
La vuelta del amo de Los pollos hermanos
Todavía nadie sabe mi maldito nombre, para todos soy Gustavo Fring", dice Giancarlo Esposito, el actor danés detrás del narco de Breaking Bad, personaje emblemático que reaparece en Better Call Saul para darle un nuevo giro a la historia
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ALBUQUERQUE
Mantener una charla con Gus Fring es un juego de contrastes. En principio porque Gus Fring no es Gus Fring, sino Giancarlo Giuseppe Alessandro Esposito, un actor. Muy pocos conocen su verdadero nombre, pero sí su cara y su emblemático personaje, el narcotraficante zen Gustavo Fring, que puso nervioso a más de uno en Breaking Bad, y que promete hacer lo mismo con su reaparición en Better Call Saul, el spin-off que Netflix pondrá online otra vez la semana próxima, con el estreno de su tercera temporada. Pero sentado al otro lado de la mesa, de una gran habitación en un viejo edificio de Albuquerque, en el estado de Nuevo México, Esposito no es ninguno de los personajes que interpretó a lo largo de su carrera en cine, teatro y televisión. Mientras espera que las publicistas y productores dejen bien claro que no se puede filtrar nada sobre su presencia en este set de filmación, Esposito es Fring. Sereno y en silencio, con los dedos de sus manos cruzados sobre la mesa, Esposito espera su turno. La gran diferencia llegará cuando empiece a hablar y sea todo lo locuaz, impaciente, gritón y simpático que no es su criatura. Sólo parece haber coincidencia en un rasgo: el ego. A Esposito le cuesta no hablar de sí mismo, aún cuando habla de su personaje y pese a que después admita: “Nadie sabe quién soy”.
Giancarlo Esposito nació en 1958, en Dinamarca. Su papá era un carpintero italiano y su mamá, una cantante de ópera afroamericana de Alabama. Esa familia de colores se mudó seis años después a Nueva York, donde el pequeño Esposito hizo su debut como actor. Fue en Broadway, cuando tenía 8. “Soy un actor de teatro”, se definirá varias veces durante la entrevista con La Nación revista. Aún así, la muy confiable web IMDB lo acredita en 169 roles (hasta el momento) como actor, productor y director en cine y televisión. Ninguno de ellos fue tan popular como el de la serie creada por Vince Gilligan, aunque sí junto a nombres más reconocidos como Spike Lee, Christopher Walken, Wesley Snipes, Mia Farrow, Denzel Washington, Samuel Jackson, Bryan Singer, Will Smith, Michael Mann y Kevin Spacey. ¿Cómo es, entonces, que nadie recuerda a Giancarlo Esposito salvo por Gus Fring? “Realmente, estoy muy celoso de Gus. Él tiene fans, no yo”.
Usted sabe que su incorporación a Better Call Saul era algo muy esperado por los fans de Breaking Bad, que ven en este regreso la oportunidad de contar la historia desde otro lado. ¿Cómo lo siente?
Es un tema del que se habla desde hace tiempo… Cuando terminó Breaking Bad quedé muy expuesto ante los fans, que esperaban que Gus volviera en algún momento. Lo que me preocupaba era cómo iba a pasar eso, sobre todo en un personaje que fue tan icónico dentro del programa. Lo que yo decía siempre era: “Gus ya está terminado”. Pero en algún momento comencé a pensar en la posibilidad de explorar a Gus desde otro lado. Pero era sólo una idea, el anhelo de tener un programa propio que se llamara The Rise of Gus [NdR: El surgimiento de Gus], totalmente egoísta y pensando solamente en mí y en mi ego (risas). Pensaba en que esa sería la única manera en que yo volviera a ser Gus y de meterme en este mundo otra vez. Hay mucho para decir y contar sobre él.
Si bien Breaking Bad tuvo un final contundente para Fring y para Walter White, siempre dio la sensación de que quedaban cosas para contar. ¿Pensó que iba a ser de este modo?
Algo genial en la manera en que Breaking Bad fue construido –y que pasa también con Saul– es que hay mucho misterio, y el misterio necesita ser resuelto. Cuando hay misterio alrededor de un personaje, todos necesitamos saber más. ¿Cuánto más van a permitir los guionistas saber sobre Gus? Ahí es cuando yo deseaba que Vince Gilligan piense en hacer The Rise of Gus”, pero enseguida volví a mí y a lo que soy. Hasta que Vince me llamó. La charla fue más o menos así: «Queremos contar la historia de tu personaje». «No digas eso, es tu personaje». «No, es tu personaje». Así estuvimos como 5 minutos endulzándonos la oreja hasta que nos pusimos de acuerdo en que él lo inventó y yo le di vida. La idea es indagar en su pasado y ver cómo se inserta en Better Call Saul, que es un programa muy diferente a Breaking Bad.
