
La revolución de un aristócrata del rock
En 1995 pocas personas tenían email en la Argentina. Internet comenzaba a ser una realidad, pero sólo en las universidades, pues ese año recién se pusieron a la venta las primeras conexiones comerciales. Aún faltaban años para que el primer programa de chat popular, el ICQ, se pusiera de moda, y los celulares todavía llevaban una larga antena que permitía sólo dos cosas: hacer y recibir llamadas. Soda Stereo sacaba ese año Sueño Stereo, el que sería su último disco de estudio y que la mayoría de sus fans escucharían en cassette.
Steve Jobs todavía estaba alejado de Apple y faltaba mucho para que se convirtiera en el gurú de la era digital, aunque ese año celebrara el estreno de Toy Story, el primer gran éxito de Pixar, la compañía que refundó. Las "Mac" entonces eran usadas por profesionales, pero perdían terreno ante el avance de las PC en los hogares, provistas del nuevo Windows 95, que reemplazaba al viejo sistema MS-DOS. Un mundo nuevo todavía estaba gestándose y, aunque ya se oteaba en el horizonte, sus formas sólo se dejaban adivinar para los más visionarios, los capaces de divisar con claridad entre la niebla de la innovación, ese brumoso territorio donde todo se transforma y algo muere para que algo nazca.
Charly Alberti era uno de ellos. El baterista de Soda llevaba una década utilizando su Macintosh para sumar tecnología al sonido del grupo y Comfort y Música Para Volar, el disco que recopilaba una de las últimas giras antes de la separación, fue
el primer CD en español mejorado enteramente con Mac. En 1995, cuando nadie hablaba de Apple como hoy, Charly llevó a la empresa de la manzanita una propuesta para crear una plataforma oficial que difundiera y posicionara a la marca en Buenos Aires. Para ello fundó en 1996 Cybrel Digital Entertainment y en apenas cuatro meses Apple estaba entre las 25 empresas con mejor presencia en los medios.
Veinte años después, Charly sigue siendo un visionario. Consciente del daño que el hombre y la economía no sustentable
le está causando al planeta, creó la fundación Revolución 21 para contribuir a la compresión de la crisis climática y proponer medidas a la altura del desafío que representa para la Humanidad. Para ello reunió a un equipo multidisciplinario que tienen a la tecnología y el diseño de ideas como sus mejores aliados.
Charly Alberti vuelve a alumbrar el camino. Hoy más que nunca debemos escucharlo.







