
Joaquín Furriel: dueño de su propio destino
Tiene 31 años y una carrera con un perfil definido. El protagonista de Ambiciones, el unitario de Telefé, y La Malasangre, la pieza teatral de Griselda Gambaro, asegura que a pesar de la fama y de ser catalogado como un chico sexy tiene muy en claro hacia dónde quiere ir: “Yo controlo mi timón”, asegura
1 minuto de lectura'

Es bajo, no porque en realidad lo sea. Es la primera impresión, la más humana, la que lo coloca frente al prójimo, cara a cara, fuera de la pantalla de televisión y lejos de los escenarios en los que Joaquín suele verse más alto y robusto. No hay trucos, ni siquiera efectos especiales. Sólo se trata de energía, de la que emana cada vez que actúa, capaz de transformarlo en un otro irreconocible. "Es la pasión", se anima a decir en su intento por aclarar esta extraña confusión, que se resolverá en el transcurso de la charla, cuando Joaquín Furriel, el hombre, el actor, se deje poseer por esta misma pasión y se transforme.
Mira directo a los ojos, nunca los baja, y se instala en los del prójimo cada vez que habla para enunciar frases e ideas. Habla, y mucho, pero siempre con sentido. Parece honesto, por lo menos con sus convicciones, esas a las que, dice, intenta serles fiel. Joaquín tiene 31 años y pertenece, como él mismo afirma, a una generación que tiene más interrogantes que certezas. Nació un 26 de agosto y creció en el seno de una familia de clase media con inclinaciones artísticas. "Mis inquietudes siempre encontraban una respuesta, una puerta, una mano que me guiara. Mi mamá es psicopedagoga y mi papá artista plástico, por lo que en casa se podía hablar de todo sin problema –recuerda–. Nos apasionaban los debates sobre cualquier tema; era muy interesante. Debo decirlo: fui un chico muy estimulado."
Tan lejos, y tan cerca a la vez, así ve a Adrogué, la ciudad de la zona sur que lo vio crecer y que hoy en sus calles demuestra la admiración que siente por el joven actor. La imagen de su cara viste varias de las vidrieras de los negocios que pueblan las principales avenidas de la zona. Los diarios locales se ocupan de él con devoción. Joaquín sonríe y, por timidez, baja la vista por primera y única vez. "Siempre fui un chico de barrio –confiesa entre sorbos de café con leche–. Mi familia es de Adrogué y tiene una fuerte tradición en la zona. Mi abuelo fue uno de los primeros martilleros del lugar, por lo que era frecuente ver los carteles de Furriel vende. Mis primeros pasos como actor los di también allí. De los 13 a los 18, formé parte de un grupo de teatro que durante el verano montaba obras. Mi familia y mis amigos siguen viviendo allá. Es parte de mi vida."
Trabaja en silencio, observa en silencio, y disfruta de las personas que encuentran en él un aliado, como Laura Yusem, la directora de La Malasangre, la obra de Griselda Gambaro a la que Furriel le pone el cuerpo al lado de Carolina Fal, en el teatro Regina. "Me gusta trabajar con mujeres; ser dirigido por ellas –reconoce–. Las mujeres tienen una energía que complementa. Y siento admiración y respeto por estas mujeres artistas que sobreviven en un país tan autoritariamente machista como es éste. Son muy violentas las miradas que suelen posarse sobre las actrices que quieren quebrar barreras."
Vinculado más con los telones que con la televisión, Furriel no reniega del medio que le dio popularidad, la tevé, con ciclos como Soy gitano, Jesús, el heredero y, actualmente, Ambiciones, el unitario de Telefé. Aunque sí se ataja y aclara que su formación es teatral antes que televisiva. "Cuando llegué a la pantalla chica tenía 24 años, después de varios años de pisar las tablas –aclara–. Muchos me decían: Qué lástima que apareciste ahora, ya sos grande, hasta los 30 te va a ir bien, como si lo mío fuera pura imagen."
Galán, sex symbol, el hombre del momento. Eso dicen del muchacho de Adrogué que conquistó el corazón de Paola Krum. "Uno puede estar en todas las tapas de las revistas, ser un bombón, el chico más lindo, si se quiere. Pero, finalmente, todo depende de lo que uno cree ser y de lo que realmente es. Mucho gusto. Yo soy Joaquín Furriel. Y controlo mi timón."
Para saber más
www.alternativateatral.com.ar
www.television.com.ar
www.telefe.com.ar
Perfil
Personalísimo
- Nació el 26 de agosto de 1974. Creció en Adrogué, junto a sus padres y sus dos hermanos menores. Ahora vive solo en Palermo. Está de novio con Paola Krum, la actriz con la que protagonizó Sueño de una noche de verano, en el Teatro San Martín.
- Estudió en el Conservatorio de Arte Dramático. Su primer trabajo, luego de los estudios, fue Tennessee, de Jorge Leyes, en el Cervantes, a la que le siguieron El puente, de Carlos Gorostiza, y Don Chicho, entre otras, hasta llegar a La Malasangre, que actualmente presenta en el teatro Regina.
- Su primer trabajo en la televisión fue una participación en Montaña rusa. Más tarde protagonizaría La nocturna, Soy gitano, Jesús, el heredero, Botines y actualmente Ambiciones. En 2004, puso la voz al documental 1420, la aventura de educar.






