Las chicas tienen su nueva forma de hacer reír
El humor gráfico femenino se viraliza con pocas viñetas y remates rápidos; artistas sub 30 que hay que conocer
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Aquel cambio generacional que se dio entre las chicas de Sex and the City y las de Girls también se está viendo en el humor gráfico. Más específicamente en el webcómic difundido a través de las redes sociales. Facebook e Instagram permiten que el talento de autores y autoras sub 30 se viralice y que sus personajes saquen una carcajada en el "scrolleo" cotidiano del celular. En el país, aquellas que más se hacen escuchar son autoras jóvenes que se adaptaron con facilidad a las pocas viñetas y al remate rápido. Los chistes sobre los conflictos de la vida adulta, los "chongos", los conteos de "likes", el aburrimiento de oficina y el "stalkeo" se volvieron parte del temario del nuevo humor gráfico que circula en redes sociales. Pepita Sandwich, Cami Camila y La Cope son tres casos de esta nueva generación de historietistas. Josefina Guarracino, la creadora de Pepita Sandwich, se define como diseñadora de indumentaria de profesión y dibujante de vocación. Estuvo siempre ligada a la moda, estudió en Milán y Londres y trabajó para distintas marcas.
Josefina hizo también un curso intensivo de ilustración en la School of Visual Arts de Nueva York. A diferencia del material de otras autoras, sus historietas están llenas de color. “Le doy bastante importancia al dibujo, me gusta que, si bien tiene que ser simple, resulte también lindo, que los personajes sean expresivos y estoy atenta a que los detalles sostengan el guión.”
CamiCamila conserva ese misterio clásico de los humoristas gráficos y no revela su nombre real. En su caso, primero llegó la escritura y después la ilustración. “El dibujo jamás fue mi fuerte y esa es la razón por la que nunca creí que iba a terminar dedicándome a esto. Los dibujos palito eran la manera más rápida que tenía de volcar en papel lo que quería decir y no requería de demasiado pulso”. Eso facilitó la gran productividad que tuvo en subtes y colectivos de camino al centro cuando esta joven, de ahora 26 años, viajaba desde Monte Castro hasta las agencias de publicidad en las que trabajó como redactora y correctora durante tres años.
La publicidad también estuvo en los inicios de Lía Copello, más conocida como La Cope, pero nunca la apasionó y buscó por el lado del stand-up y la radio. Su fanpage de Facebook tiene más de 385 mil seguidores.“Por suerte –dice– los historietistas no necesitamos otro medio para expresarnos que Internet, y cada vez somos más.” Además de contar sus peripecias con dibujos, hoy hace el programa Wachas en Radio Colmena y se presenta los viernes en Velma Café.
El género del webcómic está pensado para leer desde el celular, los diálogos son cortos y si hay más de una viñeta, cada una ocupa toda la pantalla para facilitar la lectura de los textos; rara vez se necesita hacer zoom. Las temáticas suelen ser costumbristas, distintas a las del cómic de superhéroes, de aventuras o futuristas que se ven en papel. Las redes son el lugar indicado para las historietas que precisan de pocos segundos de atención. El humor gráfico en general necesita esa rapidez para producir un efecto inmediato. El crecimiento del webcómic se debe también a los pocos recursos que se precisan: una buena idea, ganas de comunicar, hoja, papel, escáner (o la cámara del celular) y conexión a Internet.
Las autoras de historietas latinoamericanas, muchas de ellas sub 30 y pioneras del webcómic, se reunieron a fines de julio último en Lady’s Comics, realizado en Belo Horizonte. Allí concurrieron autoras, editoras, lectores y lectoras. El encuentro promueve las publicaciones de autoría femenina y temas que involucran los derechos de las mujeres. Mariela Acevedo es doctorada en Ciencias Sociales y estudia identidades sociosexuales en las narrativas gráficas. Junto con Clara Lagos y Soledad Otero fueron las representantes de la Argentina en el Lady’s Comics. “Creo que las mujeres aprendimos a expresar cuando algo no nos causa gracia. El humor sexista hoy se lee y se escucha viejo, casi ochentoso, y también aprendimos a reírnos mucho, incluso más que los varones, de nosotras mismas. En eso hemos sido muy autocríticas, cosa que parece costarle a los autores. Y por supuesto no es lo mismo cuando nosotras nos reímos de nosotras que cuando somos el chiste de otro”, dice Acevedo.
Uno de los temas que apareció en los paneles del Lady’s Comics fue el cambio que trajo Internet en el mundo de las historietas, el fenómeno de la democratización del humor gráfico a través de las redes. Unas décadas atrás, las autoras tenían que pelearse con el editor de algún medio para poder publicar sobre “temas de chicas” o combinar el humor con la denuncia.
