
Julieta Rada: "Mi papá es un genio"
La hija del Negro Rada vivió la infancia de gira latinoamericana. A los 22, habla de sus raíces, dice que los uruguayos son unos pacatos y sintoniza su propio ritmo musical: candombe con Beyoncé y un poco de Michael Jackson
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Soy de géminis. Viste que dicen que los de géminis tenemos dos personalidades. Yo soy así. Puedo ser muy tímida, pero también muy extrovertida. Sí, tengo dos caras". Julieta Rada es la hija menor del Negro Rada, la heredera del ritmo, que se animó a cruzar el candombe con el pop, el funk y el soul en su primer disco, Afrozen. "No me gusta hablar de fusión –reconoce–, pienso que son mundos los que se mezclan en mis canciones."
Mundos que la identifican. "Soy uruguaya y el candombe es parte de mí..."
–Pero naciste en Buenos Aires y para colmo un 25 de mayo...
–Sí, pero Uruguay es mi casa. Montevideo, mi lugar. Vivo en Parque Rodó con mis padres. Aunque la mayor parte del tiempo la paso en lo de mi novio, [el músico] Nicolás Ibarburu. Viví un tiempo acá, pero no me copé tanto. Mis amigos, mi vida está allá. La verdad es que me siento uruguaya; es cierto, nací acá, y creo que me quedé hasta el año de edad, después nos fuimos a vivir a México donde estuve hasta los cuatro. De alguna manera me crié allá, por eso me quedó lo del picante. Se lo pongo a todo.
Hubo un tiempo en la vida de Julieta en el que la valija siempre estaba lista para acompañar a papá Rada en las giras. "Tuve la suerte de viajar mucho y creo que eso fue lo que me ayudó a encontrarme, a definirme –reflexiona–. Es cierto eso que dicen que a la distancia valorás más las cosas. Fue así que empecé a identificarme con la música uruguaya."

–¿Antes qué escuchabas?
–Mucha música yanqui, de hecho sigo escuchándola, lo que me pasó es que comencé a tomar conciencia del valor de la música de mi país.
Michael Jackson ("lo amo", aclara), Stevie Wonder, The Beatles, Mariah Carey, Beyoncé... A ellos suele escuchar Rada, de 22 años. "Me gusta ese sonido de la música negra y ahí entra el candombe, símbolo de los uruguayos, y mi padre es un poco el que lleva la bandera de esta música. Es un genio."
Como geminiana que es, Julieta se divide en dos. Está la chica que con cierta timidez habla de su pasión por la música y está la otra, la que posa ante las cámaras y derrocha sensualidad, tal como lo hizo con las fotos que acompañan su disco. "Me jugué con las fotos –asegura–, son relindas, pero no a todos les gustaron."
–¿A quiénes no les gustaron?
–No, no es que no les gustaron. Llamó la atención, me preguntaron mucho por las fotos. Es que en Uruguay somos todavía muy pacatos, no sé muy bien por qué. Solemos ser muy críticos. Eso no nos permite soltarnos, es como si nadie quisiera sobresalir por miedo al qué dirán. A mí me gusta romper un poco con todo eso, creo que por eso me la jugué.
Como fan de Beyoncé, Julieta admira no sólo la voz y la creatividad de la ex Destiny's Child, sino la manera que tiene de trabajar su imagen. "Es increíble –puntualiza–. Es una de las mejores cantantes del mundo, es una de las mujeres más lindas y sabe cómo darte un disco increíble, ofrecerte un show alucinante y trabajar su imagen. La vi en Buenos Aires y no paré de llorar."
–¿Sos de los fanáticos que lloran todo el tiempo?
(Se ríe) –Lloré todo el concierto. Soy como esos fans que aparecen en los videos. Los artistas que admiro me emocionan. La música es tan poderosa, es capaz de transmitir tantas sensaciones. Sí, soy de llorar porque me emociono demasiado.
–¿Y a Michael Jackson lo viste?
–Sí, en México, tenía 3 años y me dormí. El show, como todos los espectáculos que hacía Michael, arrancó con pirotecnia. Parece que me asusté. Le dije a mi mamá que tenía miedo, la abracé y ahí palmé. Mi hermano Matías siempre me carga por esto, me dice qué clase de fan sos que te dormiste. La verdad es que no me lo perdono.
Entre las tantas cosas que la definen, Julieta no duda en decir que es despistada y autoexigente. "Cuando me meto en mi mundo me desconecto del resto –confiesa–. Me podés estar hablando, como ahora, que ni siquiera te escucho. Siempre fui así. En mi familia todos somos así. Nos quedamos recolgados, podemos estar horas en nuestros mundos, como en trance."
