
Las chicas sólo quieren divertirse
Por qué el fenómeno editorial Cincuenta sombras de Grey despierta tantas fantasías y cómo es expuesta la pasión sexual y el erotismo de las mujeres en las nuevas ficciones de literatura, cine y televisión
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¿Cuáles son tus fantasías?
Que pierda el control, quiero asustarlo y provocarlo un poco. Quiero que sea espontáneo y loco y que me sujete y sujetarlo yo a él.
Eso le confiesa Michelle (Melanie Lynskey) a Tina (Amanda Peet), su hermana mayor en Togetherness, la nueva comedia de HBO. El diálogo sirve de excusa para develar una búsqueda cada más visible de muchas mujeres en el terreno sexual y que el fenómeno editorial Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James, puso al descubierto.
"Es a través del sexo y la sexualidad que se muestra a las mujeres realizando un simulacro de su emancipación. ¿Por qué, entonces, la sexualidad y el deseo han resultado ser terrenos tan difíciles para la igualdad de mujeres?", reflexiona la socióloga Eva Illouz en su libro Erotismo de autoayuda. Hay quienes se atreven a hablar de fenómeno social cuando piensan en Cincuenta sombras de Grey. Sólo basta imaginar que se trata del libro británico más vendido en la historia, que su autora encabeza el ranking Forbes como la mejor paga del mundo, que ya tiene su película (se estrena este jueves) y que empujó a los bomberos londinenses a confesar que no paran de socorrer a parejas atrapadas en juegos eróticos que imitan a los protagonistas de la historia. Y qué decir del cine y especialmente la televisión, cuyas series han dejado de mostrar esas escenas sinuosas con tapados de sábanas para exhibir de forma explícita el instinto pasional (The Affair, uno de los mejores dramas de 2014, plagado de escenas muy sensuales, es un excelente ejemplo).
Buena parte de la literatura en toda su historia ha sabido cómo canalizar todo tipo de pasiones, como las comedias griegas en las que se cantaban himnos en honor al falo o los poemas de Catulo y Satiricón, de Petronio. Lo ocurrido con Cincuenta sombras… hace un llamado de atención porque demuestra cierta tendencia al cambio en la posición femenina en relación con su sexualidad. "El libro como hecho literario me resulta pobre, lineal e ideológicamente con cierto determinismo de género –advierte la psicóloga y sexóloga Adriana Arias–. Es demasiado esperable y desarrolla una historia clásica en la distribución de roles de los protagonistas. Lo mismo sucede con el guión erótico que plantea. Sin embargo, debo reconocer que toda posibilidad de movimiento en el terreno de la sexualidad femenina será siempre celebrada por mí. En ese sentido, este libro ha conseguido que las mujeres estimulen sus inquietudes respecto de lo sexual. Se permiten leerlo frente a otros sin esconderse, habilitan compartir preguntas e inquietudes entre amigas, abre interrogantes, expande el deseo y el derecho hacia la sexualidad. Sin duda se acopla a un momento histórico de replanteo sobre esta temática, lo que explica su enorme éxito."

En su análisis sobre Cincuenta sombras… y el nuevo orden romántico al que la socióloga marroquí Eva Illouz tituló Erotismo de autoayuda se anima a criticar los términos de pornificación y pornografía para mamás con la que bautizaron a la obra de James al creer que se ignora la compleja estructura cultural de la sexualidad de las mujeres. "Si la novela del siglo XIX trataba de cómo la mujer joven se descubre a sí misma a través del amor –explica en el libro editado por Capital Intelectual–, los textos populares contemporáneos dirigidos a las mujeres preguntan: ¿qué se puede descubrir sobre una misma al emprender una vida sexual activa, libre de las metas y las constricciones del matrimonio."
