
La primera mirada
Después de treinta años, Diana Frey se anima a exponer sus fotos
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omo tantas otras vidas profesionales, la de Diana Frey transitó caminos muchas veces inesperados, caminos que en un momento parecían truncos y que, de pronto, despejado el horizonte, volvieron a abrirse.
Treinta años atrás, como parte de un trabajo práctico para el curso de fotografía que por entonces estaba tomando, Frey (Buenos Aires, 1944) se coló por las salas, patios y corredores de un hogar de ancianos con la lente en guardia. Nunca hubiera imaginado que el edificio del asilo -el Hogar de Ancianos Gobernador Viamonte- sería con el tiempo, y remodelaciones mediante, la sede del Centro Cultural Recoleta. Y menos aún que las fotos que resultaron de esa incursión colgarían de las mismas paredes que ella había captado, con otra mirada, a través de su lente de joven amateur. La vida tuvo sus vueltas para Diana porque, una vez acabado el curso, estudió cine y teatro, y terminó dedicándose a la producción de films y series televisivas. La Raulito (1974), Esperando la carroza (1985), The Tango Lesson (1996) y muchos otros títulos no la alejaron del todo de la fotografía -en algunos casos ella realiza el scouting (relevamiento fotográfico de lugares donde rodar las películas)-, pero dejaron sin continuidad el trabajo fotográfico autoral encarado como profesión.
Lo más sorprendente es que la serie de fotografías sobre el asilo esperara tres décadas para mostrar su calidad poco habitual. Incertidumbres del artista excesivamente autocrítico que desembocan en una demora casi inexcusable. Serie de alto vuelo tanto por los desolados retratos de hombres y mujeres que no esperan sino la muerte como por las imágenes de los distintos ambientes del tétrico edificio. De estas últimas destacan, entre otras, las tres tomas del comedor vacío, en el que decenas de hogazas de pan se distribuyen ordenadamente sobre los tablones y, junto con la luz que penetra oblicuamente en el salón, forman una escena de gran plasticidad y duro lirismo.
Frey elaboró una suerte de ensayo fotográfico en el que, sin embargo, no hubo casi contacto entre fotógrafa y fotografiados. Un veloz recorrido iniciado y concluido en un fin de semana, del que surgió la exorbitante suma de setenta imágenes. De éstas, 47 participan de la exposición.
Al valor estrictamente estético se agrega el documental, ya que las obras reflejan bastante exhaustivamente la arquitectura del edificio, el clima del lugar, las condiciones de vida de los ancianos; en resumen, el perfil de una institución asistencial pública de la época. La autora anota, además: "Las fotos hablan del vendaval político del gobierno de Onganía y de todo lo que vino después". Efectivamente, los hippies de la plaza vecina representaban la transgresión juvenil que tanto temían los guardianes del orden establecido.
Luego de esta tardía muestra primeriza, dan ganas de ver muchos más trabajos de Frey.
Diana Frey. Fotografías. Hasta el 28 del actual, en el Centro Cultural Recoleta. Junín 1930. Tel. 4803-1041. Martes a viernes, de 14 a 21; sábados y domingos, de 10 a 21. Gratis.





