La nueva autoayuda. Disparen contra los libros de smart-thinking
L receta no es difícil. Primero, elegir un tema y bautizarlo con un "efecto X", donde "X" sea, en lo posible, una palabra ganchera para el lector. El fenómeno debería encerrar una conclusión contraintuitiva ("todo lo que pensábamos sobre este tema estaba mal"), pero también puede ser una verdad de Perogrullo disfrazada de moraleja. Es importante conseguir un científico de alguna universidad más o menos seria (un neurocientífico, un psicólogo, un economista) para que respalde ese "efecto" con algún experimento de laboratorio. Sazonar a gusto con anécdotas, referencias pop a series de TV, más estudios científicos, historias de éxitos empresariales (esto es importante para el circuito de charlas corporativas) y buena prosa. Cuando la mezcla esté lo suficientemente espesa y sabrosa, servir en unas 240 páginas con un lindo diseño de tapa.
El género que se conoce como "literaturade smart-thinking ", basado en la divulgación científica con "mensajes de utilidad práctica" para la vida cotidiana y los negocios, estalló en los últimos diez años. Con el éxito llegaron las críticas: sus detractores aseguran que se trata de una categoría agotada, repleta de falacias, lugares comunes y errores groseros. Lo llaman, despectivamente, "el efecto-efecto", "literatura de aeropuertos" o "nueva autoayuda". El misil más reciente contra el smart-thinking se disparó diez días atrás: la crítica masacró al último libro de Malcolm Gladwell, David and Goliath: Underdogs, Misfits and the Art of Battling Giants (aún no traducido). "Ganar es mejor que perder, y otras ideas de pensamiento contraintuitivo -se burló el semanario inglés The Economist-.Tiene tantas novedades como una galletita de la suerte de un restaurante chino. Mejor lea otra cosa." Gladwell es el cardenal supremo de este género, con millones de ejemplares vendidos de los libros Blink, Tipping Point, Lo que el perro vio y Outliers .
Además de ser un muy buen escritor, Gladwell es considerado por sus colegas una persona honesta: en su página hay un texto en el que el redactor más famoso de The New Yorker blanquea sus actividades de consultoría y cuenta qué recaudos toma para que no se le generen conflictos de intereses a la hora de escribir historias. No sucedió lo mismo con algunos de sus imitadores. El año pasado, Imagina , el tercer libro de Jonah Lehrer (periodista de Wired y The New Yorker que había triunfado con Cómo decidimos y Proust fue un neurocientífico ) fue retirado de las librerías por orden de la editorial, luego de que explotara un escándalo por "autoplagio" (Lehrer repetía párrafos textuales de notas y libros anteriores, propios).
"La literatura smart-thinking representa la autoayuda contemporánea, tal vez más formateada con una base científica. Si esto ayuda a la gente a orientarse, o a ordenar sus pensamientos, bienvenido sea", opina Diego Golombek, biólogo, divulgador, director de la colección Ciencia que Ladra , de Siglo XXI y columnista de la nacion Revista. Y agrega: "Si se basa en estudios cognitivos y no recurre a hablar en difícil para impresionar, siempre será mejor que las pseudociencias o chantadas que apuntan a secretos cósmicos y oráculos".
En términos más amplios, Carlos Pérez, creativo y director de la agencia de publicidad BBDO, sostiene: "El mantra de la tecnología [¿cómo podemos mejorar la vida de la gente?] ha sido tomado por el smart-thinking . En ese sentido, juega un papel positivo. Primero, como articulador de la ciencia con el saber masivo-popular. Segundo, como método de abordaje de la realidad: cualquier dilema puede ser resuelto con innovación".
El ataque contra esta categoría de "divulgación liviana con mensaje" incluye varios frentes. Entre ellos:
Anecdotario forzado : es una de las mayores críticas al último libro de Gladwell, que selecciona historias algo tiradas de los pelos para reforzar su idea central del triunfo de los débiles, como la de un abogado exitoso que tiene dislexia, "lo cual lo entrenó para escuchar mejor".
Errores científicos : los best sellers de smart-thinking están escritos, en general, por periodistas que deben lidiar con cuestiones científicas complejas, de neurociencias, biología, física u otros campos, lo cual lleva a que sea más probable que se escapen errores.
Ideas vagas y ambiguas : un reciente artículo de Thomas Frank, escritor especializado en historia de las ideas y de la cultura, publicado por la revista Harpers, lleva el título provocativo de "Las charlas TED te están mintiendo". Frank le pega a la "promoción de la creatividad", un género al que considera vago y ambiguo, repleto de "psicólogos pop que dan claves para liberar a nuestro Miles Davis interior".
Lugares comunes : Frank asegura que este género ya se está mordiendo la cola con ejemplos que se repiten, como la invención del post-it en 3M o cómo Bob Dylan compuso "Like a Rolling Stone". "Es muy paradójico que los autores que llaman a pensar fuera de la caja sean los que menos lo hacen", plantea.
¿Qué sucede en la Argentina con estos libros? "Aquí el fenómeno está empezando, con buenos y serios exponentes [como el gran éxito de ÁgilMente, de Estanislao Bachrach, o el libro sobre las emociones, de Fros Campelo], con notable respuesta de público", asegura Golombek. "El género puede ser, también, una veta para la comunicación de la ciencia, con el agregado de que apunte a necesidades personales."
Para Silvia Itkin, directora de Ediciones B, "en el mercado editorial argentino, un libro de smart-thinking está anclado todavía en el nicho de libros de empresa que en un fenómeno masivo. Se está produciendo un desplazamiento de la autoayuda al coaching , al libro de ideas para vivir mejor o para dar vuelta patrones de comportamiento o hábitos".
A pesar de las críticas, los primeros reportes de ventas del nuevo libro de Gladwell son buenos. Al final del día, la discusión sobre smart-thinking no tiene ganadores y perdedores claros porque el blanco es móvil: todo depende de con qué lo comparemos. En una nota escrita semanas atrás para esta misma sección sobre el fenómeno TED, el experto en educación del Cippec Axel Rivas planteaba que las charlas conllevan los riesgos de "simplificación, fugacidad y exageraciones. Pero es más importante lo que aportan: inspiración y pasión por aprender". Un libro de Gladwell podrá ser menos profundo que un paper especializado, pero amplía el ancho de banda de intereses por temáticas científicas que luego pueden profundizarse, y llega a un público que de otra forma jamás se enteraría de que existen. Encima, está bien escrito y es entretenido. Si el plato es rico, ¿cuál es el problema con las recetas?
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