La nueva urbanidad. Una oportunidad para las ciudades post coronavirus

Fuente: LA NACION - Crédito: La Nacion
(0)
15 de mayo de 2020  • 11:51

"Una era construye ciudades, una hora las destruye". La frase de Séneca se reproduce en los feeds de Instagram como una premonición. Parece que el filósofo estoico se refería a los incendios que acechaban a la antigua Roma, pero sirve igual para resumir una sensación que nos invade a todos: el coronavirus fulminó la vida urbana tal como la conocemos.

Si esto fuera un terremoto, los que vivimos en grandes ciudades estamos justo en el epicentro: el 95% de los infectados contrajo el virus en áreas urbanas según las cifras de ONU Hábitat. Con una responsabilidad colectiva inusitada, estamos intentando evitar los derrumbes -sanitarios, económicos y hasta psicológicos-, pero la peste sacudirá los cimientos de nuestro estilo de vida citadino. De hecho, ya lo está haciendo.

Y mientras empezamos a construir una nueva normalidad, los especialistas que se dedican a pensar el futuro urbano se ilusionan con una paradoja: que la crisis pueda acelerar transformaciones radicales que ya se vienen probando en algunas ciudades modelo. La oportunidad, aseguran, es única: somos forzados protagonistas de un masivo experimento sobre cómo sería una vida urbana más saludable, inclusiva y sustentable. Una nueva urbanidad.

Por lo pronto, ideas valientes que hace unos meses hubieran sido tildadas de excéntricas, ahora son tenidas en cuenta incluso por los gobiernos más reaccionarios. "Es muy probable que en pocas semanas veamos implementarse políticas urbanas que hubiera tomado años poder llevar a la práctica", dice a LA NACIÓN el arquitecto y urbanista Gabriel Lanfranchi, director del Posgrado de Urbanismo Metropolitano de la Universidad de Buenos Aires e investigador de CIPPEC.

Al respecto, un caso emblemático es el del transporte. Con las calles vacías, todos pudimos tomar dimensión de la cantidad de espacio que ocupan los autos en las ciudades. Y de la contaminación ambiental y auditiva que generan. Eso, sumado al peligro de contagio en trenes y subtes, llevó a que muchas ciudades se animen a implementar medidas para devolverle la ciudad al peatón. Milán, pese al lobby de las automotrices italianas, destinará 35 kilómetros de sus calles a bicicletas y peatones. Más acá, Bogotá ya anunció que duplicará su de por sí extensa red de ciclovías.

El gobierno porteño está haciendo lo propio. No levantó la cuarentena pero esta semana autorizó el uso de las Ecobicis y de los monopatines -segunda oportunidad para estas apps- con la idea de descomprimir el transporte público. Buenos Aires no se convertirá súbitamente en Amsterdam o Copenhague, pero los urbanistas creen que bien puede aprovechar la crisis para incorporar el uso de la bici a su idiosincrasia. El clima templado y la llanura, ideales para pedalear, ya los tiene.

Otra tendencia sustentable que podría afianzarse en estos tiempos excepcionales son las supermanzanas. Creadas por el revolucionario urbanista Salvador Rueda, ex director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, estas áreas de 4 x 4 manzanas ponen el foco en el bienestar del vecino. Son espacios en donde las avenidas exteriores concentran los colectivos y los autos, mientras que las calles interiores quedan reservadas para el peatón y la bicicleta, que circulan entre espacios verdes, juegos y comercios. Los expertos coinciden en que Buenos Aires tiene las condiciones ideales para adoptar el innovador sistema. Así lo confirmó el propio Rueda, que en 2018 hizo un estudio de factibilidad de supermanzanas por encargo del gobierno porteño. Pasó lo esperable: el proyecto tuvo muchos rechazos y nunca se implementó. Claro, era la vieja normalidad

Por otra parte, algunos hábitos de consumo urbanos ya estaban en desuso antes del coronavirus. La cuarentena simplemente les dio el golpe de gracia. Días atrás la revista The Economist hacía una "Oda a los shoppings" y se preguntaba si los grandes centros comerciales -"la respuesta de Estados Unidos a las catedrales europeas"- sobrevivirán a la era post pandemia. Todo indica que les llegó la hora de volver a brillar a los mercados barriales. Otras costumbres estaban en plena mutación, como la forma en que vemos películas. Con las grandes salas cerradas, las plataformas de streaming hacen malabares para mantener actualizados sus contenidos. Y debido al distanciamiento social hasta parece resurgir un clásico: el auto-cine.

En muchos casos, la pandemia desnudó las serias falencias que tienen las ciudades. En Buenos Aires, por ejemplo, la cuarentena puso en evidencia el déficit ya crónico de espacios verdes que sufren la gran mayoría de los barrios porteños. También el estallido de contagios en las villas obligó a dejar de darle la espalda a estos asentamientos. "Esta crisis refuerza el concepto de sustentabilidad social para no dejar a nadie atrás. El derecho a la ciudad espero que haya llegado para quedarse", sostiene Tino Lutteral, emprendedor social y fundador de la desarrolladora Nuevo Urbanismo. Y agrega: "La base de la pirámide tendrá finalmente relevancia. Los asentamiento deberán integrarse a la ciudad formal. Hemos aprendido a la fuerza que si no nos cuidamos entre todos, no sobrevivimos. Así, el cuidado asume la doble función de prevención de daños futuros y regeneración de daños pasados."

En medio de las dificultades que genera, la cuarentena es a la vez un laboratorio en tiempo real sobre un futuro urbano más sustentable. Algunos de estos nuevos hábitos serán temporales. Pero otros -de nosotros depende-, se convertirán en permanentes para dar forma a una nueva urbanidad. ^^^

El autor es periodista especializado en sustentabilidad y fundador de www.Aconcagua.lat

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.