La música hostil

Una reciente investigación parece confirmar un vínculo estrecho entre las letras de canciones violentas y el incremento de la agresividad entre los jóvenes
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25 de mayo de 2003  

Mientras cunden los debates acerca del rol potencial que podrían desempeñar las canciones agresivas, su relación con el mecanismo de catarsis y el desarrollo de personalidades agresivas un estudio publicado recientemente por dos investigadores de la Universidad de Iowa, Craig Anderson y Nicholas Carnagey y Janie Eubanks, de Texas, afirma que escuchar canciones con letras violentas provoca un incremento de ideas y sentimientos hostiles.

El tema despierta mucha preocupación en Estados Unidos, al punto de impulsar la creación de una institución, formada por padres, que ha conseguido que se rotulen específicamente todos los productos musicales cuyas letras contengan altos niveles de hostilidad, agresividad y violencia. Además, mucha gente se concentra en estudiar los efectos potenciales y menos evidentes de escuchar con regularidad ese tipo de canciones: de hecho, un corpus de investigación científica, producto de cuatro décadas de estudio, respalda la hipótesis de que la exposición a la violencia se relaciona causalmente con las manifestaciones agresivas, tanto a corto como a largo plazo.

El estudio señala, sin embargo, que entre gran parte del público y algunos especialistas persiste la creencia en la antigua teoría de la catarsis –la hipótesis que sostiene que experimentar y expresar las ideas, sentimientos y emociones hostiles evitará más tarde la recaída en esas mismas ideas, sentimientos y emociones–. Esta antigua idea griega, popularizada más tarde por Breuer y Freud, afirma que los impulsos agresivos pueden reducirse si se observa, se lee o se canta sobre la furia y la agresión, comportándose de este modo de manera agresiva, pero solamente en el plano simbólico. Pero, aunque la hipótesis de la catarsis ha sido explorada en diversos medios como la televisión, el cine o los juegos informáticos, hasta el momento no se habían realizado investigaciones contundentes en el campo de las letras de canciones.

Por cierto, existen grandes diferencias entre ver la violencia por televisión y escuchar las letras de la música popular. Una de ellas es la presencia o ausencia del componente visual, que vuelve muy claro y gráfico el modelo de violencia. En realidad, se ha comprobado que el contenido agresivo de las canciones populares (cuando no están acompañadas por un video ad hoc) sólo es discernible para un oyente atento, y que los jóvenes que pasan mucho tiempo escuchando canciones populares le prestan mucha más atención a la música que a las letras. Por añadidura, muchos temas de rock tienen letras tan embrolladas que hasta llegan a suscitar debates en cuanto a su significado.

No obstante, existen razones muy válidas para preocuparse por los efectos dañosos de las letras de canciones violentas. Numerosas experiencias han demostrado que las palabras agresivas pueden estimular pensamientos, percepciones y conductas igualmente agresivas. Y, peor aún, se ha comprobado que esos efectos pueden producirse incluso cuando el estímulo no ha sido reconocido de manera consciente, ya que es reforzado por la repetición en los casos en que las canciones tienen éxito o "se ponen de moda".

Sentido del humor

Los investigadores condujeron una serie de cinco experimentos que involucró a quinientos estudiantes universitarios, con el objeto de cuantificar el nivel de agresión, tanto en ideas como en actitudes, tras haberles hecho escuchar, por ejemplo, una secuencia de canciones de rock.

En principio, se constató una correlación entre los estudiantes que preferían el rap o el heavy metal y las actitudes más hostiles y antisociales, e incluso un desempeño académico más pobre, con mayores problemas de conducta.

Los investigadores contemplaron también la incidencia de dos variables que pueden ejercer importantes efectos moderadores en la agresividad generada por las letras de canciones violentas: los rasgos agresivos de cada personalidad y las letras de canciones que, a pesar de sus niveles de violencia, hacen uso del sentido del humor. Tomar en cuenta los rasgos hostiles de cada personalidad incorpora a la experiencia las diferencias individuales, que determinan las diferentes reacciones y niveles de agresividad. Las personalidades agresivas, según se ha comprobado, tienen mayor tendencia a esperar que los demás resuelvan sus problemas por medios hostiles, y a ver todo tipo de interacción interpersonal como un enfrentamiento hostil.

En cuanto a la segunda variable, dos de los experimentos hicieron uso de letras de canciones que incluían ideas violentas, pero también sentido del humor. Los investigadores constataron que los estudiantes expuestos a esta clase de canciones manifestaron niveles de hostilidad más bajos que los expuestos a canciones en las que la violencia aparecía en estado puro, sin la elaboración compensadora de la ironía o el sentido del humor.

El trabajo de Anderson, Carnagey y Eubanks, publicado recientemente en The Journal of Personality and Social Psychology, parece confirmar la relación existente entre la violencia de las letras de las canciones y el aumento de las actitudes agresivas en los jóvenes, pero no afirma que las canciones violentas puedan continuar ejerciendo ese mismo efecto a largo plazo. Deja en claro, no obstante, que las letras de canciones con altos niveles de violencia no ofrecen, en ningún caso, una vía de escape catártica (es decir, simbólica) de los impulsos agresivos.

  • Para saber más: www.apa.org
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