
La arena, una pasarela diferente para los creativos de la moda y los fashionistas
Punta del Este se convierte en estos días en la capital sudamericana del diseño, con originales presentaciones en sus playas y el creciente desembarco de modelos y figuras internacionales
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PUNTA DEL ESTE.- "La gran vidriera de la moda en América latina es Punta del Este. Lo mejor está acá." La frase parece un eslogan. Casi como un latiguillo, Ricky Sarkany, veraneante histórico de "la Ibiza de América del Sur", cuenta y seguirá contando a quien quiera oírlo cómo se inspira cada verano en las tendencias que imponen los cosmopolitas visitantes que llegan a estas costas. Que sale a caminar y no le alcanzan los ojos para mirar las propuestas que desfilan por las playas y bares de moda. Que lo que encuentra acá le ayuda a innovar en sus colecciones. Accesorios exóticos, complejos estampados, combinaciones insólitas, transparencias, brillos, bordados y tejidos. Todo para ver y encender la creatividad. La moda transita sigilosa, pero avasallante, por cada rincón de Punta del Este. Y los fashionistas quieren dejarse invadir por ella, tomarle el pulso, someterla a juicio y redimirla. Para eso están acá.
Un cónclave de mujeres vinculadas a la moda se reunió la semana pasada en el restaurante La Huella, de José Ignacio, en un almuerzo organizado por la revista Harper's Bazaar y el HSBC, precisamente para hablar de moda y de nada más. Con Ana Torrejón, directora de la publicación, y Marcela Rémoli, gerenta de marketing del banco, como anfitrionas, las agasajadas fueron: las diseñadoras María Cher, Amelia Sabán, Carolina Müller y Agustina Böhtlingk, las modelos Jorgelina Airaldi, Cecilia Méndez, Solange Cubillo, Lorena Ceriscioli y Dolores Trull, la actriz Belén Chavanne, Zelmira Frers y Maia Chacra. Tras un almuerzo opíparo de autoría del dueño de casa, Martín Pittaluga, y luego de charlar durante dos horas, se relajaron en la playa hasta el atardecer.
En esa misma arena, otro homenaje a la moda tuvo lugar el domingo pasado. Laurencio Adot cumple este verano 25 años desde su salto a las grandes ligas de la moda argentina, y quiso festejarlo con un desfile especial. Una selección de modelos top, capitaneada por la británica Jodie Kidd, ingresó cruzando las dunas, que en "la brava" de José Ignacio son altas y densas, montada a caballo, luciendo los vestidos de la última colección del modisto. "En esta playa di mi primera nota. Acá me descubrieron. Cuando HSBC me convocó para este desfile, yo acepté con mucha emoción. Le estoy rindiendo un homenaje a Punta del Este, que me vio nacer profesionalmente", contó el diseñador, que, además, no pudo ocultar su entusiasmo por haber contado con Jodie Kidd en su desfile. "Es un privilegio", lanzó.

La modelo, presentadora de televisión y actriz inglesa agradeció con humildad los elogios y ponderó la moda esteña por sobre todas las cosas: "Me encanta la moda de acá. Vengo con poca ropa y compro de todo, principalmente vestidos. En La Barra hay negocios divinos y la ropa es muy sensual, etérea, femenina, no es como lo que se usa en Saint-Tropez, a veces demasiado exótico y sobrecargado. Esto es más glam ", sostuvo.
La visita que marcó a fuego la temporada en lo que a moda se refiere fue, sin dudas, la de Custo Dalmau, el creador de la firma Custo Barcelona, reconocida mundialmente. Llegó a Punta del Este el lunes, "escapando del frío del Norte", para participar de la primera edición de la Citi Women Fashion Runway by Six O'Clock Tea, un evento inspirado en los desfiles que se realizan en los destinos más exclusivos del Mediterráneo, como Ibiza y Saint-Tropez, y que consisten en mostrar las colecciones denominadas resorts de cada firma, producciones reducidas sólo para el alto verano o el alto invierno. Organizado por Carminne Dodero, creadora de los ciclos Six O'Clock Tea en Buenos Aires, el desfile convocó además a la firma de Dolores Barreiro, Holi; a El Camarín, de Yanina Solnicki, y se mostraron también los diseños de Dodero.
"Vine acá porque me gusta mucho, y Punta del Este se ha convertido en un referente en el mundo de la moda, de la vida social y de la noche", dijo Custo, antes de manifestar sus ganas de participar de alguna de las famosas fiestas esteñas, y subrayar: "No he venido acá a descansar". "Traje piezas con muchas transparencias. A las mujeres les gusta usarlas y a los hombres que ellas las vistan", agregó, con picardía. Una vez en la pasarela, la propuesta de Custo impactó por su concepción de lo urbano y lo glam , con texturas superpuestas, complejas, recargadas, pero en clara armonía con el estilo de la marca. "Nuestro objetivo es que la gente reconozca mi ropa sin mirar la etiqueta. Y creo que lo logramos", afirmó.
Pero a este crisol de estilos que se entrecruzaron esta temporada le faltan algunos condimentos: el diseñador Riccardo Tisci, cabeza de la firma Givenchy, aterrizó junto a su modelo fetiche, Lea T, conocida como el primer transexual en alcanzar el reconocimiento internacional en las pasarelas. Otro ex Givenchy, el argentino Pablo Reinoso, que fue director artístico de la firma durante muchos años, pasó por Punta del Este en su rol de artista plástico, para exponer su obra en una galería, y destacó la pasión por la moda y el buen gusto que invade este balneario. También Francesca Versace, fan confesa de la playa, el campo y la paz uruguaya, ya es una asidua visitante.