¿Tan diferentes? Ambos parecen ser programas cuyo tema principal es la mutación personal...
Vince siempre imaginó a Better Call Saul como una comedia y no sabía cómo meter a Gus en un programa así, pero de a poco todo se fue poniendo más dramático, girando en torno a las relaciones familiares, a las diferentes personalidades y a las transformaciones personales. Vince me aclaró que realmente quería mantener la integridad de Gus, lo que él era y representaba; y con eso me convenció. Hay una especie de entidad que me permite ser Gus cada vez que yo quisiera: alcanza con entrar a un lugar, poner cara seria sin reírme ni un poco, y la gente va a saber de quién se trata, incluso va a tener algo de miedo. Para Better Call Saul me pregunté cómo hacer para no convertirme en una parodia de mí mismo. Empecé por no tener el mismo estilo Gustavo de pelo. Estamos en un período de tiempo distinto. Mi tarea es refrescar a Gus, mostrar un Gus que no conocemos. ¿Cómo será este Gus, además de más joven? ¿Quizás menos amenazante? Lo dudo…

Cuando llegó la oferta, ¿cuántas veces pensó hasta aceptarla?
Al principio dije que no. El problema no era la plata. Rechacé esta misma oferta hace tiempo porque no quería ser el mismo Gus ni volver sólo por un capítulo o dos y mostrar apenas un poco. No quería ser una parodia, yo quería ser parte del grupo, porque ante todo soy un actor de teatro. Y fue distinto cuando Vince llamó con esta propuesta final, porque me encanta el programa, amo al personaje y amo estar en un lugar donde disfruto hacer lo que hago. ¿Pero querés saber la verdad? Vamos a aprovechar que hoy tengo un día 100% honesto: al principio no daba mucho por Breaking Bad. Lo daban en un canal de cable y entré al final de la segunda temporada, pero al mismo tiempo tengo cuatro hijas que mantener, vos entendés… Después el programa explotó y terminó siendo el éxito que todos conocemos, pero no siempre fue así. Mi motivación actual no es el dinero: es la agenda. Gracias a Breaking Bad es que yo ahora tengo la agenda completa. Todavía nadie sabe mi maldito nombre, para todos soy Gustavo Fring, pero bueno…
Como dijo antes, ambas series son muy diferentes; y quizá por eso es que muchas personas vieron una y no la otra. ¿Piensa que con su vuelta pueda repetirse la historia, que Better Call Saul explote ya con un par de temporadas en su haber?
Un minuto, voy a prender mi grabador para registrar esto. Lo correcto es decir que puede pasar cualquier cosa, pero voy a dejar hablar a mi ego: ¡Claro que va a explotar! ¡Estoy yo! (risas). Cuando supe que iba a volver me puse al día y charlé sobre el programa con algunos conocidos, y todos coincidimos en que es un programa para gente inteligente, gente creativa, gente que sabe mirar cine y que deja esperar que las situaciones se desarrollen. Hay productos que te tiran cosas en la cara una y otra vez, y que no te dan la chance de procesarlas. Y eso justamente es lo lindo acerca de Saul y Breaking Bad: poder mirar, pensar, relacionar y que cada uno tenga su propia opinión. Volviendo a la pregunta, sí, espero que el programa explote. Debería hacerlo. Gus tiene un montón de fans.
Better Call Saul tiene, al igual que Breaking Bad, un coro de historias individuales que alimenta a la principal. ¿Tiene alguna teoría de por qué funcionan tan bien juntas y de si eso se relaciona con haber captado una audiencia tan amplia?
Durante el tiempo que hice Breaking Bad estuve haciendo otros dos shows, Once Upon a Time y Revolution, así que ahora puedo comparar. Todos eran muy diferentes entre sí y, sin dudas, Breaking Bad fue el más exitoso. Creo que lo que logró eso fue la tormenta perfecta que son sus personajes, que tienen su propio peso individual. Cuando estoy rodando una escena en cualquier otra serie con cualquier actor, sé lo que tengo que hacer por cómo me dicen que lo haga: me paro en mi lugar, no me muevo y hago mi parte. Estos personajes, en cambio, fueron creados para que caminen, para que hagan un recorrido y en él muestren quiénes son. Cuando uno se da cuenta de eso, no hay posibilidad de que uno tape al otro. Es una habilidad colectiva la de interactuar de esta manera. Y del mismo modo, todos los que estuvieron en Breaking Bad y ahora están en Better Call Saul y son estrellas, es porque hicieron su tarea. No digo que las grandes estrellas no la hagan, pero ahí hay un talento. Cada vez que levanto la vista veo que Bryan Cranston está haciendo otra película, y eso es porque es un verdadero talento, no sólo como actor, sino por poder ver todas las oportunidades para hacer lo que hace. Los verdaderos actores y las celebridades son cosas distintas.
