La cordobesa que busca escalar el Aconcagua con la bandera de la discapacidad
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Jimena Allende, es cordobesa y tiene 27 años. Hace dos años le descubrieron un tumor en el fémur izquierdo y desde ese momento se realiza dos resonancias magnéticas por año.
Pero eso no le hizo bajar los brazos y se encuentra en Mendoza esperando para comenzar el ascenso al Aconcagua.
"Sí, es difícil leer la palabra cáncer, todavía es más difícil escucharla, especialmente porque en mi familia lucharon contra esta enfermedad", contó Jimena de Allende a La Voz.
"Siempre me consideré una persona muy positiva, algo que se lo debo a mi viejo porque de él aprendí que en la vida siempre hay que ser agradecido, y un día tuve que demostrarlo: viernes 10 de febrero de 2017 me descubren un tumor en el fémur izquierdo. Si bien no tenía sintomatología que justifique una punción ósea, desde ese día tengo que hacerme dos resonancias magnéticas", relata.
En septiembre de 2018, un estudio médico determinó que el tumor estaba más grande y ahí tomó la decisión. "Tuve una semana de espera hasta ver a mi traumatólogo y en esa espera nació la primer promesa: Si todo sale bien, voy a subir el Aconcagua y gritarle al cáncer que no tengo miedo. Y desde ese día, habiendo tantas opciones posibles, yo elegí subir montañas", cuenta.
"Después de ver al especialista llegué a mi casa, prendí la computadora y busqué: subir el Aconcagua. Fue así como llegué a contactarme con los chicos de Argentina Extrema, quienes me recomendaron subir algún cerro antes para ver cómo respondía mi cuerpo a la altura", explicó.
El año pasado Jimena subió al cerro Penitentes y un mes después intentó subir al cerro Plata. "Nos quedamos a 100 metros de la cumbre porque el clima, especialmente el viento, nos dijo basta. No fue fácil aceptarlo, pero fue ahí cuando me di cuenta que llegar a la cumbre es como la vida porque más allá de alcanzar un objetivo, el valor está en las personas que nos acompañan en el camino", cuenta.

"Creo que somos la suma de la gente que conocemos y las experiencias que vivimos, por eso, después de haber caminado junto a papás, hermanos y amigos de personas con discapacidad, mi objetivo fue todavía más claro: llevar conmigo la bandera internacional de la discapacidad a la montaña más alta de cada continente", sostiene orgullosa.