Las protagonistas de las historietas de CamiCamila, Pepita Sandwich y La Cope son mujeres y a ellas las atraviesan algunos temas clásicos del humor gráfico femenino: la dieta, los hombres histéricos, el síndrome menstrual y la soltería. “No me gusta hablar de humor femenino porque me parece que es un prejuicio que tenemos instalado. No decimos «humor masculino» cuando lo hace un hombre. Soy una mujer mostrando cómo ve el mundo”, dice La Cope. En sus historietas muchas veces ironiza sobre los mambos masculinos y femeninos, sobre las relaciones líquidas o informales. El cambio generacional se ve incluso en el lenguaje: “los hombres” se han convertido en “los pibes” y cuando alguna de las amigas de La Cope deja de salir con uno, el pibito se va “al cielo de los chongos”.
“Soy consciente de que todavía existen muchísimas parejas o realidades en donde la mujer es sometida o desvalorizada. En mi cómic, a través de situaciones diarias intento comunicar que eso no es lo normal, que hay que desprogramar al patriarcado”, dice Josefina Guarracino, que trata temas que provocan identificación en los distintos géneros: la procastinación, la adicción al celular, la vida free lance, el individualismo. Aparecen también términos contemporáneos, como el dibujo de una pareja en que él está mirando su celular y ella le dice “Yo también soy touch”.
Inevitable pensar en Maitena, historietista que ironiza sobre temas femeninos. Los dibujos de sus libros son más elaborados, las historias tienen más viñetas y las expresiones de las mujeres son casi siempre de fastidio, envidia, sufrimiento o insatisfacción. En los casos de estas historietistas sub 30, son más recurrentes los posteos de una viñeta, aunque CamiCamila y La Cope se extienden en ciertas publicaciones. Las expresiones de los personajes no se parecen a las “Mujeres Alteradas” de Maitena y por momentos parecería haber un humor más adolescente que adulto, más costumbrista que ácido, más tierno que cínico.
Muchos sub 30 están teniendo, recién ahora, su ingreso a la vida adulta: primera experiencia viviendo solos, independencia económica y exigencias laborales. Los cambios sociales se ven reflejados en las narrativas gráficas. “Me fui a vivir solo” y “El dilema de los 20” fueron las publicaciones más compartidas por los seguidores de CamiCamila.
Blogs en el origen
Estas tres historietistas menores de 30 años no hacen un humor de denuncia o de contenido político. “Más que un feminismo explícito, lo que sí existe en estas autoras es una conciencia de género fruto de un largo recorrido”, explica Mariela Acevedo, quien estuvo hasta hace poco al frente de la Revista Clítoris, y como militante feminista se preocupa por no invisibilizar el trabajo de humoristas menos reconocidas que contribuyeron a que estas jóvenes amplíen los temas de conversación en sus tiras. Previo a que las redes sociales hicieran masivo al webcómic, Solo le pasa a Sole, de Soledad Otero, o Clarísimos días, de Clara Lagos, fueron blogs pioneros en dar a conocer el trabajo de historietistas mujeres argentinas que hablaban de problemáticas jóvenes. El formato blog resultó una primera adaptación digital de los tradicionales fanzines autogestionados en los que se publicaban este tipo de viñetas.
El webcómic a nivel mundial apela a la autorreferencia: es el caso de la estadounidense Liana Finck, historietista del New York Times, que publica en su Instagram casi un diario íntimo en formato de historieta. No siempre son dibujos, a veces son frases escritas a mano. O la brasileña Francisca Nzenze Meireles, que empezó a hacerlo como un hobby y se volvió una profesional del humor gráfico. “La autobiografía no es exclusiva de las creadoras, es una tendencia que se exacerba en las redes porque hay una suerte de premisa de exposición de lo íntimo.” En este punto coinciden las tres historietistas, que se basan en situaciones cotidianas que a veces hiperbolizan. Lo que suma a lo autobiográfico es el parecido de las protagonistas con sus autoras: los rulos en el caso de Lía Copello y el buen gusto para la moda de Pepita Sandwich.
CamiCamila siempre usó la escritura y los dibujos como desahogo. Vuelca en sus historias aquellas cosas que le dan vergüenza y eso la libera. Hoy tiene más de 887 mil seguidoresen Facebook. El fenómeno de la interacción en redes permite tener devoluciones. Y en estos tres casos funcionó. La Cope sacó su libro homónimo, CamiCamila prepara el segundo y la agenda 2017; y Pepita Sandwich está con los últimos detalles para publicar en noviembre.
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