Como dice Maia, así era el régimen en aquel momento. El encuentro de Cristo con sus discípulos era ilegal. De modo que podían perseguirlo.
- ¿Puede contar algo sobre el proceso de caracterización?
-En el peor momento, el rodaje empezaba a las 2 de la mañana y duraba hasta las 10. Estaba en esa posición incómoda que me hacía parecer como si ya estuviera en la cruz. Tenía que estar encogido, y ellos me aplicaban la piel encima. Era muy tortuoso, empezó a debilitarme. Era difícil retener alimentos, me congelaba todo el tiempo, me disloqué el hombro, luché contra la hipotermia, padecí una infección pulmonar, tuve una herida de 30 centímetros en la espalda, raspaduras y dolores por las cadenas, severos dolores de cabeza e infecciones en la piel... Y un día, me cayó un rayo.
-¿Cómo?
-Estábamos en la cima de un acantilado, disponiéndonos a rodar el Sermón de la Montaña, y tres segundos antes, me golpeó un rayo. Sabía que iba a ocurrir. La gente empezó a gritar, diciendo que tenía fuego a ambos lados de la cabeza, y que me rodeaba una luz. Yo miraba a la gente, y era muy raro, porque todos hacían un sonido extraño... la clase de sonido que la gente producía cuando vieron el Jet que se estrellaba contra el World Trade Center. Fue una sensación enfermante.
- ¿Estuvo cerca de la muerte?
-Muy cerca.
-Llevar la corona de espinas también debe de haber sido nada cómodo.
-La corona fue muy difícil de llevar. Tenía unas jaquecas horrorosas, porque las espinas estaban sostenidas con unalambre que me rodeaba la cabeza, porque había muchísimo € viento. Yo tenía que entrecerrar los ojos para ver, y eso también me provocaba jaqueca.
-¿Puede explicar la violencia del film?
-Mel no quiso ir demasiado lejos con la violencia porque la gente se negaría a verlo. Quería llevarla justo al límite. Era necesario mostrar la violencia para retratar auténticamente el sufrimiento de Cristo.
- ¿Cuánta fuerza física necesitó usted para mantenerse en esa cruz?
-Tenía que ir al gimnasio después del rodaje porque debía mantenerme en esa cruz todo el día en una posición retorcida. ¡Necesitaba toda mi fuerza! Cuando estuve en la cruz, era tan terrible que cuando dije Dios mío, por qué me has abandonado... ¡literalmente lo sentía! Para mis adentros decía: Obviamente, no te importa si hago o no este film... ¡quién sabe si existes! Y empecé a dudar. Pero le digo que, haciendo todo esto, me di cuenta profundamente de que El existe. Ahora no dudo de que lo amo más que antes. Siento que soy un testigo de lo que ocurrió. Eso es lo que ocurrió, y no fue fácil. No querría volver a hacerlo nunca. Pero lo hice, y eso es lo que importa.
-Mel dijo que el Espíritu Santo estuvo involucrado en la producción del film. ¿Usted lo cree?
-Sin duda. Porque los dos somos católicos romanos. El fue quien me proporcionó la misa en latín. Fue importante porque yo no podía despegarme del latín. La misa en latín me ayudó a prepararme mejor para el rol. También comulgué cada día antes de filmar. ¡El único día que no lo hice, me cayó el rayo!
-¿Por qué comulgó todos los días?
-Hasta ese punto me comprometí con Cristo.
-El mensaje del film plantea preguntas espirituales. ¿Trató de encontrar las respuestas?
-Me han hecho muchas preguntas espirituales y en realidad no soy capaz de responderlas. A veces miro a la gente y le digo por qué me preguntan. ¿De veras quieren conocer la respuesta o quieren descubrir algo para poder presentarme como un lunático religioso? Siempre he creído que la acción dice más que las palabras. Mi fe en Jesús es verdad y gracia.
-¿Dónde encontró su verdadera fe?
-Cuando respondo a esa pregunta la gente me llama lunático religioso. Si no pueden atacar el mensaje, atacan a la persona. Todo lo que puedo decir es esto: Aquí está el film, la gente puede verlo, y yo me salgo de en medio. Simplemente, vean el film y sientan si les dice algo. No es sólo un film religioso. En el Vaticano, no sólo los católicos romanos pueden mirar La Piedad, porque no sólo ellos entienden. Está disponible para todo el mundo, es algo universal.
(Traducción: Mirta Rosenberg)
Para saber más
www.la-pasion.com
www.imdb.com
www.iconmovies.net






