
La popstar que no existe
Hatsune Miku es la popstar más famosa del Japón. Fue telonera de Lady Gaga y grabó con Pharrell Williams. Tiene el pelo tan largo que llega a los tobillos y es de un color cian imposible. Mide 1,58, pesa 42 kilos y, con la misma lógica de las divas veteranas que se eternizan en una edad hormonalmente activa, tiene 16 años… desde hace siete. Hatsune Miku es la artista más vendedora en la Isla del Sol Naciente, donde el J-Pop exporta hacia toda Asia un concepto que se conoce como cool Japan: si en la segunda mitad del siglo XX se cansó de vender televisores, computadoras o walkmans, ahora el imperio quiere ofrecer contenidos. Hatsune Miku es ese eslabón perdido entre el hardware y el software porque no existe: es un holograma. Y ahí donde su nombre en japonés pueda traducirse como primer sonido del futuro, para muchos es la salvación del pop.
"¿Es el fin de la música tal como la conocemos?", se preguntó el diario The New York Times el día después de que Hatsune Miku se presentara en el late show de David Letterman, provocando una excitación comparable a la de aquella noche en que los Beatles tocaron en el programa de Ed Sullivan: si en 1964 los ingleses iniciaron la invasión musical británica en los Estados Unidos, cincuenta años más tarde se declara el desembarco nipón. Proyectada en 3D sobre una pantalla de vidrio transparente, Hatsune Miku se mueve con sensualidad robótica mientras hordas de adolescentes fanáticos gritan en la puerta del teatro Ed Sullivan sobre la avenida Broadway, donde justamente se graba el show de Letterman: hermosa parábola de la cultura pop. Creada por la corporación Crypton, que se convirtió en una de las más lucrativas en la industria del entretenimiento, es el avatar de un software de voces sintetizadas llamado Vocaloid, algo así como una computadora cantante que tiene la imagen de una heroína de animé: la silueta estilizada, los ojos redondos, el cabello lacio. Cualquiera puede escribir una canción y lograr que ella la interprete. Como popstar, Hatsune Miku tiene sus hits superventasy reúne multitudes cada vez que canta "en vivo" en un estadio. Entre recitales holográmicos, merchandising de todo tipo y discos transmitidos por streaming, una fantasía de época: desmaterialización y omnipresencia.
El fenómeno asiático debutó en la sala Hammer-stein Ballroom de Nueva York hace algunas semanas y cualquier observador atento pudo intuir las diferencias con otras estrellas: no exige frutas exóticas para su camarín, no tiene problemas con las drogas, no padece romances turbulentos ni pide aumentos en las regalías. Apenas necesita un enchufe (y que no se cuelgue el sistema). Ahí donde Tupac Shakur, Frank Sinatra o Michael Jackson se convirtieron en hologramas como zombis devueltos a la vida después de sus muertes, Hatsune Miku nació digital. Y con su llegada al mundo alumbró la respuesta salvadora para el dilema de las agónicas discográficas: ¿una Britney Spears virtual podrá ser más lucrativa y menos conflictiva que una Britney Spears real? Sí.
Con todas sus japonerías, Hatsune Miku encarna una nueva clase de estrellato popular y anuncia el advenimiento de una era poshumana. Siempre que Justin Bieber aparezca en un portal de chimentos, sus productores alentarán la fantasía de crear un doble cibernético del astro malogrado que, como todos los humanos, es falible. Mientras tanto, los adolescentes alientan la rivalidad entre dos mundos, el real y el virtual, y levantan sus pulgares al video donde Hatsune Miku, aun sumisa como una geisha, provoca a Gaga, Britney, Justin y todos los popstars de carne, hueso y sangre: "Mírenme: tengo millones de fans y ni siquiera existo".n
CINCO DISCOS QUE MARCAN LA ERA 2.0 DEL POP
- Innocence, U2
Una invasión en los celulares: la banda de Bono irritó a los dueños de iPhones al instalar su último disco de manera compulsiva y gratuita. Ni siquiera regalado.
- Beyoncé, Beyoncé
A fines de 2013, la popstar estrenó su quinto álbum en la tienda iTunes sin ningún tipo de anuncio y con un video para cada tema. Ahora presentó una versión premium en Spotify.
- Magna Carta… Holy Grail, Jay Z
Con la misma inspiración de su esposa Beyoncé, el capo del rap lanzó su LP con un formato similar… pero en la competencia: a través de una app para usuarios de Samsung.
- The Slip, Nine Inch Nails
Tal vez como una réplica a la campaña legalista de Metallica, la banda de Trent Reznor alentó a compartir, remixar y piratear su disco, con un lema: Corre por nuestra cuenta.
- In Rainbows, Radiohead
En 2007, una revolución a la gorra: el grupo de Thom Yorke presentó su disco en Internet con el precio a elección del público. El promedio que se pagó: 4 libras (unos 54 pesos).