No parece fácil saber qué camino tomar. A veces el actor y la estrella coinciden, pero otras no…
Cuando uno conoce a las personas sabe qué cosas lo movilizan. Un buen guión moviliza y genera un profundo respeto en ambas direcciones. Moviliza la manera en que uno quiere interpretar aquello que está escrito. Es bueno saber que uno es capaz de dar un paso atrás y mirar el panorama, porque todos queremos ser una estrella, pero también tenemos una vida por fuera de la actuación y haciendo las cosas que nos gusta hacer. Y siempre hay decepciones. Conozco mucha gente que hace muchísimo dinero y cuyas performances son buenas, pero no geniales. En mi caso lo que funciona mejor es lograr un balance.

¿Y usted siempre racionaliza esas decisiones? ¿Nunca hay un impulso?
Siempre racionalizo. O no. No sé. Siempre estoy a la expectativa y quizás algún día sea esa gran estrella. Siempre habrá una oportunidad de serlo si lo busco, pero hay que aprender a pedir lo que uno realmente quiere. ¿Cuántas veces uno logra hacer eso?
Dijo que llevaba una vida muy espiritual. ¿Medita?
Sí.
Quizás el aspecto más intimidante de Gus Fring sea esa templanza, esa sensación de estar tan en control de sí mismo frente al desborde de Walter White. ¿La práctica de la meditación y su forma de vivir se trasladaron al personaje?
Ayudó de algún modo. Me hiciste acordar de que Bryan Cranston una vez me acusó de racionalizar todo demasiado. Dijo exactamente lo mismo que vos. Yo me lo planteé como que Gus es un hombre de negocios que podría vender dentífrico en lugar de drogas. Uno tiene que tratar de hacer bien lo que sea que haga, y Gus hace muy bien lo suyo. La meditación y el yoga ayudaron a calmar un poco todo lo que yo era antes. Tengo sangre italiana, soy una persona que está demasiado alerta, quizás por mi formación en una escuela militar y por haber estado en el ejército, y vengo de un hogar con problemas, con padres que estaban todo el tiempo peleándose… Esta popularidad que me trajo Breaking Bad quizás me haya llevado otra vez a ese estado de hipervigilancia, porque sé que me miran y quieren fotos y me saludan. La meditación pone todo donde debe estar. No hace falta mirar demasiado para darse cuenta de que todos están muy nerviosos y sobreestimulados, y que hay poco tiempo para pensar y sentir. Yo elegí ser alguien bueno, pero empecé desde adentro. Si todos entendiéramos eso el mundo sería un lugar mejor.
La gente conoce a Gus y no tanto a Giancarlo. Cuando hace teatro, ¿nota quién va a verlo por lo que hizo en Breaking Bad?
No, el teatro es diferente. En el teatro no rompemos la cuarta pared, y ahí actuamos así como en esta habitación estamos hablando. Y el público mira y sólo eso. La audiencia no parece ser muy diferente. Algunas veces pienso que se quedan mirándome por Breaking Bad y no es así. “¿Vos sos el de Once Upon a Time?” (risas)
¿Qué lo sorprendió más de la historia de Better Call Saul?
Que sea una historia tan personal. Jimmy McGill es un tipo que está tratando de saber a dónde pertenece. Ya pasaron dos temporadas y uno sabe muchas más cosas, pero todavía no llega al Saul Goodman que conoce de Breaking Bad. Es muy personal, es un hombre tratando de encajar con sus habilidades –que quizás no sean las ideales– pero que en algún punto se compromete con lo que quiere hacer. Busca la manera y lo hace. Y hay momentos en los que parece feliz de hacerlo.
¿Hay alguna manera de anticipar lo que está por venir en la tercera temporada? ¿Algunas palabras que definan su participación?
(Piensa) Furia. Inteligencia. Respeto. ¿Qué es lo que estás dispuesto a hacer para tener lo que querés? Hay una pelea entre cielo e infierno. Todos tenemos dos perros adentro. Un doberman feroz y uno que te lame la cara todas las mañanas cuando te despertás. ¿Cuál de ellos va a ganar? El que alimentes mejor.






