
La vida pop
No hay chica que se resista a sus canciones y a su estilo. Con su último disco, Mordisco, Emmanuel Horvilleur no deja de sonar en las radios. El cantante se divierte y asegura que no es "un músico de hits". A los 33 años, disfruta de su excelente momento y con André, el hijo que tuvo con la actriz Celeste Cid, redescubre el mundo día tras día
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"El oso lo asusta", dice Emmanuel sobre enorme animal negro que obliga a André a taparse los ojos. "Es la parte en la que el mapache destapa las papas fritas", describe la escena que pone en alerta al pequeño cada vez que la película animada Vecinos invasores ocupa la pantalla de la casa de Colegiales. Desde el 4 de septiembre de 2004 la vida del ex Illya Kuryaki cambió y el clisé de ser padre te transforma se apoderó del músico. Ese niño que tuvo con la actriz Celeste Cid le permite hoy "redescubrir el mundo día tras día".
Y a pesar de que su vida cambió y la noche ya no es tan amiga suya, Emmanuel hace de Mordisco un juego de palabras donde la noche y el sexo se transforman en pop. Once canciones que hablan de esos besos apasionados que terminan en mordiscos y un pedido a todo ritmo de more-disco, que presentará el viernes próximo en el teatro Gran Rex.
" ... Y dónde están esas radios modernas que pasan esa música que me hace tan bien ", suena, se escucha, se canta... No hay quien se resista a tararearla y Horvilleur se divierte. "Me llevó muchos años darme cuenta de que la paso bien haciendo estas canciones: es como tomarse un jugo de tutti frutti en un hospital. Radios tuvo una difusión y un alcance increíbles. No me considero un músico de hits, pero salió, y es muy loco lo que pasa. El pop viene a divertirnos", le dice a LNR.
Cada tema de Mordisco es una invitación que se transforma en hit. No por nada, en la última entrega de los Premios Gardel, Emmanuel se quedó con el galardón al Mejor Album Artista Masculino Pop.
"Creo que en Europa o en los Estados Unidos, un tipo de 33 años que arrancó a los 16 y que tiene 13 discos es visto de otra manera. Siento que para muchos sigo siendo un músico nuevo. Una anécdota: la vez pasada estuve con Benjamin Biolay (el músico francés proclamado heredero moderno de Serge Gainsbourg), y le conté sobre mi laburo. Se quedó mirándome, como diciendo ¿y éste quién es?"
Doce años tenía cuando registró El mono tremendo, ese rap que Luis Alberto Spinetta incluyó en su disco Tester de violencia (1988). Tres años después, junto a su amigo Dante Spinetta ("es un hermano"), lanzó Chaco, el primer trabajo de Illya Kuryaki & The Valderramas, el dúo que cambió el sonido de la escena local con frases ya clásicas como "abarajame en la bañera, nena". "Hay una especie de redescubrimiento con los Kuryaki. Los videos volvieron a rotar, los chicos se bajan una que otra canción. Es cierto que tampoco ésta es una época en la que la gente se basa tanto en la obra de uno. Hay muchos que recién están conociendo a Emmanuel Horvilleur por una canción que suena en la radio, esa cosa popular que hace que no muchos sepan de dónde vengo. Obviamente, también está la otra gente, la que sigue consumiendo los discos, pero además están los que permiten que se les pegue una canción, la bajan y la ponen en su iPod, y quizá sólo les interesan dos o tres temas."
La imagen juega un rol más que fundamental en la vida de Emmanuel. Hijo del fotógrafo Eduardo Martí, creció pensando en la imagen como una extensión de su propio cuerpo. "Está incorporada en mí, pero no hablo sólo de lo visual, de lo estético. En la música soy bastante descriptivo, uso bastante los sentidos para poder situar a la persona en el lugar del que hablo; quiero que trate de ver esa película, porque las canciones son imágenes. Me gusta eso de permitir al que escucha tener sus propias visiones."
