
La gran manzana marplatense
El grupo renueva su apuesta sonora con Gustavo Cerati y Federico Klemm como padrinos de lujo
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Cuando en 1998 el pop electrónico de Altocamet se corporizó en su disco debut, Velada Bristol casino , la banda marplatense se coló en una incipiente escena local que buscaba, desde hacía tiempo, nuevas fronteras. Poco después y gracias a su sonido elegante y de elaboración cuidada, las melodías y los beats con aire de mar se elevaron y golpearon, especialmente en la prensa especializada y en algunos referentes del electropop nacional, con la contundencia de las mismísimas olas de la Bristol. Así, Altocamet se ganó ese cartelito, a veces tan difícil de sobrellevar, de revelación.
Tres años después, a fines del esquizofrénico 2001 y entre cacerolazos y corralitos, Mariana Monjeau, Pedro Moscuzza, Adrián Valenzuela (Canu), Guillermo Piacenza y Rubén Kain editaron el esperado sucesor de Velada Bristol casino: Manzana de metal . En formato Extended Play (apenas cinco temas) y con Gustavo Cerati y Federico Klemm como padrinos de lujo (ver recuadro).
Así llegamos a febrero de 2002. Más precisamente a la sala de ensayo marplatense de Altocamet, donde el quinteto se prepara para un par de shows en la Capital Federal. "Estamos practicando un cover de The Smiths, Bigmouth Strikes Again , para tocarlo junto con Leo García", revela Pedro, encargado de la batería de la banda.
Más allá de tener su base de operaciones en La Feliz, el grupo entabló relaciones no sólo con García, sino con casi la totalidad de la escena porteña: "Con la mayoría somos amigos y compartimos muchos shows. Creo que existe una unidad generacional que refleja una ola de música nueva, ya sea desde lo que tiene que ver con la electrónica como lo que incluye a una novedosa mirada del pop. Aun así, también tenemos una relación muy fuerte con Cerati, que pertenece a otra parte generacional del rock nacional".
El ex Soda Stereo no sólo coprodujo Manzana de metal, sino que tocó una guitarra por aquí, puso una voz por allá, toqueteó una perillita por ahí. "De hecho -continúa Pedro- terminó siendo un EP por una cuestión sonora. Eran cinco las canciones que habíamos trabajado con Gustavo y él le aportó tan determinado tipo de sonido que, a pesar de que teníamos otros temas nuevos no encajaban en el mismo paquete. Por eso preferimos cerrarlo ahí."
Su nuevo trabajo los encuentra en su faceta más cancionera. Y si bien las máquinas mantienen su lugar preponderante, cuando se apoderan del ambiente en canciones como Manzana de metal o Atlántico , lo hacen al estilo hipercool de los franceses St. Germain.
"Son cinco canciones muy diferentes entre sí -sentencia Mariana (teclados y coros)-.A diferencia de nuestro álbum anterior, acá reflejamos nuestro costado más de canción, dejando de lado los tracks electrónicos, para darle otra difusión, ya sea en vinilos o remixes."
Para Pedro "la banda tomó una actitud un poco más extrovertida. Velada... tenía una cosa de reflejar el invierno en Mar del Plata: tranquilidad, paz, intimidad. Y este disco es quizá todo lo contrario. Tiene muchos momentos para afuera y quizás hasta casi de agresividad".
Dicen que Buenos Aires es sinónimo de tecno y Mar del Plata de house ("acá han salido unas producciones de música electrónica, en especial de música house, muy buenas"), y que los constantes viajes a la capital, cambiaron su línea compositiva: "Estar siempre en un mismo lugar no es tan bueno como ir y venir todo el tiempo -asegura Canu-. Y en Manzana de metal se notan los viajes que estuvimos haciendo durante este último tiempo. La influencia de la masa de la gran ciudad es evidente. Por eso es menos introspectivo".
Pedro interrumpe: "A mí, a veces, estar mucho tiempo en Buenos Aires me atormenta. Y por momentos, me encanta. En ese ida y venida de la relación, creo que está el punto justo de Altocamet".
Cultura pop
- La portada de Manzana de metal ya es parte de la cultura pop del país. ¿Por qué? Porque es la primera tapa de un disco diseñada por el delirante artista hipersurrealista Federico Klemm. "Fue una idea muy loca que tuvo el Tano (Guillermo Piacenza, bajista del grupo) -cuenta Canu-. El se acercó a la galería de Klemm, le llevó nuestro material y todo se definió en una reunión increíble entre el Tano, Klemm y unos amigos de él. Según nos contó, Klemm lo atendió sentado en un trono y el Tano le vendió la idea de la Velvet Underground con Andy Warhol. Por ese lado nos pareció muy divertido y como él se copó también, le dimos para adelante. Esta fue su primera tapa de disco -algo que hasta que llegamos nosotros nadie le había ofrecido- y como Klemm es un icono pop indiscutible de la Argentina, algo así como el Warhol argentino, nos encantó ser su Velvet Underground."
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