
Juan Di Natale: "Ningún proyecto en el que participé me avergüenza"
Con 25 años de carrera en los medios, cuenta cómo es su relación con el "éxito", los cambios de vida y su nuevo programa de TV, Día cero
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Tiene más de 25 años de carrera en los medios. Pero a Juan Di Natale nunca le había pasado de sentir que la radio donde trabajaba -la Rock and Pop- estaba "secuestrada". "Era una sensación extrañísima y terrorífica, pero real. Y la sentíamos a partir de estar en un lugar cada vez más oscuro, deteriorado y abandonado por sus presuntos responsables, y no poder salir de ahí salvo renunciando. Lo que significaba en mi caso tirar por la borda toda una vida profesional. Una locura", cuenta más aliviado hoy que el Grupo 23 (comandado por Sergio Szpolski-Matías Garfunkel) abandonó el barco sin hacerse cargo de ninguna de sus deudas y responsabilidades empresariales, pero permitiendo por omisión que la radio vuelva a levantar cabeza.
"Son heridas que no sanan rápido, uno queda hipersensibilizado y cuesta recuperar la confianza. Pero de a poco lo vamos logrando", asegura el ex CQC y actual Día cero, el nuevo envío periodístico de Canal 9 que lo tiene como coconductor junto a Mariana Verón y Diego Iglesias. Es su regreso a la televisión después de mucho tiempo. "Llevamos pocos programas y pienso que todavía nos falta tiempo para asentarnos. Pero me gusta trabajar con Diego y Mariana porque son periodistas más preparados que yo y aportan miradas distintas entre sí", destaca con humildad un día de sol invernal en Colegiales, almorzando a pocas cuadras de la radio. "Mi rol, más allá de que también aporto mi visión, es un poco el de llevar las riendas para que la entrevista fluya."
-Los programas periodísticos de hoy parecen muy de un lado o del otro de la "grieta". ¿Con Día cero buscan un camino intermedio?
-Desde el principio la intención fue no hacer un periodístico destinado al gueto; no venir a confirmarte lo que ya pensás sólo porque nosotros te lo decimos, sino a conversar e indagar con los invitados para que vos como televidente puedas sacar tu propia conclusión. En ese sentido sí, buscamos algo distinto.
-Cualquiera que hoy se topa con vos en la radio o en la tele no te identifica con un "bando" u otro. ¿Te resultó difícil mantener esa posición?
-No porque lo difícil sería que alguna vez fuera oficialista. No lo fui en la década pasada (tampoco en los años menemistas) y menos soy ahora. Por otra parte, la idea de "grieta" que te obliga a ubicarte en algunas de las dos cornisas o caerte en el abismo de lo no comprometido o de lo tibio me parece muy nocivo. Ataca la inteligencia, impide el pensamiento.
-¿Siempre fue así? ¿Cómo te manejabas de chico cuando había que definirse entre dos polos, esos bandos que a veces aparecen en los cursos o grados del colegio?
-Bueno, a fines de los 70 y principios de los 80 la grieta era ser de Kiss o de Queen (sonríe). Y yo era de Kiss, pero también de Queen (risas). Me gustaban los dos. Pero más allá de eso no me recuerdo en roles de mediador.
-Cuando arrancaste en La TV ataca y la Rock and Pop hacías dupla con Leo Fernández. No muchos habrían apostado por vos. Sin embargo lograste mantenerte. ¿Por qué pensás que existía esa percepción?
-Siempre me sentí un poco raro respecto del medio: con muchas dificultades para tener los dos pies adentro, pero también para tener los dos afuera. Siempre fue así y supongo que en aquel momento, al no tener el oficio que tengo ahora, se notaba más esa incertidumbre e incomodidad.
-¿Cómo influyó tu crianza en eso?
-No sé. Sí te puedo decir que soy el menor de tres hermanos, que crecí en un hogar en el que ya había mucha gente cuando llegué. Por un lado fui un niño bastante sobreprotegido y hoy pienso que mi búsqueda de una figura de hermano mayor en la profesión debe haber tenido que ver con eso. Pero por el otro, y por la edad de mis padres, fui criado un poco más a la antigua que mis compañeros. No me festejaban demasiado los logros en la escuela. Se los tomaba como algo previsible.
-¿Y cómo era el clima familiar?
-Muy concurrido. Porque además de compartir habitación con mi abuela paterna (una presencia muy importante para mí porque era la que me aliviaba los miedos, la que me tomaba la mano y dejaba la luz bajita cuando lo necesitaba) vivíamos en el mismo edificio que mis otros abuelos, y que mis tíos y mis primos. Todo el tiempo recibíamos visitas y cultivábamos un humor bastante ácido entre todos.
-¿De ahí viene ese rasgo tuyo de ser irónico o ácido sin que el otro se ofenda?
-Sí (sonríe). Aunque ojo: me he ido a la banquina como todos. Pero sí: Edu (De la Puente) hace poco me dijo: "Sos el hijo de puta más amable del mundo que conozco". Y fue una frase que me dejó pensando. No sabía si tomarlo como un elogio o como una crítica (risas). Y se me hizo carne. Algo que me gustaría alcanzar en términos de entrevistador o conductor.
-Ya pasaron varios años del mejor momento de CQC y ninguno de ustedes llegó a tener el lugar que consiguió Pergolini. ¿Te hubiera gustado?
-Y..., yo estoy contento con lo que me toca. Obviamente que podría haberlo hecho mejor en algún caso. Pero ningún proyecto en el que participé me avergüenza. Al revés, me gustan. Por otro lado, nunca fui lobbista. No tengo amigos encumbrados en la industria que me hubieran podido servir para acceder a determinados lugares. No me sale.
-Hace un tiempo te mudaste de Villa Urquiza a la ribera sur del conurbano. ¿Cómo impactó en tu rutina?
-Toda mi vida fui un chico de departamento. Por eso esta experiencia de suburbio me está dando mucho. Me gusta manejar saliendo de la ciudad, sentir que te alejás de un centro de intensidad, y eso lo experimento todos los días. También haber armado mis pequeños hábitos y poder darle cosas a mi hijo como su propio arquito de fútbol, su hamaca en el jardín.
-Siempre interactuaste con los consumos culturales de la gran ciudad. ¿Qué tipo de ocio tenés ahora con tu mujer?
-Y..., nos quedamos un poco afuera (risas). Estamos un poco menos actualizados, las salidas son menos frecuentes. Aunque la otra vez fuimos a ver una película al Lorca como hace mucho no hacíamos (risas). Sigo teniendo el interés y la inquietud. Pero bueno, ya habrá oportunidad.
En el tono de los rosados
A la hora de elegir una bebida, Di Natale dice que le gusta mucho el vino. "Prefiero el rosado en primavera, pero me gustan todos, ¡ja! Mi trago favorito es el Campari con jugo de naranja, y luego el vodka saborizado con mandarina y mezclado con lima limón. Eso me encanta."