Sobre este mismo concepto, Adriana Arias se centra en esa idea de que la sexualidad de las mujeres modernas quedó atrapada entre la libertad sexual y la estructura social tradicional. "La sexualidad de la pareja y en especial la de la mujer se ve tremendamente afectada una vez insertada en la estructura familiar. La cultura otorga al matrimonio y la familia una serie de dotes que permiten apoyar la identidad individual en tal estructura, avalada y valorada por el entorno. Esta virtud hace que el sujeto y la pareja se diluyan en la misma con la consecuente afectación en la sexualidad. El erotismo se lleva pésimo con la rutina, lo esperable, lo estable, lo permanente. Como sexóloga insto a las parejas a trabajar duro para sostener el sentido fundante del vínculo que los ha unido para no concluir con un erotismo comatoso que, a la larga, se lleva puesta a la pareja y a la familia."
Elegido en su mayoría por un público femenino que oscila entre los 30 y 50 años, la literatura erótica se transformó en un recurso más para incrementar la pasión en la pareja. "Al comienzo me negaba a leer un best seller de estas características –reconoce Sofía (35), abogada, en pareja hace cuatro años y mamá de una nena de nueve meses–. Me convencieron unas amigas y una vez que empecé no paré. No sólo leí Cincuenta sombras de Grey, sino que me dejé llevar por otras historias que me ayudaron en mi propia relación de pareja porque alimentan la fantasía. Me animé a jugar y a escapar de la rutina."
El goce pareciera ser hoy una palabra permitida en el universo femenino. "El proceso de aprendizaje de la sexualidad se ha realizado desde la primera infancia de modo no explícito a través de los años: en las mujeres, los velos y las sugerencias se han opuesto a una actividad sexual directa, más propia de los varones –explica Adrián Sapetti, médico psiquiatra y sexólogo–. La visión ampliada de lo genital, en películas y revistas, puede producir un impacto estético, a veces desagradable. Justamente, films y fotos han sido concebidos desde esta particular manera masculina de entender la sexualidad: el cuerpo de la mujer es cosificado como objeto de uso para la satisfacción del varón y no como disfrute mutuo. Que hoy la mujer disfrute y busque placer suele redundar en placer también para sus compañeros y aquel que lo sepa disfrutar gozará doblemente."
Ellas escriben
"Las mujeres estamos orgullosas de lo que leemos porque somos nosotras quienes lo elegimos", asegura Megan Maxwell, la autora española que acaba de editar Te lo dije y Melocotón loco (Planeta) y que es una de las más leídas en Hispanoamérica. "No sólo escribo para mujeres, son muchos los hombres que me dan las gracias porque a través de mis novelas, les he enseñado un poquito más a entender a las mujeres."
Para la autora argentina Andrea Milano (La reina de la noche, Ediciones B), este tipo de literatura abrió un nuevo panorama para la mujer y su sexualidad. "Hablamos de la autodeterminación de la mujer, de un camino hacia la igualdad."
Crear una escena de alto voltaje despierta muchas fantasías entre los lectores. "Pongo música propicia, cierro los ojos para llamar a la fantasía e imaginar lo que quiero y ofrecer algún momento erótico que te caliente hasta el alma", confiesa Megan, la autora de la trilogía Pídeme lo que quieras.
Milano busca provocar en el lector lo mismo que ella siente al leer una novela de género. "Son escenas que siempre requieren de mucha atención, hay que describirlas sin caer en lo vulgar. Busco transmitir toda esa mezcla de sensaciones."
TV hot:
Californication; The Affair; Banshee; Spartacus; True Blood; Masters of Sex; Girls; Orange is The New Black; Games of Thrones
Libros:
Una noche traicionada, de Jodi Ellen Malpas; Calle Dublín, Calle Londres, Calle Jamaica, de Samantha Young; Rule, de Jay Crownover
Teatro:
Inés Estévez protagoniza Otro estilo de vida, obra de Noel Coward que explora el erotismo femenino. Viviana Saccone hace lo suyo en Testosterona