–¿Y la exigencia es algo que también heredaste?
–Nunca viví la exigencia desde el lado de mi papá, al contrario, siempre fue muy humilde, muy generoso. Siempre me dejó ser lo que yo quería, jamás me hizo sentir el legado. Creo que la exigencia vino por mí. De chica hice gimnasia olímpica (también conocida como artística) y ballet clásico. Creo que nació ahí. Son dos actividades súper exigentes. En gimnasia era una de las mejorcitas. A los 13 años tuve una hernia de disco y dejé el ballet. Antes había abandonado la gimnasia, porque la profesora se había ido del club. Toda esa exigencia la apliqué en mi vida.
–¿Y en el colegio?
–En Uruguay la nota máxima es un 12, y por lo general me sacaba 10. Eso me daba una rabia de locos. Ahora lo veo con el tiempo y me da ganas de matarme, porque me generaba una angustia que no se justificaba.
En su casa siempre había música, los amigos de papá Rada (Hugo Fattoruso, Jaime Roos) entraban y salían. "Lo artístico siempre estuvo en mi vida, no sólo era la música, se me dio por varios lados –cuenta–. Siempre canté para mí, porque era muy tímida, al punto tal que no hablaba con la gente porque me daba vergüenza. A los 16 estaba a full con Christina Aguilera y empecé a tomar clases con Carmen Pi; ahí me fui soltando. Cantar es muy terapéutico."
Hace tres años que está de novia con Nico Ibarburu (guitarrista, cantante, compositor y productor, de 37 años), a quien asegura conocer de toda la vida. "Estoy enamorada como el primer día. Tenemos mucha chispa –confiesa, y se transporta a otro mundo–. Me gustaría estar con él", se sincera. Fue él quien la incentivó a hacer sus propias canciones y grabar un disco. "Ya hacía cositas, pero nada me conformaba. Nico me ayudó un montón. Hacer canciones es lo que más me cuesta."
–¿Qué te inspira?
–El amor y la música. La fantasía también. Ahora estoy más lectora, abandoné un poco la televisión que me tenía muy atrapada. Podía estar mirando tele sin parar todo el día, ahora ese tiempo se lo dedico a la lectura. Me gusta la fantasía, al estilo de El señor de los Anillos.
–¿Qué estás leyendo ahora?
–Me enganché con Crepúsculo, la saga de vampiros. Al principio me parecía una pavada, veía a mis amigas tan metidas que las cargaba. Ellas fueron las que me insistieron y ahora que empecé no puedo dejarla. Es una historia de amor increíble.
Abre la mochila y saca el libro. "Estoy por terminar Eclipse –aclara–. Leo en inglés así practico un poco. Mi objetivo es terminarlo para poder ir al cine con mis amigas a ver la última película. Yo era una chica más Harry Potter –confiesa–. Leí todo los libros y vi todas las películas."
Ya está pensando en un nuevo disco, aunque sabe que Afrozen tiene un camino por recorrer. "Tiene que cumplir su ciclo, lo sé –reconoce–, a mí me viene bien porque sigue siendo un entrenamiento. En agosto voy a hacer una serie de recitales en Uruguay y el viernes 10 de agosto voy a actuar en el Samsung Studio de Buenos Aires. Todas son buenas excusas para liberarme, para ser feliz arriba del escenario. Amo el vivo." ?
¿Quien es esa chica?

- Nació el 25 de mayo de 1990, en Buenos Aires, donde vivió hasta el año. Es hija del músico Rubén Rada y la psicóloga Patricia Codara. Tiene dos hermanos mayores, Lucila y Matías.
- Después se mudó a México y estuvo allí hasta los 4 años. Dice que de aquella tierra le quedó su amor por el picante y el recuerdo de un concierto de Michael Jackson.
- Hizo gimnasia artística y ballet. A los 16 años comenzó a tomar clases de canto con Carmen Pi.
- Está en pareja desde hace tres años con el músico Nicolás Ibarburu, guitarrista de Jaime Roos, Hugo Fattoruso y Fito Páez, entre otros.
- Junto con Nicolás coescribió la mayoría de las canciones de Afrozen, donde entremezcla el candombe con el soul, pop y funk. Participan del disco su papá Rubén, sus hermanos, Dante Spinetta y Martín Buscaglia.
- Su novio le regaló un libro del Tao y tal fue su fascinación que decidieron llamar al disco Afrozen.
- Su gran referente es Beyoncé. Ama a Michael Jackson, Stevie Wonder, Mariah Carey y a su papá.
- En agosto comenzará una serie de recitales en Uruguay. El viernes 10 de agosto se presentará en Buenos Aires, en el Samsung Studio.
Más datos www.julietarada.com
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