
La última de Tolkien
Por primera vez, un libro cuya edición impulsó el hijo del autor de El señor de los anillos y El hobbit reúne todoslos fragmentos de Los Hijos de Hurin estructurados como una novela. Ilustrado por el genial Alan Lee, en pocos días tendrá su lanzamiento mundial. Aquí, un extracto
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Dice en el prefacio Christopher Tolkien, hijo de J. R. R. Tolkien: "Es innegable que hay muchísimos lectores de El Señor de los Anillos para quienes las leyendas de los Días Antiguos (publicadas anteriormente por separado en El Silmarillion, Cuentos inconclusos y La historia de la Tierra Media) son completamente desconocidas, con excepción de la reputación de que su forma y estilo son inaccesibles. Por esta razón, hace mucho tiempo que pienso que estaba justificado publicar como obra independiente la versión larga que escribió mi padre de la leyenda de Los Hijos de Hurin; con un mínimo trabajo de edición y, sobre todo, en forma de narración continua, sin lagunas ni interrupciones, si es que era posible hacerlo sin distorsiones ni invenciones, a pesar del estado inconcluso en que dejó algunas partes de la misma.
"He pensado que si se podía presentar así la historia del destino de Turin y Niënor, los hijos de Hurin y Morwen, quizá se abriera una ventana a un escenario y una historia situados en una Tierra Media desconocida que son vívidos y actuales, a pesar de que se concibieron como relatos transmitidos desde edades remotas: las tierras sumergidas del Oeste, más allá de las Montañas Azules, donde Bárbol caminaba en su juventud; y la vida de Turin Turambar en Dor-lómin, Doriath, Nargothrond y el Bosque de Brethil". Por estos días, en todo el mundo se podrá leer la novela. A continuación, apenas una parte del capítulo XI.
La caída de Nargothrond
Cinco años después de la llegada de Turin a Nargothrond, en primavera llegaron dos Elfos, que dijeron llamarse Gelmir y Arminas, del pueblo de Finarfin, diciendo que tenían un mensaje para el Señor de Nargothrond. Turin capitaneaba entonces todas las fuerzas de Nargothrond, y gobernaba en todos los asuntos de la guerra. Se había vuelto en verdad severo y orgulloso, y disponía todas las cosas como mejor le parecieran según su criterio. Por tanto, los mensajeros fueron llevados ante Turin, pero Gelmir dijo:
–Es con Orodreth, hijo de Finarfin, con quien queremos hablar.
Y cuando Orodreth se presentó, Gelmir le dijo:
–Señor, pertenecemos al pueblo de Angrod, pero hemos viajado mucho desde la Nirnaeth; últimamente hemos vivido entre los seguidores de Cirdan, junto a las Bocas del Sirion. Un día, Cirdan nos llamó y nos envió a veros, porque se le había aparecido Ulmo mismo, el Señor de las Aguas, y le había advertido del gran peligro que acecha cerca de Nargothrond.
Pero Orodreth era precavido, y contestó:
–¿Por qué entonces habéis llegado aquí desde el Norte? ¿O quizá tenéis también otros asuntos entre manos?
Entonces Arminas dijo:
–Sí, señor. Desde la Nirnaeth, siempre he buscado el reino escondido de Turgon sin encontrarlo; y temo ahora que esta búsqueda haya retrasado en exceso el mensaje que os traemos. Porque Cirdan nos envió en barco a lo largo de la costa, para ganar en secreto y rapidez, y fuimos desembarcados en Drengist. Pero entre los marineros había algunos que se habían trasladado al Sur en años pasados como mensajeros de Turgon, y me pareció, por la cautela con que hablaban, que quizá Turgon habite todavía en el Norte, y no en el Sur, como la mayoría cree. Pero no hemos encontrado signo ni rumor de lo que buscábamos.
–¿Por qué buscáis a Turgon? –quiso saber Orodreth.
–Porque se dice que su reino será el que resista más tiempo a Morgoth –respondió Arminas.
Y estas palabras le parecieron ominosas a Orodreth, y se sintió disgustado.
–Entonces no os demoréis en Nargothrond –dijo–; aquí no oiréis noticias de Turgon.Y no necesito que nadie me diga que Nargothrond está en peligro.
–No os enfadéis, señor –replicó Gelmir–, si contestamos vuestras preguntas con verdad. Por otra parte, habernos apartado del camino directo no ha sido infructuoso, porque hemos ido más allá de donde han llegado vuestros más alejados exploradores; hemos atravesado Dor-lómin y todas las tierras que hay bajo las estribaciones de Ered Wethrin, y hemos rastreado el Paso del Sirion espiando los senderos del Enemigo. Hay una gran concentración de Orcos y criaturas malignas en esas regiones, y se está reuniendo un ejército en torno a la Isla de Sauron.
–Lo sé –dijo Turin–.Vuestras noticias son viejas. Si el mensaje de Cirdan tenía algún objeto, debió haber llegado antes.
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Para saber más: www.tolkien.org.ar
J. R. R. Tolkien
Nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, Sudáfrica, y murió el 2 de septiembre de 1973. Tuvo una larga y distinguida carrera académica (recibió un doctorado en letras honorario de la Universidad de Oxford), es conocido sobre todo por sus extraordinarias obras de ficción: El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion, traducidos a 24 lenguas.
Alan Lee
Nació en Middlesex, Inglaterra, en 1947. Estudió diseño gráfico en la Ealing School of Art y pronto se dedicó a ilustrar temas mitológicos nórdicos y celtas, y una amplia variedad de libros. Pero se lo conoce sobre todo por sus pinturas y dibujos de la Tierra Media: además de las versiones ilustradas de El Señor de los Anillos y El Hobbit, ha creado numerosas ilustraciones para cubiertas y calendarios.Junto con John Howe, participó en el diseño conceptual de la trilogía de El Señor de los Anillos, dirigida por Peter Jackson. Obtuvo la Carnegie Medal por sus ilustraciones para La Ilíada.






