
Las conocidas tijeras
Hay de variados tamaños y para todas las funciones. En esta nota le contamos cómo hacer para mantenerlas en perfecto estado con el paso de los años y cuál elegir según cada necesidad
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Antes de comprarla hay que determinar cuál será su uso más adecuado. Lo mejor es adquirir una de un acero reconocido por su calidad y nunca utilizarla para toda clase de menesteres.
Cuando se desafilan y son forzadas a cortar, se acelera su deterioro. No basta que el acero de sus hojas sea de primera calidad: su tamaño debe guardar relación con su utilización.
Las populares plegables chinas, por ejemplo, sirven perfectamente para trabajos de librería o de costura (cortar hilos, no telas), pero cuando se pretenda recortar tejidos de tramas más gruesas o medidas muy extensas, habrá que recurrir a tijeras cuyos filos tengan entre 10 y 12 cm de largo. Para los usos más comunes en un hogar bastará con filos de entre 8 y 10 cm, en tanto que para los trabajos escolares serán suficientes desde 6 hasta 8 centímetros.
El grosor de sus hojas guarda relación con la fuerza que debe afrontar en cada corte. Las hay muy afiladas (de uso en peluquería), inadecuadas para esfuerzos mayores. Las de hojas gruesas y curvas sirven para podar plantas de jardín, en tanto que las grandes con mango de madera y hojas mayores de 40 cm serán útiles para emparejar el césped.
Las cortalatas tienen hojas robustas y algunas ofrecen brazos largos u ojos para que entren dos o tres dedos y así ayudar a su apertura durante la acción del cortado, ya que el metal tiende a trabar su operación en el momento de completar cada avance. Así, algunas tienen filos curvos o un desahogo que facilita el avance tras cada corte.
Cuando se cortan materiales blandos o plásticos que también tienden a trabarse, algunos modelos poseen un resorte que ayuda a dejar abiertas las hojas. Para esfuerzos mayores, hay cizallas con un mango de más de 60 cm que permiten ejercer una gran fuerza(cortar varillas o cadenas de hierro).
Las de hoja dentada, que se emplean para que el borde de una tela no se deshilache, deben ser de muy buen acero, dado que su afilado es más complicado y no es posible realizarlo muy seguido.
Un elemento muy importante en cada tijera es el eje donde se articulan sus hojas, que sufre la mayor parte de los esfuerzos y por eso se desgasta más rápido. En algunos modelos más caros, es un tornillo cilíndrico con una tuerca que gira sobre una arandela y se remacha ligeramente para no aflojarse. En las más económicas es un simple remache que se achata levemente sobre una superficie muy dura con la cabeza esférica de un martillo tipo bolita.
El afilado se realiza sobre la arista perpendicular a las caras que se rozan y producen el corte. No hay que tocar estas superficies con ninguna piedra de afilar; a lo sumo, mantenerlas libres de suciedad, grasa u óxido.
Si se desea reparar una tijera se desarma el perno que sirve de eje y se pone otro. Si se puede colocar una arandela muy fina, se termina remachando progresivamente la tuerca o la contracabeza del remache. Finalmente, se coloca una gota de aceite en la articulación.
Quien tenga mucha habilidad con el martillo podrá renovar el corte de una tijera golpeando su hoja para darle una cierta curvatura y luego afilar cada hoja sobre una piedra plana o (con muchísimo cuidado) repasándola en forma invertida según indica el dibujo. Un consejo: nunca use las hojas de una tijera como palanca para abrir tarros, pues desalineará sus hojas de modo irreparable.
Agradecimiento: Ferretería Paraná
Fuentes consultadas
Ferretería Paraná SA: Paraná 465; 375-1944/1945, fax 375-1956, ferrepa@ssdnet.com.ar
Ferretería La Máquina: Avda. Córdoba 1360; 371-7643.
Ferretería Talcahuano: Talcahuano 873; 940-7607.
Modelos y precios
- Con resorte de usos varios para el hogar o multiuso: desde 2,70 hasta 4,90 pesos.
- Usos cosméticos: desde 12 hasta 25 pesos.
- Para costura: desde 8 hasta 22 pesos.
- Dentada para bordes de telas o de sulfilar: 19 pesos.
- De podar: desde 16,30 hasta 30 pesos.
- Podar cercos o césped: desde 12 hasta 60 pesos.
- Trinchar pollos: 12,90 pesos.
- Cortar metales: desde 12 hasta 29 pesos.
- Cizalla de banco: 90 pesos.
- Cortaperno: desde 35 hasta 80 pesos.
- Plegable china: 2 pesos.
- De 10 a 12 cm de largo: desde 6,90 hasta 9 pesos.
- De 8 a 10 cm de largo: desde 6 hasta 19 pesos.
- De 6 a 8 cm de largo: desde 4,50 hasta 22 pesos.
- Cortalatas: desde 12 hasta 24,50 pesos.
- Arandela: 0,05 peso.
- Trapo: desde 1,50 hasta 2 pesos.
- Martillo: desde 3,60 hasta 8 pesos.
- Piedra plana: desde 2,90 hasta 9,90 pesos.
Con una botella o una lija
- Muchas veces se podrá reponer el filo algo desgastado de una tijera recurriendo a un artificio muy sencillo y práctico; solamente teniendo en cuenta cuál es la acción de sus cuchillas, donde cada arista cortante debe deslizarse bien pegada a las superficies en rozamiento.
- Para reponer efectividad al corte puede emplearse el lomo de un cuchillo, abriendo la tijera y pasando esta hoja de acero sobre las aristas de cada filo cuatro o cinco veces, a la vez que se ejerce una fuerte presión en ca da pasada.
- Otro recurso se aplica pasando la tijera fuertemente contra el cuello de una botella, como si se quisiera cortarlo.
- Si el filo estuviera oxidado, bastará con cortar una hoja de papel de lija usado en tiras sucesivas, como haciéndole flecos, para que se retome la acción cortante de la herramienta, aunque este recurso debe usarse sin abusos, pues terminaría por desafilar definitivamente la tijera.






