Son padre e hijo y van en moto de Córdoba a Estados Unidos a ver el Mundial: “Hay que animarse”
Tras vender su auto para financiar el viaje, Tony emprendió junto a su papá Daniel una aventura por las rutas de todo el continente para llegar al debut de la Selección en Kansas; conocé su historia
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Ya comenzó la locura mundialista, pero la cita deportiva no solo se trata de los jugadores y de los resultados, sino también de las historias de la gente que rodea al fútbol. Tony (25) junto a su padre Daniel (63) emprendieron un largo viaje en moto de unos 30.000 kilómetros para unir Córdoba con Estados Unidos para ver el debut de la Scaloneta. En la cuenta @rutaalmundial, que ya tiene más de 43,9 mil seguidores, muestran todo su periplo, que ya incluyó desde dormir a la intemperie en la Puna argentina hasta tomar cerveza en playas paradisíacas colombianas. “Ver a la Selección es cumplir un sueño”, aseguró el hijo en diálogo con LA NACION desde Panamá.

La pasión por las motos, el motor de su viaje
Tony y Daniel son fanáticos de las motos y siempre que pueden hacen escapadas por su provincia, pero la colosal idea de cruzar el continente entero surgió del joven, que se dedica al rubro inmobiliario. “Venía con la idea hacer un viaje largo hasta Alaska. Cuando se lo conté a mi papá me dijo que a él gustaría pero me pidió cambiar el formato: vamos a Estados Unidos y vamos a ver el mundial”, comentó.
Hace un año, Tony empezó con la organización de este viaje que incluyó vender su auto y usar sus ahorros para poder financiarlo. Tanto para él como para su padre será el trayecto más largo que hayan realizado. Tony hizo unos 3000 kilómetros a Chile una vez, mientras que su padre recorrió unos 8000 kilómetros a Machu Picchu hace unos años.

Ahora se proponen hacer unos 30.000 kilómetros. Su itinerario empezó en Córdoba Capital: de allí salieron por el norte de Argentina hasta Chile y luego Perú. Avanzaron por la costa peruana hasta Ecuador y arribaron a Colombia. En Bogotá dejaron las motos para que sean llevadas en vuelo hasta Panamá y ellos cruzaron en un pequeño barco de seis días hasta tierras panameñas.
Obviamente, este largo trayecto en moto por Latinoamérica, que recuerda al que hizo el Che Guevara en 1952, los dejó maravillados. “Quedamos enamorados de Ecuador, es un país bellísimo... ¡la gente! Ya tengo ganas de volver. Quedamos encantados, particularmente con la ciudad de Cuenca, me hizo acordar a Córdoba”, contó Tony.

Padre e hijo se definen como amantes de la aventura y buscadores de lugares únicos, por eso disfrutan de esta travesía en moto que los pone a prueba. “En la Puna nos equivocamos de camino y se nos vino la noche encima. No quedó otra opción que dormir a la intemperie, no teníamos ni carpa, ni agua, ni comida. Pasamos mucho frío”, rememoró Tony entre risas, dejando en evidencia el disfrute de este estilo de viaje.
Pero así como hay momento bajos, hay momentos altos. En Colombia se dieron el lujo de ir a playas paradisíacas en Cartagena donde pudieron disfrutar del mar, cerveza y amigos que se hicieron en el camino. “Una de las cosas más lindas son las personas que te cruzas. Siempre nos llevamos una sorpresa, es algo lindo. Hay vínculos que te quedan, hice una amistad hermosa con unos ingleses y neerlandeses”, contó el joven de 25 años.

Cómo sigue el viaje: la ilusión del Mundial
Tony y Daniel están actualmente en Centroamérica y su próximo destino se va buscando sobre la marcha. “Hasta hace muy poquito no habíamos definido exactamente cómo iba a ser el resto del viaje. La verdad es que lo vamos viendo día a día porque es muy difícil planificar. Ya nos pasó de planificar a cinco días para adelante y tener que cambiar todo. En Centroamérica no hay plan, vamos a ir viendo”, contó Tony desde la habitación de su hotel en Panamá.

