
La excusa perfecta para viajar
Que permite conocer la forma de vida de otro país, que invita a hacer turismo de una manera diferente, que se pueden hacer amigos de todo el mundo. Todo eso se dice de la experiencia de estudiar idiomas en el exterior. Y que se aprende sí o sí. Algunas claves de esta tendencia
1 minuto de lectura'
Hoy tiene 52 años y dirige una empresa de publicidad, pero todavía recuerda como si fuera ayer el viaje que le cambió la vida, el que le abrió la cabeza, cuando con sólo 18 años viajó a Inglaterra para estudiar durante tres semanas en Eton College, el colegio más prestigioso y emblemático del Reino Unido. Allí, quizá en el mismo pupitre que utilizó el duque de Wellington, se sentó el argentino Pablo Gowland junto a un grupo de quince estudiantes extranjeros para aprender inglés. "Me acuerdo de que al principio estaba asustado; el nombre Eton College me quedaba demasiado grande", cuenta Gowland, que no tardó mucho en adaptarse al nuevo y cosmopolita entorno, ya que a los pocos días de aterrizar decidió alargar su estadía tres semanas más que las previstas y, luego, se aventuró en una travesía por las ciudades más importantes de Europa, que duró medio año.
"Tuve muchos amigos europeos y después del curso fui a vivir a la casa de una francesa en París, a lo de una italiana en el norte de Italia, a la casa de unos hermanos en Roma, con un compañero en Madrid. Y me sigo viendo con algunos de mis compañeros argentinos", destaca Gowland.
Treinta y cinco años después de aquel viaje iniciático, volvió a pisar los jardines de Eton y a recorrer las solemnes aulas junto a sus cuatro hijas, a quienes alienta para que se animen a vivir una experiencia internacional como la suya. "Se me hizo un nudo en la garganta", describe, y agrega que, sin pensarlo, lo haría todo de nuevo.
En este tipo de viajes, en el que la excusa del traslado es el idioma, los estudiantes aprenden el nuevo diccionario en las clases, pero también en las calles, los subtes, los negocios. Suelen encontrarse con un mix de nacionalidades en el aula, lo que hace más rica la experiencia, ya que pueden relacionarse con estudiantes de todas partes del mundo. Muchos se alojan en casas de familia, con las que tienen que hablar en inglés para hacerse entender. Así es como están practicando todo el tiempo.
"Nada es tan recomendable como viajar hasta el lugar donde se habla el idioma para aprenderlo. Uno puede absorber muchísimo en muy poco tiempo de esta manera", recomienda Jodie Gray, directora de Marketing de English UK, asociación líder en la oferta de cursos para la enseñanza de inglés en Inglaterra, con más de 440 centros de educación estatales y privados para elegir.
"Piense en Gran Bretaña como una gran isla que reúne a 60 millones de profesores de inglés y que, además de su idioma, ofrece al visitante su inmenso patrimonio cultural: castillos, palacios, jardines, museos y teatros", propone Willie Carballo, que hace más de 42 años organiza viajes de estudio al exterior. La invitación es muy tentadora.
"Doy por sentado que ese chico va a aprender el idioma porque la necesidad tiene cara de hereje. Si vos mandás a un chico a estudiar a Londres, a Cambridge, a París, a Sudáfrica, donde el medio habla inglés, francés o alemán, aunque se ratee y vaya al cine, va a hablar el idioma. No hay forma de zafar", razona Carballo, que ha enviado a más de 17.000 estudiantes al extranjero.
Según Tony Millns, director ejecutivo de English UK, que cuenta con el auspicio del British Council: "Cada año, más de 600.000 estudiantes eligen aprender inglés en el Reino Unido. Lo que los atrae es la reputación, la calidad de la enseñanza, el reconocimiento en el nivel mundial de las calificaciones británicas, y la oportunidad de experimentar su cultura a la vez que se aprende el idioma".
La ciudad que más eligen los estudiantes en el momento de aprender inglés en el Reino Unido es Londres, que alberga 90 escuelas y es la que reúne más atractivos y actividades. "Los alentamos para que vayan hasta las ciudades del Norte, como Liverpool o Manchester, o que se instalen en Escocia o Gales", detalla Gray.
Hay varios puntos para tener en cuenta en el momento de elegir un curso, dado que hay de todo tipo. Por ejemplo, están los especializados en negocios, en arte, así como también hay para abogados. Se puede optar por un curso de seis meses o uno más corto, de sólo dos semanas.
"Hoy es mucho más accesible de lo que era en otra época –compara Carballo, que dio sus primeros pasos en el envío de estudiantes al extranjero en 1969–. Un curso de cuatro semanas en Inglaterra cuesta 3000 dólares e incluye la estadía en casa de familia, con media pensión. No incluye el pasaje."
"Recibimos a mucha gente mayor que quiere aprender inglés para mejorar su posición en la carrera. Muchos vienen porque sienten que necesitan actualizarse y el inglés es el idioma de los negocios y de la diplomacia en el nivel global", explica Gray.
En la misma línea, Carballo, presidente de la European School Consultant Organization (ESC), extiende esta posibilidad hacia los adultos. "No es solamente para jóvenes. Una vez vino un viudo de La Pampa, que no sabía ni una palabra de inglés, y cuya asignatura pendiente era viajar a Inglaterra. Este hombre volvió con una novia inglesa", recuerda.
Sin embargo, advierte, muchos adultos no encuentran el tiempo para irse. "Lo que sucede es que quieren ir un mes y nunca encuentran el hueco. A ellos les digo que prueben y lo hagan por dos semanas, para romper el invicto y que no se convierta en una asignatura pendiente", aconseja.
Carballo, que ofrece cursos de idiomas en Inglaterra, Suiza, Francia y Sudáfrica, tenía 23 años cuando hizo su primer viaje a Hove, un poblado costero situado en el sur de Inglaterra, cerca de Brighton. Allí se alojó en una casa de familia. "Cuando volví tuve la idea de organizar este tipo de viajes para estudiantes, algo innovador en ese entonces. Hoy es algo común, pero en 1969 era necesario hacer siete escalas para llegar a Londres, no había teléfono y el contacto era por postales. De algunos colegios me echaron por hereje. Cómo se me ocurría sacarle a una madre latinoamericana a su nene o a su nena para mandarlos a Inglaterra con una familia que nadie sabía quién era. Eso es lo que me respondían. Pero tan loco no estaba. Hoy tenemos más de 17.000 estudiantes, que han viajado a Europa para aprender idiomas a lo largo de 42 años", calcula, y agrega que actualmente están mandando a los hijos de los alumnos que quieren que su descendencia repita la experiencia en el exterior.
1
2Diseño, servicio y un entorno fuera de serie: conocé la historia centenaria del hotel mejor ubicado de la Patagonia
3El Helicoide: el centro comercial futurista, para comprar sin bajar del auto, que se convirtió en centro de tortura
4Hojas de laurel en casa: ¿dónde colocarlas para repeler cucarachas y atraer la buena suerte?



