
La moda y el arte conviven del otro lado del cristal
Crece la convocatoria de artistas para decorar vidrieras y Dino Bruzzone estrenará el lunes la nueva de Hermès
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Una marca de lujo, una vidriera y una propuesta artística basada en la figura femenina de los cómics de los años 50. Pasado mañana, quien pase caminando por la esquina de Ayacucho y Alvear, podrá observar en vivo y en directo el resultado del intercambio entre moda y arte contemporáneo.
Sí, el arte moderno puede encontrarse en cualquier parte, incluso, detrás de un escaparate. Sólo basta con aguzar la mirada y encontrar, por ejemplo, que aquella cartera de lujo forma parte de una puesta mucho más compleja que la simple exhibición de un objeto o prenda de vestir para la venta.
A nivel mundial, una de las tiendas que apuesta de manera constante por la intervención artística de sus vidrieras es la francesa Hermès, que convoca aquí y en todo el mundo, a reconocidos artistas para hacer instalaciones en sus locales. Valor agregado y diferenciación son los motivos que impulsan a aportar por artistas para armar las vidrieras.
En Argentina, Luna Paiva fue la encargada de inaugurar la vitrina de las firma cuando Hermès se mudó a la mítica esquina de Ayacucho y Alvear. Y pasado mañana será el turno de develar lo que Dino Bruzzone, arquitecto y reconocido artista plástico, exhibirá detrás del vidrio de una de las firmas de lujo más reconocidas a nivel mundial.
Hace exactamente un año, la carpeta con su trabajo llegó a las manos de la referente visual de Hermès París, Natasha Prihnenko, que se tomó un avión rumbo a Buenos Aires y visitó a Bruzzone en su taller para ver de qué manera eso que había visto plasmado en una carpeta podía cobrar vida detrás de la vidriera.
"Mi obra siempre estuvo basada en la construcción de una maqueta y su posterior toma fotográfica, pero toda maqueta implica la posibilidad de convertirse en un espacio real, eso siempre me sedujo y ese fue el desafío que me llevo a intentar convertir una maqueta en una escenografía de escala natural". explica Bruzzone.
Cruces inquietantes
El intercambio entre arte y moda es casi una constante, y la comunicación entre ambos mundos suele ser fluida. "Las referencias abundan -dice Bruzzone-. Dalí, Picasso, Elsa Shiappareli, Andy Warhol, Vanessa Beecroft... Las vitrinas de artistas significan un interesante intercambio y los cruces pueden ser inquietantes."
Amazon in Space es el nombre de la obra que desde hoy, y durante todo este fin de semana, Bruzzone estará montando sin descanso para que pasado mañana pueda admirarse desde la calle. "Es una propuesta lúdica, inspirada en aquellos cómics utópicos de los 50. La visión de los cómics futuristas de esos años mucho tenía que ver con la figura de la mujer en relación de complementariedad con el hombre. Los dos juntos, salvando al mundo. Un mundo que se construye y tiene nuevos héroes, heroínas y valores".
Trabajar en una vidriera puede tener limitaciones, pero también grandes posibilidades estéticas. "Las limitaciones tenían que ver con cómo adaptarse a las características de la vidriera y del edificio de Alvear y Ayacucho, por un lado, y en cómo mostrar los productos de Hermès en sintonía con los cómics -cuenta Bruzzone-. Pero el hecho de trabajar en otra escala permite un mejor manejo de las luces y de las profundidades." Es que uno de los desafíos de esta puesta fue lograr un efecto 3D.
Con una propuesta totalmente diferente, en la que se recreaba un paisaje selvático con fotos a gran escala, Luna Paiva, su antecesora en la vidriera de la casa francesa, explica que lo interesante de intervenir un escaparate está su concepto mismo como lugar de exhibición.
"Es un espacio interesante, donde la gente que pasa caminando tiene la posibilidad de detenerse y ver una obra de arte sin necesidad de entrar ni de pagar por eso. La vidriera da mucha visibilidad, en el sentido de acceso al arte. Todo el mundo puede admirarlo", dice Paiva, que destacó la libertad con la que pudo trabajar.
"Presenté una propuesta, la tomaron y la pude desarrollar libremente. Fueron meses de mucho trabajo, en los que iba mostrando el avance. Tal vez en lo único que intervenían era en el diálogo entre la obra y sus productos porque tiene que haber un equilibrio, que todo su luzca: ni que la obra de arte opaque a los productos ni que los productos opaquen a la obra de arte".
Después de esa primera intervención, Paiva recibió propuestas de varias firmas para armar sus vidrieras. Y también de Hermès, pero para intervenir escaparates de otras partes del mundo, un desafío que seduce mucho a la artista.
La idea de caducidad, de finitud, es otra de las características a tener en cuenta cuando se interviene una vidriera. Pero lejos de ser una limitación, Bruzzone lo ve como una posibilidad de "jugarse más".
"No es una limitación, todo lo contrario, da más libertad y espontaneidad a la obra y finalmente esa libertad se ve reflejada en el resultado final."






