
Kill Miike: venganza japonesa
Vía libre cruzó mails con el director japonés de culto Takashi Miike, que niega que Audition, un thriller sadomasoquista que a sala llena reúne a fanáticos y detractores, sea realmente violento. "Creo que el ser humano es en sí más violento".
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Si para la heroína tarantinesca de Kill Bill la venganza es un plato que se come frío, para la protagonista del film japonés Audition el desquite se consume congelado.
De la producción de 2000 llegó de Oriente el viernes pasado a la cartelera porteña una nueva y todavía más brutal sed de venganza femenina ( en una copia DVD completa, de 115 minutos), que alcanza límites intolerables hasta para el cinéfilo más curtido. Fue recibida con tanto temor por parte de los distribuidores y exhibidores locales que la película quedó destinada al pequeño cine del Hotel Elevage, en donde Audition ya se ve a sala llena, con gente que se va sin poder entrar y la esperanza de funciones duplicadas durante el verano.
No hay yakuzas, espadas de samurais ni patadas en esta hiperviolenta revancha del director de culto japonés Takashi Miike, de 42 años, que fue premiada por Fipresci en el festival de Rotterdam. Aquí, las armas de este cineasta de lo imprevisible, al que pocos directores occidentales pueden hacerle frente (tal vez un David Lynch o un David Cronemberg) son elementos como agujas, bolsas de arpillera e hilo de alambre. Basada en la novela del escritor y director Ryu Murakami, Audition originalmente fue publicada en la versión japonesa de la revista Penthouse, y su final, se dice que es todavía más fuerte que el de la película.
Todo comienza como un estilizado drama romántico sobre un viudo, Aoyama, que decide organizar una falsa audición para encontrar pareja. Entre las candidatas aparece la angelical Asami. Pero sin ensayo y sin película, el amor entre ellos llega para servir al thriller sadomasoquista y sangriento.
El espectador desprevenido puede creer que el proyectorista cambió de película. Algunos pedirán "Maten a Miike y déjenme salir". Pero por supuesto, no los fans del cine asiático de acción y de horror, que se toman la venganza del film con humor, como parte de un juego (tal vez para poder tolerar tanto dolor físico del protagonista). Cuando de Asami se escuche su erótico "kiri kiri kiri" (profundo, profundo, profundo) ya no habrá marcha atrás ni posibilidades de disculpas. A través de la tortura, el satírico Miike -alumno del maestro Shohei Imamura- habla sobre el feminismo, la sumisión, el abuso de poder y el machismo. Pero en realidad, Asami no lleva la bandera ideológica del género. Concreta solita su venganza después de años de una torturada historia infantil.
Audition es la película más famosa de Takashi Miike, de quien siempre se señala su prolífica producción, tanto en cine y TV como en video, y por la variedad de géneros que ofrece en películas de yakuzas, comedias, films de samurais, de terror, para adolescentes y eróticos. Ya tiene unas 60 películas y en un año fue capaz de filmar seis.
En las primeras ediciones del Festival de Cine de Buenos Aires, las películas de Miike enloquecieron a sus fans argentinos.
Llegar a Takashi Miike no fue nada fácil. Sobre todo porque su vida es un constante filmar todo lo que se le ponga en frente. "Disfruto del hecho de filmar. -dice a Vía libre a través del e-mail-. Seguramente, este hecho corre más rápido dentro de mi cuerpo. Pero cuando era subdirector mis movimientos eran aún más rápidos."
Recibir sus respuestas fue toda una odisea: las doce horas de diferencia horaria, las preguntas que debían ser enviadas en japonés porque Miike no habla inglés (una tarea en la que colaboró el Centro Nikkei Argentina), y todas las complicaciones de las fiestas de fin de año, que en Japón se extienden hasta el 4 de enero. Pero una vez que se ajustaron los relojes, el japonés respondió rápidamente, tal vez demasiado. Y lo que dejó de relieve es su libertad para contestar lo que prefiere y como quiere. "Es que no hay que confiar en la "Palabra", apunta el mismo director que en Audition le hace decir a uno de sus actores que "Japón está acabado".
Para Miike, sus películas "no son violentas". El director dice que las películas americanas como Kill Bill o Matrix son "más trágicas que sus películas, tan trágicas como la guerra de Irak. Pero en las películas asiáticas es importante la existencia del cuerpo humano. Tal vez por eso resultan ser más violentas. Yo creo que el ser humano en sí es aún más violento".
Es evidente que el tratamiento del dolor ocupa buena parte de sus preocupaciones. En Audition , la vengadora Asami le dice a su presa en medio de su "kiri kiri": "Las palabras crean mentiras, sólo el dolor es confiable". "El dolor es el cuerpo humano -confirma Miike-y la palabra, pienso yo, es sólo un instrumento para ocultar el ego".
Más allá de los temas que suelen aparecer en su obra, a Miike no le interesa ningún tipo de reflexión social sobre la explotación femenina. De hecho, prefiere que sea el público quien defina si Audition es un film de corte feminista o no.
Su relación con un público tan fanático que sigue sus películas de la forma que puede (pocos son los que pueden decir que las vieron todas) es a través de un particular estilo de humor. El dice: "No espero que forzosamente se entretengan o presten atención a mi humor. Me conformo con que se diviertan aquellos que quieran entretenerse con mis películas."
De sus colegas asiáticos prefiere no decir nada. Apenas de su maestro, Shohei Imamura: "Lo que he aprendido de él más que la manera de hacer películas es su manera de vivir, que se refleja en sus películas. Me gusta su modo de vivir".