Lo que si definieron fue que una vez que lleguen a México subirán por el lado del Pacífico con el objetivo de cruzar en un ferry desde Sinaloa hasta Baja California y entrar por Tijuana a San Diego, Estados Unidos. Luego emprenderán un viaje hacia el centro del país, más precisamente hasta la ciudad de Kansas City, en Misuri, para llegar al debut de Argentina el 16 junio vs Argelia.
Si bien son aventureros para las motos, en cuanto a los futbolístico mantienen la cautela. “Para nosotros ver jugar a la Selección es un sueño. Somos personas del día a día, como hacemos con la moto, entonces en el Mundial tenemos muchísima fe en nuestro equipo y tenemos mucha ganas de ganar, pero no quiero pronosticar ningún resultado”, aseguró Tony.
Un viaje que fortalece el vínculo de padre e hijo
Más allá del objetivo de llegar al Mundial, este recorrido de miles de kilómetros en solitario entre padre e hijo funciona como una reafirmación de su vínculo, como una prueba que no es para cualquiera. “Cuando el viaje se volvió realidad muchos se quisieron sumar pero realmente con la única persona que hubiera hecho un viaje así es mi papá”, señaló.

“Tenemos una relación excelente, nos reímos todos los días: en los peores momentos cuando está todo mal y también cuando está todo bien. Nos damos nuestro espacio, cuando uno se queda descansando el otro se va a pasear. No nos ponemos presiones”, agregó.
Como la pelota une a millones de padres e hijos en Argentina, la moto funciona como un nexo entre Tony y Daniel. “Hay una gran parte del viaje que no es disfrute puro, son muchas horas en ruta pero a nosotros nos encanta andar en moto, nos encanta hacer curvas”, destacó el hijo y, fiel a su estilo, reconoce que con su padre tienen un solo dogma en este viaje: “Lo importante es que nuestras motos duerman en un lugar seguro, el resto, vemos”.
En ese sentido, reconoció que el único “lado B” de este tipo de travesía es el cruce de las fronteras. “Siempre hay algo que falta, hay algo que hay que sentarse con el celu, es un pequeño estrés que vivimos constantemente”, comentó.

La explosión en redes y su mensaje a los seguidores
Como muchas cuentas de Instagram, la masividad de @rutaalmundial se dio de manera fortuita. “Pensé en documentar el viaje como algo personal, me daba mucha ilusión poder mostrarle esto a mi familia y quien te dice en unos años a mis hijos. Pero mis amigos me convencieron que lo empiece a subir a las redes, que podía interesar”, contó Tony que es el encargado de filmar en primera persona el viaje. Con una voz en off e imágenes de los distintos destinos, el joven va relatando todo su periplo en los reels.
Así, poco a poco miles de seguidores se fueron sumando a la cuenta, convocados por las aventuras de padre e hijo. “No hay ningún objetivo atrás de mis redes, no quiero ser influencer, simplemente quiero mostrar el viaje a mi manera”, aseguró Tony que, sin buscarlo, terminó conquistando a la audiencia con su tono directo y los paisajes latinoamericanos.

La comunidad virtual ya se hizo sentir para estos viajeros y creadores de contenido. “Es hermoso los que se suman y acompañan, eso me motivó a seguir haciéndolo. Es muchísima la cantidad de amor que recibimos en redes, mensajes de cariño, gente que se ofrece a hospedarnos. Es por lejos lo que más me interesa de las redes”, aseguró Tony.

A mitad de camino del sueño de llegar al Mundial, Tony reflexionó sobre lo que significó para él emprender esta aventura y se esperanzó con ser un ejemplo para otros. “Es animarse. Cuando uno planea algo tan grande a veces la cabeza se quiere frenar, pero hay que animarse a salir de la zona de confort. Lo que hizo que todo se haga realidad fue que me animé siguiendo una pasión y un sueño“, concluyó.
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