
La tendencia del "explicacionismo"
Los padres explican demasiado a sus hijos. Lo hacen de buena fe, creyendo que es importante que el hijo entienda el porqué de absolutamente todo aquello que se le indica y ordena. La intención es encomiable, pero digamos que abre las puertas al agobio, la confusión y la angustia.
El hecho real es que los chicos, si es que desean prosperar en su camino de crecimiento, deberán aceptar muchas órdenes, indicaciones y guías por parte de sus padres, más allá de que no entiendan (al menos en un principio) el porqué de las mismas.
No faltará quien crea que afirmar que no hay que explicarles tanto a los chicos es una aprobación del autoritarismo parental. De hecho, muchos creen que el hecho de explicarlo todo, con la esperanza de que el hijo (aún de corta edad) entienda y apruebe la tesis a partir de la cual se le dice que haga algo (ir al colegio, recoger lo que tiró al piso, devolver aquello que le quitó al hermano, sentarse bien a la mesa), es algo que evita autoritarismos, lo que, sin dudas, es un grosero error.
Podríamos llamar "explicacionismo" a esa tendencia de los padres a llenar de palabras explicativas a sus hijos, aturdiéndolos con razonamientos y justificaciones, y delegando la autoridad parental, que les es inherente, a la explicación de cada circunstancia.
Si la explicación es satisfactoria, dicen los "explicacionistas", el chico se avendrá a seguir las indicaciones. Si así no fuera y la explicación no satisficiera al niño, el padre quedará desautorizado, porque la autoridad, en ese caso, la tiene la explicación (y la aprobación de la misma por parte del chico) y no el padre o la madre en cuestión. A la luz de una mirada razonable, esa actitud, tan extendida por cierto, es un desatino que angustia a padres e hijos, inmersos en ese laberinto de explicaciones.
Digamos que los chicos necesitan padres más que explicaciones. Si confían y sienten que los padres los nutren y cuidan, generándoles con esa actitud confianza y respeto, tomarán con naturalidad el seguir las indicaciones que permiten su crecimiento. Para ellos es natural pensar que los padres les desean el bien y saben lo que hacen, aun cuando pueda haber conflictos cada tanto (sobre todo, cuando llega la pubertad y adolescencia). Las razones irán llegando, pero por añadidura a esa confianza amorosa que subyace en la autoridad parental.
Claro que existen padres autoritarios que generan situaciones crueles o violentas con sus hijos. No es para ellos esto que acá se escribe. No porque existan padres así se deberá abolir el valor de la confianza como fuente de autoridad parental. Los padres no merecen ser por default sospechosos de autoritarismo. Si pensamos que cada paso cotidiano con los hijos tiene que tener un correlato explicativo, tener hijos se transformará en un calvario, con el peligro de la extinción de la especie.
Los padres les deben a los hijos amor, no explicaciones. Éstas vendrán en su momento, pero no son "vinculantes" para que los chicos acepten la autoridad paterna, ya que la misma se basa en el hecho de que los chicos requieren del conocimiento y la tutela de los padres para poder crecer.
Así las cosas, será un alivio para muchos dejarse de tantas palabras y evitar aturdir a los hijos. La explicación viene después de la confianza y la aceptación del rol de cada uno. Recordarlo será algo que devolverá a muchos padres el placer de serlo, y a muchos hijos la serenidad interior que significa tener padres que hacen y dicen lo que tienen que decir, sin tanto temor a cumplir con lo que les corresponde.
El autor es psicólogo y psicoterapeuta
@MiguelEspeche
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