
La carrera de la cebolla
Objeto de amores y odios, emblema de lo eterno, puede hacer saltar lágrimas, pero también verdaderos gorjeos de placer
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Esta lilácea, emparentada con ajos y puerros, no tiene términos medios: se la ama o se la rechaza. De buena exportación y mejor consumo interno –10 kg por persona, por año–, puede ser líder en una humeante sopa francesa o comodín en una nativa y fresca ensalada mixta.
Chica o grande, reina en las recetas regionales de la cocina mediterránea, como las pequeñas cebollitas con pasas de uva de Sicilia (Cipolline all´uvetta ) o las voluminosas cebollas rellenas con ciruelas, de Turquía, algo que la globalización hizo llegar con éxito a otras latitudes. Sobre masa de pan, en la noble y simple fugazza brillan las cebollas crudas con orégano y un hilo de aceite, para acompañar con un vaso de moscato bien frío. O en la pissaladière, versión francesa con abundantes cebollas cocidas, filetes de anchoas y aceitunas negras, que se disfruta con una copa de buen tinto.
Lágrimas y aromas condensan soluciones y trucos de abuelas con tradición oral, para elegir:
- Sumergirlas un tiempo en agua fría, antes de picarlas.
- Pelarlas bajo el chorro de agua fría. Quitar el olor de las manos frotándolas con jugo de limón (ídem para tablas de picar y cuchillos).
Y agregaban:
- Son buenas para el corazón (un referente del colesterol).
- Alivian el dolor de cabeza.
- Mitigan el dolor de las picaduras de abeja y remueven verrugas (mejor: consultar con su médico).
Consideradas como símbolo de eternidad, muchas torres construidas en Rusia y Europa del Este terminan con la forma esférica de una cebolla, como garantía de que permanecerán en pie por mucho tiempo. Estos pueblos, sujetos a períodos de gran escasez de alimentos, supieron encontrar en una rodaja de pan oscuro y unas ruedas de cebolla el sabor exquisito de un bocado para paliar el hambre. En la actualidad, sigue siendo una regionalidad a la que agregan unas olivas negras, aceite, pimienta y unos trozos de arenque en salmuera.
Cebollitas glaseadas
(6 porciones)
200 g de panceta ahumada cortada en tiras finas
200 g azúcar molida
50 cm3 de aceite de oliva
1 kg de cebollas pequeñas peladas
50 cm3 de vinagre de manzana
50 cm3 de vinagre de vino
500 cm3 de vino blanco
500 cm3 de vino tinto
2 hojas de laurel
1/2 cucharadita de canela en polvo
2 clavos de olor
Sal, pimienta blanca
- Repartir la panceta, el azúcar y el aceite de oliva en dos cacerolas, en partes iguales y cocinar a fuego suave hasta desgrasar la panceta.
- Incorporar 1/2 kg de cebollitas en cada recipiente y continuar la cocción a fuego suave hasta que el azúcar esté algo dorada.
- Echar el vinagre de vino a una de las preparaciones y el de manzana a la otra. Agregar el vino tinto a la cocción con vinagre de vino y el blanco a la coción con vinagre de manzana, para obtener los colores buscados. Añadir el laurel, canela, clavo de olor, sal, pimienta a cada recipiente y dejar cocinar a fuego suave hasta que las cebollas estén tiernas, el líquido se haya evaporado y tome consistencia de almíbar.
- Retirar los aromas antes de presentar y servir frías, tibias o calientes, acompañando platos con carnes
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Charlotte de cebollas
(6 porciones)
750 g de cebollas peladas y en fina juliana
50 cm3 de aceite de oliva
50 cm3 de vino blanco
25 g de harina de trigo
150 cm3 de leche
50 g de parmesano rallado
4 huevos
1/2 cucharadita de comino en polvo
1/2 cucharadita de nuez moscada
Sal, pimienta blanca molida
12 rebanadas de pan de molde tipo lactal, sin su corteza
- Rehogar las cebollas en aceite hasta que estén tiernas y transparentes. Bañar con el vino blanco y dejar evaporar el alcohol. Agregar la harina y mezclar bien.
- Añadir la leche caliente y cocinar 5 minutos mezclando hasta espesar. Retirar del fuego y dejar enfriar. Agregar el queso rallado, los huevos y condimentos a gusto.
- Tapizar las paredes y base del molde con el pan.
- Echar la mitad de la mezcla de cebollas, cubrir con una capa de pan, echar la otra mitad y terminar con pan. Rociar con hilos de aceite de oliva y hornear a fuego moderado (180º C), 30 minutos, aproximadamente, o hasta que la superficie esté dorada.
- Esperar que baje un poco la temperatura y desmoldar. Servir tibia como entrada, o para acompañar platos de carnes.
Tarta de cebolla, panceta y queso
(6 porciones)
Masa:
70 g de manteca
1 huevo, sal1/2 cucharadita de polvo para hornear
200 g de harina
Relleno:
100 g de panceta
3 cebolla grandes
2 cucharadas de manteca
3 huevos
3/4 taza de crema de leche
1 taza de queso fontina en cubitos
Sal, pimienta, 1/2 cucharadita de azúcar
- Procesar los ingredientes de la masa y dejar descansar 20 minutos en la heladera. Cortar la panceta en trozos y desgrasarla en una sartén. Retirar y desmenuzar. Eliminar la grasa.
- Cubrir la cebolla con agua hirviendo, dejar reposar 10 minutos y escurrir. Echar en la sartén y cocinar con la manteca, a fuego suave, hasta tiernizar, sin que tome color.
- Batir los huevos con la crema, echar la panceta desmenuzada, la cebolla, el queso y los condimentos.
- Forrar una tartera de 24 cm de diámetro con la masa fría, echar la mezcla de cebollas, espolvorear con queso rallado y hornear 45 a 50 minutos, hasta que masa y superficie estén doradas.
Agradecemos a Petti Bianchi, director gastronómico de El Bodegón (Balcarce 378), por las recetas de las fotos. Vajilla: Bazar La Luna (Tacuarí 607) y Morph (BA Design Recoleta).
Identikit para elegir y comprar bien
- Valenciana: cáscara dorado-cobrizo y abundante contenido de agua. Es la de mayor consumo.
Vienen grandes, medianas y chicas; esta última, la más económica.
- Valencianita: forma de trompo y piel menos oscura.
- Blanca y chata: aparece a partir de octubre. Suele ser más bien dulce y tiene poco picor.
- Blanca y redonda: de enero a marzo.
- Roja: muy consumida en Italia, abunda en nuestras verdulerías cuando son remanente de exportación.
- Color y sabor: no se relacionan. El gusto depende de las semillas y de la presencia de azufre en los suelos, que determinan que sean más o menos fuertes o dulces.
- Calidad: todas deben tener las catáfilas (hojas externas) secas y bien adheridas al cuerpo. El aspecto difiere de una a otra. No deben tener manchas y los bulbos deben ser firmes a la presión.
- Brotes: su aparición es índice de que ha finalizado la vida útil de las cebollas.






