
La tecnología para generar estadísticas deportivas existe y se usa en casi todos los deportes profesionales. aquí, Las empresas que las producen y por qué no prendieron en el fútbol local
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"¿Córner número?". Qué chiquitas que quedaron las estadísticas de las transmisiones del Gordo Muñoz.
Hoy, sobre todo en las transmisiones internacionales, nos enteramos de cosas tales como la cantidad de metros recorridos o el número de pases bien dados por cada jugador. Por más que uno confíe en la tecnología, no puede dejar de sorprenderse. ¿Cómo es que saben todo eso? Existen dos tipos de relevamiento de datos: el de los eventos que involucran acciones con la pelota y el del seguimiento de los movimientos de los jugadores.
Para la primera, el trabajo de relevamiento es ciento por ciento manual ya que, como dice Ernesto Cambursano –CEO de DataFactory, una empresa que se dedica a esto–: "No hay ningún sistema que pueda diferenciar un pase dado voluntariamente de un rebote". La empresa inglesa Opta utiliza tres personas en cada encuentro para hacer la recolección de este tipo de datos. A partir de la transmisión por televisión, dos de ellas registran las acciones con pelota del equipo que se les asigna. Lo hacen con un teclado tradicional modificado, en donde cada tecla tiene asociada una acción de juego. La tercera persona hace un control de calidad simultáneo que, a su vez, es refrendado por una cuarta que vuelve a revisar el trabajo total una vez terminado el partido.
Cada toque de la pelota es relevado y categorizado. La trayectoria de los pases es dibujada en el terreno de juego. También registran el lugar del arco por donde entró la pelota en un gol. En total, se recolectan entre 1.500 y 2.000 datos por partido. Opta guarda información de todos los partidos de las treinta principales ligas del mundo y de todas las competiciones continentales.
Para el segundo tipo de relevamiento, el de los jugadores, independientemente de su contacto con la pelota, no trabajan los hombres sino las máquinas. Las compañías (Prozone, Stats y Tracab son las más importantes) instalan en los estadios un equipo de cámaras que recogen entre diez y veinte cuadros por segundo, por lo que en cada partido relevan cerca de 1,2 millones de datos. Las cámaras permiten saber con exactitud la posición de cada jugador. Así, pueden ver las distancias entre líneas e inferir, por ejemplo, las tácticas usadas. También se relevan las demandas físicas de los futbolistas, como la distancia recorrida y la cantidad de aceleraciones o desaceleraciones. Estas cámaras están instaladas de manera permanente en los estadios de los equipos clientes. Como también existen sistemas portátiles, los clubes más poderosos afrontan el gasto de instalación en los estadios que visitan.
¿Y con toda esta información, qué hacemos? Aquí es donde entramos en el terreno del big data,el término que se utiliza para definir todas aquellas actividades que involucran una gran cantidad de datos relevados que necesitan de un procesamiento particular. Los avances, en muchos casos, son asombrosos. Un ejemplo interesante es el de un supermercado en Estados Unidos: con la información de los consumos de sus clientas, que recogía por medio de las tarjetas de fidelización, pudo predecir cuáles de ellas estaban embarazadas.
Pero, dentro de los deportes, el fútbol está algo relegado en cuanto a avances de este tipo. Paul Nielson, de Prozone, intervino en la MIT Sports Analytics Conference. "La mayoría de quienes participan son de Estados Unidos. Lo que se hace allí es mostrar los trabajos de análisis para béisbol, básquetbol y fútbol americano. También hay un área dedicada a nuestro fútbol, pero en comparación es muy pequeña. El nivel de avance que se está alcanzando allí es muy alto", dice.
Ya lo habrán comprobado quienes hayan visto la película El juego de la fortuna (Moneyball), basada en un hecho real. Allí se muestra que, con el uso de las estadísticas, un equipo pobre pudo reclutar más inteligentemente a sus jugadores que a sus rivales más poderosos, y así lograr competirles de igual a igual.
Los clientes de las compañías que hacen el relevamiento, entonces, no son solo los medios de comunicación que buscan complementar la cobertura de los partidos. También son los clubes, que tratan de optimizar tanto el reclutamiento de nuevas figuras como el rendimiento del primer equipo. Opta, por ejemplo, cuenta con una base de más de 8.000 futbolistas de todo el mundo. Así, si un club cliente necesita, por caso, un mediocampista de marca, no tiene más que buscar en la base un jugador con muchos quites en su haber.
La Liga de Fútbol Profesional de España es donde se desarrolló el sistema más ambicioso hasta el momento para proveer a los clubes de información. Se llama Mediacoach y es un acuerdo entre la Liga, Opta, Mediapro (una compañía de medios) y Tracab. A través de él, los entrenadores de los equipos de primera y segunda división pueden descargar los videos de todos los partidos de la Liga y aplicarles los filtros que prefieran.
En la Argentina hubo intentos de hacer algo similar. Fue a fines de 2011 cuando Prozone firmó un acuerdo con la AFA por el cual se les otorgaba la tecnología de análisis a los veinte clubes de primera. Se analizaba en profundidad un partido por fecha. Los otros nueve se seguían con un sistema alternativo que capturaba solo datos de la transmisión televisiva. Cuenta Pablo Sarinelli –actualmente en Stats– que al final la iniciativa no tuvo éxito.
Hasta que se transforme en información accesible para todos, como en el béisbol, los equipos que se adelanten gozarán de las ventajas competitivas de estas herramientas. Y, por qué no, quizás puedan escribir las páginas de un Moneyball argentino.





