
Las cosechas
Vendimia, añada y cosecha, son nombres que se utilizan para representar el año en que las uvas son recogidas y luego vinificadas.
Es importante entender que una etiqueta nos dará la edad del vino, y en la copa se reflejará a través de su color, aroma y sabor.
En muchos países productores, la añada puede ser tan importante como la marca, dado que un vino puede variar de precio de acuerdo con la valorización de ese año. Principalmente Europa evidencia cambios muy notables en su climatología, lo que afecta directamente a la maduración de la uva y en consecuencia al carácter del vino.
En nuestro país, si bien está afrontando cambios climáticos, aún no han sido tan influyentes en el vino; sin embargo, probablemente empecemos a notarlos luego de la guarda que están teniendo las botellas de las recientes cosechas.
En el nuevo mundo vitivinícola, principalmente la alta gama mostrará un cambio en el precio en función a los años que tiene el vino a partir de su cosecha, es decir que el mismo vino será más caro si tiene más edad.
En el viejo mundo, por el contrario, se ven precios intercalados ante el mismo vino de distinta edad, ya que dependerá principalmente de cómo fue declarada la cosecha que puede calificarse como regular, buena, muy buena o excelente. El consumidor no se sorprendería de ver el mismo vino un año más añejo a un precio bastante inferior; del mismo modo, esperarían una suba de precio si una cosecha resulta destacada aunque sea más reciente.
Todo esto explica por qué tenemos que saber cuánto tiempo puede guardarse un vino.
Sólo un pequeño porcentaje de vinos en el mundo va a mejorar con la guarda, de manera que la mayoría de los blancos deberían consumirse dentro de los 3 años; y los tintos, dentro de los 5 aproximadamente. Si nos concentramos en los vinos de elite, deberíamos considerar además de la región de origen, la variedad, el productor, la elaboración y la cosecha ya que resulta determinante en algunos casos.