Y Emmanuel juega en cada video. "Con Dante (Spinetta), en la época de los Kuryaki solíamos imaginarnos los clips antes que las canciones: las imágenes aparecían y ahí nos largábamos. Hay tantas canciones que no tienen videos, pero sí están las imágenes en nuestras cabezas... Hoy mismo, cuando toco con mi banda, no digo «más a lo Hendrix»; me sale un «dale un poco de viento o de desierto a esa guitarra», me gusta ver las cosas desde la más pura imaginación. La imagen en la música me influencia mucho, me abre."
Tanto le gusta jugar con la imagen que en 2006 se dio el gusto de posar vestido para Playboy. En las páginas de esa revista, que también mostraban a una despampanante Pamela David como chica de tapa, Emmanuel exhibía su colección de sacos de segunda mano, un flipper, películas de karatecas y objetos extravagantes y curiosos comprados en Nueva York y en diferentes ferias del Gran Buenos Aires. Allí también se podía descubrir su pasión por las bandas de sonido.
"El cine siempre me movilizó y la música compone las imágenes. Pensá un spaghetti western sin los sonidos de Ennio Morricone, de esos vientos. Cuando lo escuchás no podés dejar de transportarte e imaginar estar frente a Clint Eastwood (hace referencia a El bueno, el malo y el feo, de Sergio Leone).
¿Músico yo?
"Nunca me consideré un músico; lo digo naturalmente -apunta-. Uno puede llegar a hacer música gracias a la percepción que va desarrollando. No soy un tipo con un gran oído, pero después de haber escuchado tantos músicos buenos, de haber compartido tantas cosas con tantos otros, adquirís conocimientos, y si me gusta una canción buceo y voy más allá. No soy un músico que está pensando en la melodía pop todo el tiempo. Cuando sale, me hago cargo y lo disfruto, pero ésas son las canciones que más me cuestan. Con la guitarra encima las que aparecen son las más tristes, las más oscuras, las que abren heridas."
Repartidos por cualquier lugar, debajo de cualquier almohadón, en los más insólitos rincones de la casa de Emmanuel, uno puede encontrar cuadernos. Viejos, nuevos, de tapas duras, de tapas blandas, rayados, cuadriculados. Todos tienen algo que decir, todos están escritos, dibujados. "No sólo son letras, sino cosas que se me ocurren en el momento. Tengo millones. Pero no todo lo que escribo lo uso; en los cuadernos también dibujo, pego calcomanías de los lugares a los que fui a tocar. Me gusta que se transformen también en pequeños diarios. Cada cuaderno marca etapas de mi vida.
Pero no sólo los cuadernos son aliados de sus ocurrencias, de sus vivencias. "Con el grabadorcito del celular hago de todo, y suelen ocurrir cosas graciosas porque metés todo lo que aparece en el momento, los sonidos que te rodean, las situaciones que están ahí." Emmanuel está convencido de que no hay reglas ni recetas para componer; ni siquiera para ser feliz. "Cada uno hace lo que puede, lo que le sale. De eso se trata, ¿no?"
Producción: Dolores Saavedra
Agradecimientos: Causeway Bay, Roberto Sanchez, Ay Not Dead
Para saber más: www.emma-horvilleur.com
Muy personal
- Nació el 2 de enero de 1975 en Buenos Aires. Es hijo del fotógrafo Eduardo Martí y hermano de Lucas Martí, músico también.
- A los 12 años grabó la canción El mono tremendo junto a Los Pechugos, para el disco Tester de violencia (1988), de Luis Alberto Spinetta.
- Junto a Dante Spinetta integró durante casi una década el dúo Illya Kuryaki & The Valderramas. Tras Kuryakistán , el séptimo disco, se separaron.
- Uno de sus temas en solitario sirvió como cortina de El hacker 2001 , la serie protagonizada por Carlos Calvo.
- En 2003 lanzó su primer álbum solista, Música y delirio , que incluía el tema Soy tú nena . En 2005 dio a conocer su segundo álbum, Rocanrolero . Dos años después, llegó el turno del exitoso Mordisco .
- Conoció en 2003 a la actriz Celeste Cid (de quien actualmente está separado), con quien tuvo un hijo, André, de 4 años.
- En 2008 recibió el premio Gardel al Mejor Album Artista Masculino Pop.
- El viernes próximo presentará Mordisco en el teatro Gran Rex.





